Las mujeres en la región Cusco están desprotegidas ante el acoso político

La respuesta del Estado es lenta, fragmentada o, peor aún inexistente para la víctima. Las denuncias tardan y las medidas de protección no se dan

Por Red de Medios Regionales del Perú | 21 febrero, 2026
Las mujeres cusqueñas sufren de acoso político cuando quieren pronunciarse o ejercer un cargo. El machismo y patriarcado históricos en el Perú deben ser poco a poco erradicados pero también se debe contar con una ley concluyente para esta forma de violencia.

Cusco, una tierra de historia y tradición, pero para muchas mujeres que deciden participar en la vida pública se ha convertido en un campo minado. La violencia, el acoso político contra las mujeres en la región imperial ha resultado sistemática, persistente y lo más grave, normalizada.

La agresión no se centra en su gestión, sino en su identidad. Según reportes oficiales del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), las formas más comunes son la burla, que alcanza el 35%, seguida por la difamación con un 29%. El ataque es directo y basado en estereotipos de género que busca socavar su autoridad.

Los agresores no son solo opositores. La violencia muchas veces nace del mismo lado. Colegas de partido, funcionarios públicos e incluso medios de comunicación que reproducen el machismo y cuando buscan ayuda encuentran un muro institucional.

La respuesta del Estado es lenta, fragmentada o, peor aún inexistente. La legislación peruana intenta protegerlas, pero la realidad es que la carga de conseguir una prueba es casi imposible para la víctima. Las denuncias tardan y las medidas de protección son inexistentes.

Ruth Luque, congresista de Cambio Democrático-JPP.

Congresista Ruth Luque: “El acoso es una forma de violencia psicológica”

“El acoso es una forma, una manifestación de violencia que se manifiesta con discriminación, se manifiesta con insultos, se manifiesta con limitación al ejercicio del cargo”, afirmó la congresista Ruth Luque.

Al ser consultada sobre cuál sería la sanción contra esta forma de violencia dijo que, en el caso del acoso político, al momento no se tiene establecida en la ley, salvo las multas. “Si estuviera vigente, si mi iniciativa fuera ley, [el acosador] sería multado, incluso con un acoso grave. Lo que va a corresponder bajo una denuncia que se haya hecho es que se aplique la ley 3364”, explicó.

Hay aquí una forma de violencia y eso además es violencia psicológica y, de acuerdo con la evaluación, esto puede ser un delito. Además, porque la violencia psicológica, puede generar también lesión. La agravante en muchos casos no es por la condición de la víctima, sino por la condición del autor. Como cuando por ejemplo es una autoridad política, advierte Luque Ibarra.

El impacto es devastador. Se reduce la participación femenina y se debilita nuestra democracia. El problema escala cuando se revela que el 50% de las víctimas son mujeres jóvenes. Un mensaje generacional para frenar nuevos liderazgos.

Hay hasta diez casos de acoso político en Cusco recibidas en el Área de Género de DHSF

Soraida Flores Sutta, del Área de Género, Juventud e Interculturalidad de Derechos Humanos Sin Fronteras (DHSF) refiere que el hecho de que no haya muchas mujeres en los espacios de representación política es un tema histórico porque muchas han sido relegadas siempre a quedarse en su casa, a asumir las tareas del hogar y ahora último también, a asumir las labores agrícolas, cuando los varones van a trabajar a las empresas mineras, por ejemplo.

“Son las mujeres que se terminan quedando y terminan asumiendo esas labores y entonces, es precisamente por ello que no vemos mucha representación [de mujeres] en estos espacios ni comunales ni espacios locales. Entonces, históricamente ha sido así y además a esto se suma también la situación del acoso político que sufren muchas de ellas”, dice Sutta.

Informó que actualmente en la región del Cusco han recibido más de 10 situaciones de acoso político a las mujeres. Se les ha hostigado, muchas veces se las ha chantajeado, o por el hecho mismo de quedarse hasta tarde en las reuniones de trabajo como sesiones de consejo, por ejemplo, muchas veces terminan siendo celadas también por sus esposos. Hay también mucha estigmatización del mismo hecho, contó.

Soraida Flores Sutta, del Área de Género, Juventud e Interculturalidad de Derechos Humanos Sin Fronteras (DHSF)

Hizo notar que no hay ninguna sanción para las situaciones de acoso, porque no está bien definida la normativa de lo que es el “acoso político”. Entonces, eso es lo principal. Sí se está recién promoviendo la sanción económica porque no hay todavía una sanción. Pero hay otras situaciones que no se denuncian también. ¿Por qué?, porque se normaliza la situación de violencia.

Se camuflan los discursos contra el machismo y el patriarcado

Lo que se quiere es que tanto mujeres como varones tengan igual de oportunidades. Y se ha visto que no es así. Las mujeres siempre han sido últimas en el caso del voto, por ejemplo. Y ha sido un proceso de lucha por organizaciones feministas y esto pone en evidencia que se han camuflado muchos discursos. Y que hasta el momento persiste el machismo, el patriarcado, que es que es una situación histórica también.

Sutta exhortó a que se revise esta ley de acoso político, que haya una sanción penal, porque hasta el momento no hay. Que haya una sanción económica también que hasta el momento solo es una propuesta. Lo que queremos precisamente es que haya mayor vigilancia.

“Sabemos que el patriarcado, el machismo es un proceso histórico, pero lo que queremos es que las mismas autoridades también empiecen a cuestionar, cuál es la razón por la que tenemos menos representantes mujeres en espacios políticos. Porque históricamente hemos tenido menos representantes mujeres y eso no es una situación de igualdad de oportunidades tanto para mujeres como para varones”, reflexionó.

Nohely Loayza Líbano, vicegobernadora del Cusco.

La violencia política no puede seguir siendo normalizada

La pregunta ya no es si existe violencia política en Cusco, sino ¿cuánto más estamos dispuestos a normalizarla? El periodismo ha hecho su parte al visibilizar. Ahora, el Estado, los partidos y la sociedad civil deben pasar de los comunicados a las sanciones reales y a la protección efectiva. Es hora de construir una democracia donde ser mujer no sea una barrera.

Nohely Loayza Líbano, vicegobernadora del Cusco anima a las mujeres cusqueñas. “Queridas amigas, mujeres jóvenes cusqueñas, no dejen atrás sus sueños. Estoy segura de que esta tarea de la política no es fácil desde sus ojos, pero hoy desde mi postura, quiero decirles e invitarlas a seguir participando de estos espacios políticos porque es la única manera de levantar la voz, de hacer cambiar el mundo de equidad y paridad, como solo lo tenemos quizás hasta ahora de nombre. Invitarles a ustedes a que no dejen esos sueños atrás. No es imposible. Las mujeres somos guerreras, somos soñadoras y siempre lo he dicho, triunfadoras. Sí se puede ser mujer y política a la vez y también madre”.

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