En Trujillo, la gestión del alcalde Mario Reyna Rodríguez, de Alianza para el Progreso, vuelve a quedar bajo severo cuestionamiento. Mientras destinó S/250 mil de recursos públicos para un espectáculo musical por el aniversario de la ciudad —y este último sábado volvió a organizar otra fiesta con dos orquestas de moda—, en Alto Trujillo la principal medida preventiva frente a posibles huaicos ha sido la entrega de sacos terreros.

Ante el pronóstico de lluvias intensas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú, el burgomaestre supervisó la colocación de sacos de polipropileno en cinco puntos críticos. Esto, luego que los vecinos de los barrios 5C y 5D pidieron más apoyo y maquinaria pesada, debido al riesgo de activación de la quebrada Río Verde. Y, aunque se anunció la contratación de maquinaria y coordinación con el COER, la entrega de sacos de arena y tierra evidencia medidas básicas frente a un problema estructural, recurrente y de proporciones ya conocidas.

El contraste es evidente: fiestas con escenarios pomposos, luces y artistas, frente a muros improvisados de arena y tierra para contener un volumen importante de agua. Todo ello en una ciudad con infraestructura vial y habitacional precaria, que aguarda la temporada de lluvias, con alertas de huaicos.
Hay plata para fiestas pero no para protección del ciudadano
El gasto de la fiesta de diciembre pasado fue de S/250 mil. Así se confirmó en sesión de Concejo. Pese a que inicialmente se habría señalado que el evento sería financiado por una promotora privada, la comuna asumió el costo total sin contar con una partida específica. El dinero se obtuvo redistribuyendo fondos de distintas gerencias municipales. A los pocos días del escándalo, el gerente municipal Luis Ernesto Guillén Pinto, renunció.

Según el detalle oficial de aquella fiesta, la inversión fue la siguiente: Participación Vecinal destinó S/40 mil para fuegos artificiales y S/25 mil para seguridad; Desarrollo Social aportó S/42 mil para un show artístico; Imagen Institucional asignó S/30 mil para pantalla LED y S/10 mil para sonido; y Desarrollo Económico Local desembolsó S/35 mil por presentaciones musicales. A ello se sumaron S/25 mil para escenario, S/6 055 para servicios higiénicos, S/1 000 en vallas metálicas y S/32 mil adicionales para otro espectáculo artístico, completando así los S/250 mil.
Hoy, toda esa imagen contrastan con la fotografía de vecinos apilando sacos para proteger sus viviendas.
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