Cuando faltan pocos días para el inicio del año escolar 2026 en la región La Libertad, un nuevo informe pone sobre la mesa una realidad que se repite año tras año: muchas escuelas públicas no están en condiciones seguras —ni dignas— para recibir a quienes deberían sentirse más cómodos: los estudiantes.
La Contraloría General de la República inspeccionó 35 instituciones educativas distribuidas en ocho Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL) y encontró cifras alarmantes que hablan de abandono estructural. Según el organismo de control, el 70.5 % de las aulas presenta techos deteriorados y el 62.6 % tiene paredes que requieren mantenimiento urgente. Estas deficiencias no son detalles menores: podrían poner en riesgo la salud e integridad física de los alumnos, docentes y personal administrativo que a diario cruzan las puertas de estos colegios.

Más allá de grietas y pintura descascarada
Los hallazgos detallan que en planteles de la UGEL El Porvenir, más del 80 % de las paredes presenta fisuras, casi tres cuartas partes carecen de losas deportivas y un porcentaje similar tiene baños que necesitan reparación inmediata. La precariedad no se limita a un aula o dos: en varios colegios de Trujillo Nor Oeste, todos los techos y paredes inspeccionados estaban en mal estado.
En escuelas de La Esperanza y Pacasmayo, las cifras no son más alentadoras: techo y piso deteriorados, servicios higiénicos en condiciones inadecuadas y falta de cercos perimétricos que aseguren un entorno seguro para los menores de edad.
Una historia que se repite
No es la primera vez que la infraestructura educativa libra esta batalla silenciosa. Reportes de años anteriores ya advertían que más de la mitad de los colegios públicos en La Libertad estaban en riesgo de colapsar o requerían una reconstrucción completa.
Mientras tanto, la comunidad educativa se encuentra dividida entre la necesidad de empezar las clases y la preocupación por el estado físico de los locales escolares. Las aulas, plataformas de aprendizaje y convivencia, parecen seguir siendo escenarios donde la inseguridad estructural compite con los sueños y proyectos de nuestros niños.
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