En el hospital regional Honorio Delgado, Esteban Aguilar lleva hospitalizado varios días por lo que apuntaría a ser un cáncer de próstata,que, a sus 86 años, resultaría fatal. El hecho de que cuente con SIS debería ser un apoyo significativo para su situación, una esperanza que debería garantizar la cobertura de su tratamiento y medicamentos. En cambio, su hija Susana, no puede decir que eso está pasando.
El lunes en la mañana, ella tuvo que ir a una farmacia cercana para comprar medicamentos e incluso jeringas. Luego, regresar al hospital, cruzar las largas filas de pacientes esperando ser atendidos, los pacientes en camillas postrados en los costado de los pasillos. De ahí, ir al segundo piso, no sin antes hacerse un lugar en los ascensores abarrotados debido a que la mitad de ellos están inoperativos.

Al llegar a donde está internado su padre, observa muebles rotos y oxidados, camillas viejas, amarradas con guantes para que no se desarmen. Incluso si quisiera darse un respiro en el balcón cercano a la habitación de su padre, el panorama que vería sólo es reflejo de la situación del hospital. Grandes montículos de sillas, camillas y muebles oxidados esparcidos por las áreas libres del Honorio Delgado, abandonados.
Abandono que los médicos llevan denunciando desde hace años, y que ahora, tras más de 13 días de huelga, buscan obligar a las autoridades a la acción.

Una huelga que busca salvar más vidas
Richard Hernández, presidente del Cuerpo Médico, resalta constantemente las motivaciones de esta huelga indefinida. A pesar de parecer contradictorias, al reducir la atención médica, indica que es para rescatar al hospital de una crisis que llega al punto de ser insostenible. La falta de medicamentos e insumos esenciales (como oxitocina, metronidazole, jeringas o guantes), equipos desactualizados y en mal estado tras varios años de uso, poco personal, y un extenso etcétera, son las razones por las cuáles médicos de distintas áreas del hospital se han rehusado a seguir laborando.

Uno de los principales pedidos de los médicos fue la instalación de un nuevo tomógrafo en un terreno del hospital cuya ejecución se dialogó con el gobierno regional e incluso se llegó a un acuerdo para empezar a limpiar el terreno. Limpieza que, según el GRA, tardaría tres días y que incluso detendría la huelga temporalmente.
Esa limpieza, según Hernández, se prometió hacer en enero, pero hasta el día de hoy el terreno sigue idéntico.
Equipos antiguos, personal reducido y tratamientos limitados
Ana Vargas, médico asistente en el área de radiología, indica que este sólo cuenta con tres médicos y una jefatura, los cuáles deben cubrir la demanda de todo el hospital para ecografías, tomografías, mamografías y rayos X. Esta es una cifra de personal muy pequeña a comparación los 10 médicos que menciona deberían cubrir el área.
El reducido equipo sólo se da abasto a atender alrededor de 30 personas por médico, lo que hace perseverar la larga lista de espera que se forma para acceder a los servicios que ofrece. Según Vargas, la espera para servicios como una ecografía simple es de aproximadamente tres meses, mientras que una ecografía Doppler tarda seis. Esto obliga a los pacientes a realizar dichas pruebas en clínicas u hospitales donde no pueden acceder a su cobertura de salud necesariamente.
Por otro lado, el equipo está muy desactualizado:
- Tres ecógrafos, dos con baja resolución (dificultando la interpretación y posterior diagnóstico de enfermedades) y uno muy antiguo, además de contar con transductores en mal estado.
- Mamógrafo inoperativo, que en su momento ya era antiguo y fue donado por la UNSA (ni siquiera implementado por las entidades responsables del hospital). Esto anula completamente la capacidad de detección de cáncer de mama para su tratamiento o derivación al IREN.
- Proyecto para adquirir equipos de rayos x de emergencia para trauma paralizdo en el gobierno regional, desde su solicitud en 2024.
- No se cuenta con un tomógrafo operativo, a pesar de la promesa del GRA de hacer la instalación y de que un proyecto para adquirir uno nuevo junto a un resonador ya tenía 32 millones asignados, dinero que se habría perdido tras continuos cambios logísticos en el gobierno regional.
“Este hospital es el hospital de referencia de todo el sur nivel 3. ¿Dónde se ha visto que en hospital nivel 3 no pueda hacer tomografías? Es inaudito trabajar así, porque perjudica todas las especialidades: Neurología, ginecología, pediatría, etc. entonces los médicos no pueden llegar a un diagnóstico adecuado. Entonces ¿qué hacen? el paciente tiene que hacer afuera su tomografía” declaró.

Javier Villegas, urólogo con más de 30 años de labor en el hospital Honorio Delgado, enfrenta limitaciones más riesgosas. Además de que su área se perjudica por las extensas demoras para realizar ecografías, tampoco tiene el equipo actualizado para realizar laparoscopias. Este tratamiento, mínimamente invasivo, consiste de cortes pequeños para ingresar una cámara y visualizar el estado de los órganos. En cambio, se ve obligado a realizar laparotomías, procedimiento mucho más peligroso que consta de una cirugía abierta.
Así, casos parecidos se extienden por todo el hospital, retrasando y poniendo en riesgo la vida de los pacientes. Así también, se va alargando una lista de promesas y responsabilidades que el gobierno nunca cumplió.
Infraestructura deplorable
Con más de 60 años, varios espacios del nosocomio lucen deteriorados y con reparaciones improvisadas. El área de medicina, por ejemplo, tiene techos en mal estado en las zonas de nutrición, baños para pacientes y las mismas habitaciones. Los pacientes que puedan levantarse para hacer sus necesidades o ducharse tienen que hacerlo en espacios con tuberías antiguas y con baños fuera de servicio. Por otro lado, tampoco pueden contar con bacines, pues por la falta de equipo, tienen que recurrir a cubos de plástico. La limpieza también es preocupante, pues sólo hay dos conserjes para todo el segundo piso, sólo disponibles durante el día.


La situación del área subterránea del hospital es dramática: Conexiones eléctricas desbaratadas, tuberías oxidadas y con filtraciones. A esto se suman columnas carcomidas, conductos sostenidos provisionalmente con estructuras de metal (incluso un columpio para niños) y partes soportadas por puntales de madera. Un espacio del hospital convertido en una bomba de tiempo que podría inhabilitar el hospital o incluso ocasionar una tragedia.



Así y con muchas otras deficiencias más, el hospital Honorio Delgado se hace lugar de problemas innumerables. Un hospital de nivel 3, que supuestamente debe abarcar una atención compleja y especializada, dedicada a una amplia cobertura para la salud de miles de ciudadanos no sólo de Arequipa sino de todo el sur del país, se convierte en una institución plagada de carencias igual de extensas.
Pese a ello, el gobierno regional ha ratificado la permanencia del gerente regional de Salud, Wlter Oporto, cuya incapacidad es tan evidente como la infraestructura deteriorada y en abandono del hospital Regional Honorio Delgado Espinoza, referente del sur del Perú.

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