Hoy, lunes 16 de marzo de 2026, más de seis millones de estudiantes en todo el Perú regresan a las aulas para dar inicio oficial al año escolar en los colegios públicos, tal como lo estableció el Ministerio de Educación. Es un día que debería llenarnos de ilusión y esperanza: el comienzo de un nuevo ciclo de aprendizajes, sueños y oportunidades para nuestros niños y jóvenes.
Sin embargo, en nuestra región de Piura, este “buen inicio de clases” llega acompañado de deficiencias y carencias que no podemos ignorar. Un reciente informe de la Contraloría General de la República, basado en visitas de control a instituciones de la UGEL Piura realizadas entre enero y febrero de este año, revela un panorama que duele y exige respuestas urgentes.
Hablemos con sinceridad y con el cariño que merecen nuestras familias y estudiantes.
En primer lugar, la infraestructura sigue siendo un punto crítico. Casi el 70% de los colegios inspeccionados tienen paredes en mal estado, más del 60% techos deteriorados que representan un riesgo real durante las clases, y un preocupante 77% de servicios higiénicos que necesitan mantenimiento urgente. En una tierra calurosa como la nuestra, el 61% carece de protección solar adecuada en patios y áreas abiertas. No se trata solo de comodidad: es salud, dignidad y seguridad para quienes pasan horas allí cada día.
Segundo, la preparación para emergencias deja mucho que desear. Más del 61% de las escuelas no cuenta con un plan de gestión de riesgos actualizado, algo esencial en Piura, donde el Fenómeno del Niño siempre está latente. Muchos locales tampoco tienen registro de visitantes, directorio de contactos de emergencia ni botiquín equipado. ¿Cómo respondemos ante un imprevisto si lo básico no está listo?
Tercero, el apoyo humano e inclusivo es insuficiente. El 85% de estos colegios no tiene profesional de psicología, incumpliendo normas que buscan prevenir y atender el acoso o la violencia escolar. El 69% de IIEE requiere capacitación en enfoque de género para combatir la discriminación. Y en materia de inclusión, el 42% presenta barreras físicas para alumnos con discapacidad, sin rampas ni adaptaciones necesarias.
Finalmente, persisten brechas digitales y de gestión: más del 42% sin conexión a internet, limitando el acceso a recursos modernos, y un 31% sin comité de gestión operativa conformado para planificar el año con eficiencia.
Queridos/as oyentes, estas no son cifras aisladas; son el reflejo de fallas sistémicas en planificación, inversión y supervisión que se repiten año tras año. Detrás de cada porcentaje hay un niño, una niña, un adolescente que merece aulas seguras, baños dignos, sombra en el recreo y apoyo cuando lo necesita.
La Contraloría ya alertó y entregó el informe a las autoridades. Ahora le corresponde a la Dirección Regional de Educación, a la UGEL Piura y al gobierno regional actuar con celeridad: un plan concreto, con presupuesto asignado, plazos definidos y seguimiento real. Porque un buen inicio de clases no es solo abrir las puertas este 16 de marzo; es garantizar que, al cruzarlas, los y las estudiantes encuentren un entorno que los proteja, los incluya y los impulse hacia adelante.
Nuestros niños y jóvenes de Piura merecen lo mejor. Ellos son el motor de esta región resiliente y llena de potencial. Ojalá que estas carencias visibilizadas se conviertan en el impulso para una transformación verdadera, de palabras a hechos concretos.
Sigamos exigiendo la educación digna que por derecho les corresponde a todos y todas. ¡Que este año escolar 2026 sea de avances reales para Piura! ¡Que tengan un excelente día y un buen inicio de clases!
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