Sobre el volcán

«Sin anestesia» de Pedro Cateriano

«A pesar de datos, fechas y nombres en detalle, este libro muestra que ha decidido ser más ameno que académico o científico. ¿Por qué dejar de lado lo personal?»

Por Juan Carlos Valdivia Cano | 17 marzo, 2026

Qué importante es  que un político pueda dejar testimonio de su experiencia por escrito, sobre todo cuando esa experiencia  no solo ha sido suficientemente larga, sino evidentemente  fructífera. Si no ¿de qué serviría? Esta nueva edición del libro “Sin anestesia”, de Pedro Cateriano, es una prueba de lo que se puede hacer con la experiencia política.  Es como si el autor viviera “haciendo el acta” de lo vivido al desempeñar su función (Deleuze). Los detalles, sin embargo,  no son su obsesión porque  hay más que eso en este libro y no hay especialidad a la vista. 

Porque , como dijo Rusell Ackoff en visita al Perú de los noventa, la pura experiencia  no sirve de nada. Ackoff  cumplía 80 años en Lima, invitado por ESAN. Además de vivirla, hay que plasmarla y hay que inventar la mejor manera de hacerlo, algo que pueda servir a amigos y contrincantes y a los que no son ni lo uno ni lo otro, como  este libro que habla claro y directo, es decir, “sin anestesia”.  Y de la manera más sencilla  y llana.

Experiencia la tiene el autor, como vice ministro, ministro y primer ministro. Especialmente como ministro de defensa, tan compleja cuando hay que comprar una flota de aviones, por ejemplo, complejidad de la que nos enteramos en vivo y en directo por él. El que no la ha vivido no tiene idea de las enrevesadas gestiones político  jurídico económicas que implica. Pero ahí justamente ha mostrado el autor que es un profesional minucioso y obsesivamente responsable  en  política, y que puede transmitirlo prolijamente  por escrito al gran público , para que no se la cuenten, como deberían hacerlo  todos los funcionarios públicos.

A pesar de datos, fechas y nombres en detalle, este libro muestra que ha decidido ser más ameno que académico o científico. ¿Por qué dejar de lado lo personal? Esto desde el momento que adopta la franca narración de la propia experiencia, como instrumento de lenguaje. Por el nombre desafiante se podría esperar un libro de combate. Y lo es porque trata de la política peruana realmente existente.  Y política es prolongación  silenciosa de la guerra, relación de fuerzas (Foucault).  Pero siendo  de combate, el libro lo  es más  de lealtad a los datos, a las evidencias, a los personajes y a la realidad.

A  la  realidad tal como es, sin que  el  trabajo se reduzca  a la reproducción mecánica de lo real,  ya que el medio,  siendo más bien narrativo o ensayístico, es más libre y más expansivo, sin auto censuras ni requisitos burocráticos.  Por eso,  a pesar de estar siempre presente, es como si el  autor narrara desde ningún punto de vista, debido a una impecable honestidad intelectual.  No  expresa ni odio, ni rechazo, ni inquina por nadie, ni por nada  -cero rencor-  ni algo que provoque un sesgo egocéntrico para dejar a salvo el preciado “yo”.

 Lo que uno encuentra es una sana imparcialidad, a pesar de la “olla de grillos” en  la que puede estar envuelto en muchos momentos un ministro de defensa, o un primer ministro,  por ejemplo. Lo que no implica que el autor oculte  sus desavenencias y desaprobaciones o desacuerdos, con amigos y enemigos o contrincantes.  Solo que lo hace  con la franqueza de quien no quiere erigirse en modelo de perfección,  políticamente hablando. No hay ninguna pose, ni vanidad, ni figuretismo, ni falsa modestia, en sus palabras, en su lenguaje claro y preciso.

Lo anterior no significa  que carezca de calor afectivo, sino al contrario:  porque otra ventaja del lenguaje literario sobre el supuestamente científico,  es que le da cuerpo y le insufla vida a la experiencia transmitida: instinto, afecto, sentimiento y razón:  “Subjetividad”, que  no  solo connota un sentido  peyorativo.  Lo que es raro en la vida política intelectual de hoy y de ayer en el Perú. No sé cuántos congresistas u otros  políticos estarían en capacidad de hacer otro tanto: un libro de recuento de su experiencia política, como “Sin anestesia”. Mejor no pensarlo. ¿Se imagina el exigente lector ante la auto biografía política de Dina, sin asesor literario de por medio?

Hay, para quien conoce de cerca al autor del libro,  un fuerte afán de corrección, pública y privada, sin espectacularidad alguna, en cada uno de los movimientos de su vivencia política, muy loable ciertamente, hasta en los “pequeños detalles”.  Eso emana de su vida y de su escritura, (y  todos somos responsables de la nuestra, la de cada quien) porque la escritura no miente. Uno puede ocultar su imagen física  con un disfraz adecuado, pero la escritura de  cada uno desnuda el alma, nos guste o no. Sale todo, con pelos y señales, por la forma y por el fondo…inseparables.

Con sobriedad, con calma, en este libro sin especialidad, indeliberadamente, salen  las entrañas de la vida política y la serena visión de su autor.  El libro logra vincular distintas ventajas evitando otras tantas desventajas en las posibilidades  de la escritura para el caso concreto, el estilo. Digamos que es un libro que si fuera encasillable -y no lo es-  podríamos colocarlo en la llamada “Ciencia Política”. Pero no tiene la pesadez del tratado, ni la “boludez” del lenguaje académico, por así decirlo, con sus tecnicismos y demás espantajos.

 Es la eminencia  de la narración, que está más cerca de la literatura y usufructúa sus ventajas. El único hilo conductor es la experiencia personal del autor que, sin embargo, solo aparece por necesidad y podría desaparecer sin que se note. Pero le da concreción, sentido y realidad a la narración. Que en este caso es expresión inteligente de una larga experiencia política bien rumiada y bien asimilada. Lo que idealmente puede expresarse a través de un libro. Eso no es nada fácil, sin embargo, y menos en la era Castillo-Dina-Jeri  en la que mal vivimos.   

Lo que impresiona es la forma cómo, a través de este condensado libro, se puede enseñar y aprender la política “de carne y hueso”. En la forma más concreta imaginable, a ras de tierra, sin que eso se limite a la transmisión de hechos, datos, expansiones de la anécdota. O a la pura elucubración teórica abstracta. La unidad de la experiencia personal y la adopción de una seria apuesta ético política personal, llevan a ese conjunto de hechos y detalles (transmitidos con sencillez y claridad de notorio talante democrático) a una expresión de la política como visión general y estratégica de una sociedad  democrático liberal. Es lo que nos falta probar aún como pueblo, ya  hemos probado todo lo demás: construir una sociedad libre.    

Esto último no alude a una teorización sino a una visión que condiciona la elección de datos, experiencias, anécdotas, hechos. Esto, desde un punto de vista situado que no se oculta. Tiene  como guía y faro la adopción de unos valores y unos principios fundados en la libertad, sin tajos ni especialidades, íntegra e integral. La dignidad. La  igualdad ante la ley. La propiedad. Por eso no es un  libro meramente descriptivo. En el hay inmersa todo una teoría política implícita pero clara, que el intérprete  hará  fácilmente explícita con su lectura personal.

Si valoras nuestro contenido, hazte miembro de la #BúhoComunidad. Así podremos seguir haciendo periodismo. También puedes apoyarnos uniéndote a nuestro canal de YouTube.

Juan Carlos Valdivia Cano

Abogado y escritor con diversas publicaciones que combinan la filosofía y el derecho, tales como “Cultura y Derecho”, “La Caja de Herramientas”, “Fundamentos de los derechos humanos (una visión heterodoxa)”, “Now, historia, poder y resentimiento”, “El caso de Adán: Ética moderna y moral tradicional en el Derecho Peruano”, entre otras publicaciones.