De acuerdo con el informe del Índice Global del Hambre (IGH) 2025, el Perú está en el puesto 39 de la categoría de hambre bajo, entre 123 países evaluados, sin embargo, existen ocho regiones, principalmente de la sierra que viven en inseguridad alimentaria. Pasco, Huancavelica, Loreto, Arequipa, La Libertad, Cajamarca, Puno y Huánuco con niveles graves de hambre.
El informe del IGH 2025 revela que nuestro país enfrenta retrocesos que evidencian profundas desigualdades estructurales, aunque se ubique en un puesto no muy bajo entre 123 países y con una puntuación de 7,2).
“Los niveles registrados en 2024 retrocedieron a cifras comparables con las de inicios de la década pasada, lo que demuestra que la recuperación posterior a la pandemia ha sido insuficiente”, revela el documento.
Explican que, las brechas territoriales son especialmente alarmantes porque mientras Ica sigue en “hambre baja”, 16 regiones se ubican en “hambre moderada” y otras 8 presentan niveles “graves”. Esto ocurre en Pasco, Huancavelica, Loreto, Arequipa, La Libertad, Cajamarca, Puno y Huánuco.
Frente a esta compleja situación, los expertos piden que se implementen políticas urgentes y adaptadas al contexto actual y así combatir esta problemática en el país.
Hay una gran disparidad pero el poder adquisitivo de las familias es la razón
Desde la pandemia Huánuco, Puno, Cajamarca, La Libertad y Arequipa, pasaron de niveles moderados a graves sin mostrar señales de mejora. Mientras que Ica y Lambayeque se consolidan como los departamentos con menor gravedad alimentaria.
Según el informe, “estas disparidades están asociadas a las dinámicas económicas diferenciadas. El auge de la agroexportación de cultivos no tradicionales (como palta, uva y arándanos) ha favorecido a regiones costeras como Ica y Lambayeque, impulsando un crecimiento más inclusivo y mejoras en sus indicadores alimentarios”. Pero muchas zonas de la sierra y la selva continúan estancadas.
Pero para Carolina Trivelli, exministra de Desarrollo e Inclusión Social, entrevistada por La República, “el origen del problema no radica en la producción de alimentos, sino en la capacidad de las familias para adquirirlos. No es un problema de oferta en el Perú, es un problema de la capacidad de las familias para adquirir alimentos”, advierte.
A pesar de que el país es un gran productor, el acceso a una dieta suficiente y de calidad depende enteramente del ingreso, y ese ingreso no ha logrado recuperarse tras los múltiples choques de los últimos años.

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