Francisco Diez-Canseco y Roberto Chiabra arremetieron contra Roberto Sánchez durante el debate presidencial. Lo acusaron de querer engañar a la población y de intentar mostrarse como un hombre de campo solo por utilizar el sombrero característico que popularizó Pedro Castillo. Chiabra, además, le recordó su postura tras la vacancia presidencial y ahora exige justicia para el exmandatario: “A todos les gusta la traición, pero a nadie le gustan los traidores”, le dijo.
El intercambio no quedó ahí. Ambos candidatos insistieron en cuestionar la coherencia política de Sánchez, señalando que su discurso busca captar un voto emocional más que presentar propuestas concretas. Las acusaciones se elevaron rápidamente de tono, con calificativos como “corrupto” y “sin base moral”, reflejando el clima confrontacional que marcó la jornada.

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