En diciembre de 2025, el jurado calificador del XIV Concurso Literario «El Búho» dio a conocer su veredicto en la categoría Cuento. Además de un ganador, hubo tres menciones honrosas para trabajos de alto nivel. Una de ellas fue para el cuento «Archivo 409» del escritor ancashino Juan Sánchez Ropa.
El jurado, compuesto por los reconocidos escritores María Teresa Ruiz Rosas, Bladimiro Centeno y Hugo Velazco Flores, tuvo un arduo trabajo para esta decisión.
Así, en esta oportunidad publicaremos el cuento completo merecedor a la mención honrosa.
Sobre el autor del cuento distinguido

Juan Sánchez Ropa (Huaraz, Áncash, 1967) reside en Lima desde 1984. Es contador público colegiado, además de cultivar la narrativa breve explorando la complejidad humana a través de la fantasía y el misterio, con especial atención al desarrollo psicológico de sus personajes.
Su cuento Archivo 409 fue concebido durante una etapa en la que vivió en Estados Unidos, y por él ha obtenido una mención honrosa en el Concurso Literario «El Búho» 2025.
Actualmente escribe también sobre liderazgo y espiritualidad. También es fundador del movimiento ANCLA: Hombres de Legado, y prepara la publicación de su libro Dios no desperdicia el dolor.
El cuento ganador de una mención honrosa: Archivo 409
En la Biblioteca Central de Altmar, un bibliotecario meticuloso encuentra un libro que no figura en ningún registro. Dentro están escritos los recuerdos de personas que aún no han nacido. Fascinado, comienza a leer… hasta que su propia memoria empieza a borrarse.
Archivo 409
La Biblioteca Central de Altmar era tan silenciosa que hasta el polvo parecía contener la respiración.
Arturo Velarde llevaba más de treinta años cuidando aquel santuario de papel y sombras. Nadie conocía mejor que él los pasillos infinitos, los lomos gastados, los libros que dormían sin ser abiertos. Su lema era simple:
—Nada escapa al orden.
Una noche de lluvia, mientras revisaba el inventario del Archivo 400, la sección prohibida, algo le llamó la atención: un nuevo código había aparecido en el sistema. Archivo 409.
No existía en ningún registro anterior.
Intrigado, siguió el número hasta el fondo del pasillo más oscuro. Allí, entre dos estanterías oxidadas, encontró un libro encuadernado en cuero pálido, sin título ni autor. Solo una inscripción grabada en el lomo: 409.
Lo abrió con cuidado. Las páginas estaban cubiertas de párrafos manuscritos con nombres, fechas y emociones. Pero había algo imposible: esas personas aún no existían.
“Julián nacerá en 2093. Recordará un mar que nunca vio.”
“Eva soñará con una biblioteca hundida en el silencio del agua.”
“El guardián olvidará su propio nombre.”
Arturo sintió un escalofrío.
Aquello eran recuerdos del futuro.
Esa noche no durmió. Regresó al amanecer para seguir leyendo. Pero a medida que avanzaba, algo dentro de él comenzaba a disolverse. Olvidó el sabor del café, el color de su suéter, el rostro de su madre.
Al tercer día, un compañero le preguntó si estaba bien.
—¿Nos conocemos? —respondió Arturo, confundido.
Volvió al libro, buscando respuestas. En la página 273 encontró su propio destino escrito con precisión helada:
“Arturo Velarde, bibliotecario, descubrirá este libro un día de lluvia. Leerá hasta olvidarse. Su nombre se convertirá en una palabra más entre las páginas.”
El libro tembló entre sus manos. Las letras parecían respirar. Corrió hacia la computadora para borrar el registro, pero en la pantalla apareció un mensaje:
“Acceso denegado. El archivo está siendo editado.”
El cursor titiló. Nuevas líneas comenzaron a escribirse solas:
“Arturo cierra la computadora. Respira hondo. Vuelve a tomar el libro.”
Y, obedeciendo sin entender, eso hizo.
Abrió la primera página: su nombre encabezaba el índice. Las páginas siguientes estaban en blanco.
Mientras la lluvia golpeaba los ventanales, una tinta invisible empezó a dibujar palabras:
“Era un bibliotecario que creía conocer todos los libros del mundo… hasta que uno lo conoció a él.”
Arturo sonrió levemente, como si recordara algo hermoso y lejano, y luego todo se apagó.
A la mañana siguiente, el encargado de mantenimiento encontró la mesa vacía.
Solo quedaba el libro abierto con una nueva línea escrita:
“Archivo 409: Velarde, Arturo. Memoria procesada. Caso cerrado.”
El inventario, una vez más, estaba completo.

Si valoras nuestro contenido, hazte miembro de la #BúhoComunidad. Así podremos seguir haciendo periodismo. También puedes apoyarnos uniéndote a nuestro canal de YouTube.
Para más contenido relacionado al Concurso Literario, únete también a nuestras redes sociales. Además, a nuestro canal de WhatsApp