El presidente José María Balcázar ha vuelto a aclarar que eso de comprar los aviones F-16 con tantos millones es cosa del próximo Gobierno, porque este no quiere cargar con la responsabilidad y ‘quién sabe’ las acusaciones posteriores.
Con la tranquilidad de quien sabe que el tiempo juega a su favor, Balcázar desestimó las “filtraciones” de personajes misteriosos que, según él, no tienen nada que ver con el Ejecutivo. Además, negó con énfasis que haya presiones dentro de su Gabinete, aunque admitió, sin querer quitarse la careta, que algunos ministros están “preocupados” por cómo ha reaccionado la opinión pública.
Eso sí, dejó claro que si alguien osara presionarlo, lo más sencillo sería cambiar a los ministros, porque para algo son asesores, no dueños de la nave. En resumen: ni compra, ni presiones, solo el deseo de que todo el país se quede contento cuando, en un futuro incierto, se compren, tal vez, los famosos aviones, para beneficio de no sabemos quién.

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