En el XII Congreso Internacional de Estudiantes de Literatura (CELIT), las nuevas generaciones literarias de Arequipa y el país le rindieron tributo a una de las narradoras más sólidas del Perú. La escritora Elena De Yta y el también ponente Mauricio Maldonado Peltier fueron los encargadosde poner voz a la admiración frente a una audiencia que colmó el auditorio Mario Vargas Llosa de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNSA.
Fue en el marco del encuentro titulado Cartografías de Voces Literarias, celebrado el 18 de abril de 2026, cuando la Escuela de Literatura de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) se vistió de gala. No solo por la presencia de delegaciones llegadas desde la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y otras ciudades del país, sino por un motivo más íntimo y profundo: celebrar la trayectoria de Teresa Ruiz Rosas, Premio Nacional de Literatura y una de las plumas más respetadas de habla hispana.
Elena De Yta y la justicia académica por fin saldada
La jornada estuvo marcada por dos discursos que, lejos de la frialdad protocolar, conmovieron a los asistentes. El primero llegó de labios de la escritora Elena De Yta, quien confesó que su acercamiento a la obra de Ruiz Rosas nació de una deuda histórica. «En el estudio de nuestra literatura regional, los nombres que más sonaban eran los de hombres. Me faltaban nombres de mujeres», reflexionó De Yta ante el público.
Con una conexión emocional que se sentía en cada palabra, la ponente recordó cómo, siendo estudiante de pregrado y sentada en los muros de sillar que caracterizan a Arequipa, descubrió por azar un cuento que cambiaría su carrera. Se trataba de Detrás de la calle Toledo, una obra que utiliza el Monasterio de Santa Catalina no como un simple escenario, sino como un símbolo de empoderamiento femenino.
Ante la fascinación, De Yta decidió dedicarle su tesis titulada «El empoderamiento femenino y la metáfora de la muerte en el cuento Detrás de la calle Toledo de Teresa Ruiz Rosas». Pero el momento más álgido de su intervención llegó al compartir una anécdota reciente: durante el Hay Festival 2025, logró entregarle personalmente a la autora aquel trabajo empastado. «La emoción y la gratitud fue mutua y el abrazo que nos dimos afirmó en mí el concepto de sororidad, puesto en práctica», confesó De Yta, visiblemente conmovida.
Mauricio Maldonado: el vecino que se convirtió en lector privilegiado
Si el discurso de De Yta representó el rigor académico conmovido, la intervención de Mauricio Maldonado Peltier aportó la calidez de una memoria compartida desde la cuna. Con un tono cercano y lleno de ironía sutil, Maldonado reveló que conoce a la escritora desde que ella, a sus seis años, lo utilizaba «a modo de muñeca y juguete» en la calle Palacio Viejo del centro histórico de Arequipa.
Hijo de una amistad indestructible entre el poeta José Ruiz Rosas y la actriz Teresita Cateriano, Maldonado tuvo el privilegio de leer las obras de Teresa mucho antes de que llegaran a las imprentas. En su alocución, recorrió con maestría la evolución narrativa de la homenajeada. Habló del «primoroso malabarismo epistolar» de El Copista (1994), que estuvo a milímetros del Premio Herralde; de la radical metamorfosis de La mujer cambiada (2008); y de la controvertida Estación Delirio (2019), con la que Ruiz Rosas obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 2020.
Sin embargo, fue su análisis de Coreografía para trenzas solas (2025) lo que arrancó los mayores aplausos. Maldonado destacó cómo la autora rescata la figura de las «rabonas», aquellas mujeres que siguieron a sus maridos a las batallas por la independencia. «Han pasado más de 200 años y, cartográficamente, Teresa nos destapa sin pudor las desgarradoras lacras sociales peruanas como el clasismo, el machismo y el racismo», sentenció.
El homenaje, que se realizó a través de una conexión virtual con la autora desde Argentina, permitió escuchar a una Ruiz Rosas emocionada. La escritora recordó con ternura sus trayectos diarios en bicicleta desde la calle Villalba hasta la casona de la UNSA, donde su madre trabajaba como bibliotecaria. Además, agradeció especialmente al estudiante Sebastián Salcedo Salas, artífice de la coordinación del encuentro.
Para cerrar, los estudiantes protagonizaron un recital poético de alto nivel, donde brillaron figuras como Renato Bueno (Premio Poeta Joven) y Connie Marie Casanova Vargaya, ganadora del Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres «Amelia Díaz Valdivia». Entre el público quedó flotando una certeza que la propia Elena De Yta lanzó al cierre de su discurso: «Esperamos que el próximo reconocimiento que esta casa de estudios te brinde sea, finalmente, un merecido Doctorado Honoris Causa».
Arequipa, con su casonas de sillar y su tradición literaria, volvió a demostrar que la memoria también se escribe desde las aulas.

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