Según los científicos, el hantavirus es un virus que se transmite entre roedores. Sin embargo, en esta variante de los Andes sudamericanos, sería la primera vez que se registra una transmisión de animales a humanos.
Las autoridades argentinas, europeas y la Organización Mundial de la Salud reconstruyen el recorrido de la primera víctima infectada y detectada: el ornitólogo neerlandés Leo Schilperood, fallecido en el crucero Hondius.
Schilperood recorría desde hacía cinco meses Chile, Argentina y Uruguay. Recientemente regresó a Argentina, a finales de marzo, para observar junto a su esposa al ave rapaz sudamericana caracara en un vertedero de basura en la ciudad de Ushuaia.
Según la hipótesis de los científicos, Leo Schilperood habría tenido contacto, a través de la respiración, con heces de roedores infectados. Días después, subió al crucero Hondius, donde desarrolló fiebre alta, problemas respiratorios y dolores abdominales, para luego morir en altamar. Su esposa también falleció con estos síntomas.
Esta situación generó un brote a bordo del crucero Hondius, donde varios pasajeros resultaron contagiados. La embarcación fue atracada el domingo 10, por orden de la OMS, en Tenerife (España), para evacuar y repatriar a 147 personas de 24 nacionalidades.
Actualmente, Argentina y Chile despliegan esfuerzos científicos y médicos para detectar nuevos casos en sus territorios.
Pasajera francesa enferma
En una entrevista en la radio pública France Inter, la ministra de Salud de Francia, Stéphanie Rist, indicó que una mujer repatriada ha dado positivo por hantavirus, en su variante de los Andes.
El estado de salud de la pasajera se agravó en la madrugada de este lunes. Fue trasladada al hospital Bichat de París, especializado en enfermedades infecciosas, junto con otros cinco ciudadanos franceses, para observación.
Por el momento, las autoridades sanitarias intentan identificar a todos los pasajeros que tuvieron contacto con los infectados para aislarlos y cortar la cadena de transmisión.
El sistema sanitario francés también se ha lanzado a una carrera contra el tiempo para localizar a otros veintidós ciudadanos franceses y aislarlos. De ellos, ocho realizaron un vuelo entre Santa Helena y Johannesburgo, en Sudáfrica, junto a una turista neerlandesa que estuvo en el crucero y que habría fallecido recientemente por el virus. Los catorce restantes, que habrían tenido contacto con esta persona, volaron hacia Ámsterdam, en los Países Bajos.

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