Don Juan Manuel Polar y el hacer el bien sin mirar a quién

El presente texto de Juan Guillermo Carpio Muñoz, en homenaje al maestro Juan Manuel Polar, ha sido extraída de su obra Texao, editada póstumamente. El Búho reproduce estos segmentos en el deseo de difundir la historia arequipeña.

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El maestro don Juan Manuel Polar Vargas no sólo tenía un talento extraordinario que hacía que los políticos, empresarios y hasta sacerdotes de su tiempo lo buscaran para pedirle consejo. Tenía también un corazón excepcional, que lo hacía amar al prójimo y obrar en su favor de mil maneras, por lo general anónimas.

Era delgado, enjuto, algo moreno, vestía con sencillez y casi siempre con ternos negros (sin estar de luto), tenía un halo de ser extraordinario, quien lo miraba sentía la fuerza de su bondad y el brillo de su sabiduría, sin que él hiciera nada para destacarlas. Sus contemporáneos miraban en él a un San Francisco o a un Quijote avecindado en Arequipa. Él no tuvo hijos, pero amó a sus incontables
alumnos, al extremo de ingeniarse las formas en que les regalaba cuadernos, libros o alguna golosina, sin que ellos se dieran cuenta que él era el benefactor.

Juan Manuel Polar
Ilustración: Leo Ugarte y Chocano

Ayudaba económicamente a varias familias pobres, atendiendo las cartas de ayuda que le dejaban en las ventanas de su casa de Santa Catalina, pero sin que a él lo vieran darles la ayuda. Incluso, por las noches y a varias horas solía dejar copitas servidas con el mejor pisco y los más finos cigarros en las ventanas de su casa, para que los mendigos de la ciudad que les gustaba echarse un traguito o fumar un cigarrillo, se dieran el gusto de probar esos productos de una calidad que su miseria les impedía conocer.

Cuando murió, en 1936, Arequipa entera lo lloró y en sus multitudinarios velorio y entierro varios de sus beneficiados clamaron a viva voz su agradecimiento y el desgarro que sentían por su partida. Leamos algo de lo que se decía de él, al año de su fallecimiento: supo conquistarse el afecto y la gratitud de muchas generaciones, que lamentan y lloran su ausencia. Nosotros que fuimos sus discípulos también supimos quererlo y supimos respetarlo y al admirar al insuperado maestro arequipeño, no sabíamos qué apreciar más; si su privilegiado cerebro o su bondadoso corazón. Con la
belleza de ese gran corazón se nos adentró cuando fuimos niños. Con el recuerdo en nuestros corazones y la fe en nuestros pechos recordamos al inolvidable maestro (El Pueblo 23 febrero 1937). Homenaje del Colegio Independencia a la Memoria del Sr. Juan Manuel Polar.

El próximo lunes aniversario de la muerte del Sr. Juan Manuel Polar, los profesores y alumnos rendirán homenaje a tan ilustre maestro. Entonces, el Director Dr. Horacio Morales dirigió la palabra explicándoles la significación de esta fecha para el Colegio y el objetivo del homenaje. Seguidamente el Director del Plantel y el Cuerpo de profesores se dirigirán en romería al Cementerio General. (El Pueblo 20 marzo 1937).

Juan Guillermo Carpio Muñoz
Texao. La Historia de un Pueblo y un Hombre
Tomo VII. Pág. 216

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Una respuesta a “Don Juan Manuel Polar y el hacer el bien sin mirar a quién”

  1. Avatar Mandraco dice:

    ¿Qué era lo que inspiraba a JM Polar? ¿Una filantropía bobalicona? No: un profundo y acendrado compromiso cristiano que nacía de su amor a la eucaristía, ahora prohibida por un gobierno incapaz.

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