Caer más bajo

"Hace un año, elegíamos al nuevo gobierno que tendría que enfrentar la crisis sanitaria y económica; pero, nadie estaba a la altura de tan enorme reto... hoy tenemos grupos mafiosos a la cabeza de los principales poderes del Estado, demostrándonos que siempre es posible caer más bajo"

Trocha urbana

Hasta esta semana, el Perú registra oficialmente 213 mil 248 personas fallecidas por coronavirus y 3 millones 584 mil 256 personas confirmadas de Covid-19. En marzo de 2020, cuando se declaró la pandemia, en todo el país existían a penas 2 camas de cuidados intensivos por cada 100 mil habitantes. Dos. El mínimo recomendado por los estándares internacionales es 14.

Esa precariedad del sistema de salud fue más responsable de las víctimas mortales que el propio virus. En otras palabras, muchos de nuestros seres queridos no fallecieron porque se contagiaron de la enfermedad, ni porque no hubiera tratamiento conocido; sino porque no pudieron acceder ni a un balón de oxígeno que les diera una oportunidad de sobrevivir. Por ello es que el nuestro es uno de los países con mayor tasa de muertos por COVID-19 en el mundo (6,5 por millón). Después de más de dos años, ¿la situación ha mejorado?

La salud, lamentablemente, ya dejó de ser una urgencia y volvió al cauce de los problemas en lista de espera. Junto con la educación y la seguridad, la situación de los hospitales y la atención primaria ocupan espacio en la agenda de nuestras autoridades solo para emprender disputas políticas, pero no para plantear soluciones. Ahora que los pacientes crónicos retoman sus tratamientos, postergados por la pandemia de la covid-19, vuelven al caos de la vieja normalidad, y aún peor. Con un gobierno que designa funcionarios para pagar favores políticos, el sector salud ha caído en manos incapaces de cumplir las mínimas funciones de atención. Niños muriendo con cáncer por falta de medicinas es el peor ejemplo de ello, según lo denunciado por Karina Pujay, del Colectivo Ley de Cáncer Infantil Perú.

El sector privado no se queda atrás con la serie de denuncias que han comenzado a presentarse en contra de un seguro oncológico que desatiende a sus pacientes, pese a cobrar religiosamente las primas anuales. Mientras tanto, de lo único que se habla en las esferas políticas es de “balas de plata”, para cerrar el Congreso; o de los votos que faltan para “acabar con la pesadilla” que ocupa el sillón presidencial.

Hace un año, elegíamos al nuevo gobierno que tendría que enfrentar la crisis sanitaria y económica; pero, nadie estaba a la altura de tan enorme reto. En consecuencia, hoy tenemos grupos mafiosos a la cabeza de los principales poderes del Estado, demostrándonos que siempre es posible caer más bajo.

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