El privilegio de criticar

"alientan la maternidad, oponiéndose a educarla para que la asuma de manera responsable; pero se escandalizan de que una mujer tenga 6 hijos a los 38"

Trocha urbana

“Me pareces una irresponsable por tener tantos hijos”, increpa un conductor de televisión a una mujer que ha recurrido a él en busca de ayuda. El sujeto humilla a la mujer en vivo y en directo, en un programa sabatino de señal abierta y supuesto contenido familiar; “Abusiva, 6 hijos con 38 años, no me das pena”, dice. El nombre del individuo ni lo mencionamos, porque el fondo del asunto es que su actitud recibió el respaldo de cientos de personas en las redes y dejó en la intriga a otro tanto que no entendía porqué el ministerio de la Mujer se pronunció en contra de este episodio. “Él tiene razón, esas mujeres se llenan de hijos que no pueden mantener y luego solo saben pedir ayuda”, se podía resumir de varios de los comentarios. ¿Es criticable lo sucedido en ese show televisivo? Revisemos dos cuestiones importantes.

Recriminar públicamente a una mujer por tener 6 hijos a los 38 años, que fue en busca de ayuda, es un abuso; y una muestra de ignorancia. Es un abuso porque ella ha sido convocada para recibir apoyo económico y es sorprendida con una reprensión, ante la cual no tiene mayor posibilidad de defensa; pues quien tiene el control del programa es el conductor, lo que deja a la mujer en una situación de desventaja. Es como si, con la promesa de solidaridad, se viera sometida a juicio público sin oportunidad para preparar su defensa. Pero, eso no es lo peor. Lo peor es el contenido de la crítica. ¿Se puede reprochar a una mujer el tener muchos hijos?

En primer término, tendríamos que recordar que ninguna mujer tiene la capacidad biológica de procrear hijos sola, que necesita de varón. Eso quiere decir que hay un progenitor, por ahí, que la pasa de alivio frente a una situación que muchos consideran condenable. En segunda instancia, no podemos perder de vista que vivimos en una cultura que fomenta en la mujer la idea de que su máximo rol es el de madre, que los hijos son bendiciones de Dios y que, incluso, el derecho del concebido está por encima del derecho de ella. Esa sociedad que la educa para ser madre, que se niega a darle educación sexual en la escuela, que se opone a la decisión de ella sobre su cuerpo, es la misma que le reprocha tener muchos hijos.

En otras palabras, alientan la maternidad, oponiéndose a educarla para que la asuma de manera responsable; pero se escandalizan de que una mujer tenga 6 hijos a los 38.  En una sociedad acostumbrada a que el varón eluda sus obligaciones cuando embaraza a la mujer, esa misma sociedad la tilda solo a ella de irresponsable. No olvidemos que hemos elegido a un Congreso con representantes que tienen juicios por alimentos; y a otros que son enemigos de la educación sexual en las escuelas.

Como lo señala el comunicado del ministerio de la Mujer: “En nuestro país, las mujeres enfrentan una situación de discriminación estructural que es compleja, múltiple y simultánea”; por ello, no se puede ir alegremente juzgando a una mujer por los hijos que tiene, mucho menos frente a miles de espectadores; y, peor aún, cuando ella no está en condición de defenderse. 

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