Un repaso a la historia del Yaraví, símbolo arequipeño

La musicóloga Zoila Vega explica los orígenes de este género musical, que se remontan a la segunda mitad del siglo XVIII, sus características y la relación con Mariano Melgar. 

Tradición
El Yaraví es un género literario-musical caracterizado por la tristeza.

El Yaraví se extendió por países como Ecuador, Bolivia, Argentina y, por supuesto, Perú. Se cree que los orígenes de este género literario-musical se remontan a los comienzos del Virreinato, en el siglo XVI. Y proviene de la fusión de dos culturas musicales: la inca (donde se le conocía como Jarawi) y la hispánica (que la rebautizó como Yaraví).

Sin embargo, la musicóloga Zoila Vega Salvatierra, quien estudió la música surperuana de los siglos XVIII al XX, señala que esto es una hipótesis que manejan los historiadores de la música peruana. Pero no existen pruebas sobre una relación directa entre el Jarawi (palabra en quechua que se usa para designar varias cosas como canto o poema) y el Yaraví.

Es una de las hipótesis que se ha hecho recién en el siglo XX, relacionar el Jarawi con el Yaraví, pero no estamos seguros. Y nunca estaremos seguros, porque no hay fuentes. Recuerden que no había grabaciones en la época precolombina ni en la época española de la conquista. Entonces es imposible saber exactamente de dónde viene.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

¿Los orígenes del Yaraví se relacionan con el mundo indígena?

Según sus investigaciones, Vega comenta que recién por 1750 aparece la palabra Yaraví como sinónimo quechua de canción. Asimismo, en muchas fuentes se refieren a los yaravíes como cantares indígenas de lamentación, tristeza y dolor. Debido a que, en general, en el siglo XVIII se tenía la idea que los indígenas solo cantaban de manera triste y se le asignaba a la raza la idea de una “tristeza general”.

Entonces durante la segunda mitad del siglo XVIII, empieza a aparecer una serie de canciones con este nombre, pero aparecen en ambientes que no son indígenas. Aparecen en ambientes letrados, urbanos, de la ciudad.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

Tanto lugares como la iglesia y el teatro, estas canciones eran de dolor para representar el mundo indígena. En el teatro se acompañaba con violines y guitarras (estas últimas eran instrumentos que eran muy utilizados por las élites en esa época).  

En esta época es cuando veo que aparece un Yaraví “criollo” o “mestizo”, que cantan las élites letradas que gustan de cultivar una poesía culta (en castellano, no en quechua). Y que se acompaña con guitarra, a veces con piano, con cuartetos de cuerda, con flautas…es decir, como si fuera música de cámara del siglo XVIII. Ese es el Yaraví que empieza a aparecer en fuentes escritas.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

Entonces, ¿Por qué se describe al Yaraví como música que viene de los indígenas, cuando en realidad lo hacían, sobre todo, criollos y mestizos?

El Yaraví como símbolo de identidad

Al ser distinto a lo que se cantaba en España en esa época, las élites empiezan a usar el Yaraví como una canción diferente. Para vincularse con un pasado doloroso y afianzar nuestra diferencia como peruanos.

Entonces, en la independencia el Yaraví se vuelve un himno criollo y un himno mestizo. Y no solo en Perú, sino en toda Sudamérica. En Buenos Aires, Chile, Bolivia, en Quito, en la zona Andina de Colombia…y en todo el Perú, por supuesto. Pero quienes lo cantaban eran personas que tenían acceso a la tradición letrada, a la poesía culta.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

En la iglesia se continuaba usando con letras referentes al dolor de Cristo o de la Virgen, en la independencia como manifestación de lo patriótico, y en los salones universitarios como canciones amorosas. Vega agrega que casi todos tenían melodías muy parecidas y particularidades esenciales, con las que no ha encontrado conexión con música indígena. “Puedo vincularlo con teoría occidental, pero no con teoría musical andina”.

Pasada la independencia, el Yaraví empieza a considerarse “pasado de moda”. Había que dar espacio a formas más modernas de hacer música, como la ópera italiana o la música de concierto.Sin embargo, en ciudades más pequeñas como Sucre, La Paz, Huamanga y Arequipa, lo adoptan como una forma de “identidad intermedia”. Se convierte en un símbolo de “distinción local” y es así como aparecen los subgéneros, como el “Yaraví ayacuchano”, el “Yaraví cusqueño” o el “Yaraví arequipeño”.

Con el tiempo ya no son canciones de la independencia, no son solo canciones amorosas, canciones tristes. Son canciones de la identidad, que ayudan a construir la identidad.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

Mariano Melgar como imagen del Yaraví en Arequipa

El poeta Mariano Melgar es reconocido como el principal exponente de este género, e incluso a veces tiende a creerse que fue el creador. Este hipótesis está descartada por diversos estudiosos, debido a que ya se cantaban yaravíes antes de que él naciera.

Si bien el poeta sí escribió las letras, no se sabe si compuso la música. Lo que se hacía era musicalizar su poesía. Cabe resaltar que muchos yaravíes que se le atribuyen, no son suyos en realidad.

No está probado que Melgar escribiera la música del Yaraví, pero en sus cuadernos se han encontrado letras del Yaraví. Lo que pasa es que muchos escribían canciones en aquella época, pero el caso de Melgar es particular por la leyenda de su sacrificio.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

Para la musicóloga, quizá el hecho de ser considerado un mártir en la independencia ayudó en la gran difusión de su obra. Y, en consecuencia, en Arequipa se fue construyendo una mitología alrededor de él. “Si el yaraví es algo que nos identifica, ¿Qué mejor que lo haya creado un arequipeño?”.

Yo creo que Melgar es una figura que agrupa a la identidad Arequipeña. Le hemos conferido poderes que quizá no tuvo, pero que favorecen nuestra construcción de identidad. Nos sentiríamos un poco más vacíos sin él.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.
Mariano Melgar es reconocido como el principal exponente del Yaraví arequipeño.

Un género diverso caracterizado por la tristeza

Como vemos, este género ha evolucionado a lo largo de la historia. Hoy en día podemos reconocer algunos rasgos que lo caracterizan, además de su temática triste que ha prevalecido a lo largo del tiempo.

Vega señala que se trata de una canción lenta con ciertas peculiaridades musicales y giros melódicos propios que no los tiene “ni el huayno”. Agrega que generalmente se canta por tercera paralela, osea siempre hay dos voces (la primera y la segunda). Estas pueden ser masculinas, como se suele cantar en el sur, o femeninas, como se hace en el norte.

También es común que se le acompañe con varios instrumentos, aquí en Arequipa se puede acompañar con piano o guitarra, dependiendo del ambiente. “El género es muy diverso, según el lugar adopta diferentes características”.

Vega comparte que en Sucre pudo presenciar un Yaraví acompañado solo con una Quena. ¿Y por qué? Pues mientras el cantante entona la canción, este instrumento le da un efecto dramático al “llorar” la letra.

¿Está muerto el yaraví? ¿Cómo revalorizar el género? 

Yo soy de la idea de que el género no está muerto. En eso contradigo a varios colegas que creen que ya no hay más yaraví. ¿Sabe por qué? Porque lo seguimos cantando. Lo que pasa es que lo consumimos de una manera muy distinta a como lo hacían nuestros bisabuelos.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

Y es que antes no existían las grabaciones como ahora. Antes se cantaba como decía en el papel escrito, y ahora los cantamos tal como en el disco. Pero la gente sigue escuchando yaravíes, ya sea en vivo o grabado. Los domingos o el 15 de agosto. Es ahí cuando la musicóloga se da cuenta que el género no ha muerto, a diferencia de muchos otros que la gente ni sabe que existen.

El yaraví tiene la virtud que se reestructura, se recompone, se resemantiza permanentemente. Cambia sus contenidos, su forma de expresión, y sigue funcionando.

Zoila Vega Salvatierra, musicóloga.

Más que reconectar con el género, se debe admitir que no es igual a lo que era hace doscientos, cien o cincuenta años. Y nosotros tampoco somos los mismos. Tenemos una nueva forma de escuchar, pensar y reaccionar ante el Yaraví.

  • Zoila Vega Salvatierra es Licenciada en Artes (Música) por la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (1995), magíster en Musicología por la Universidad de Chile (2001), doctora en Ciencias Sociales por la UNSA (2005) y doctora en Musicología por la UNAM (2019). Fue directora titular de la Orquesta Sinfónica de Arequipa (2000 – 2012), y en la actualidad es docente en la Escuela de Artes de la UNSA.

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