El proyecto Majes Siguas II representa, sin duda, el mayor desafío de infraestructura en la historia reciente de Arequipa. Lo que inicialmente se proyectó como el motor agroindustrial del sur del país, capaz de generar miles de empleos y divisas millonarias, se ha transformado en una compleja red de conflictos legales, técnicos y políticos que superan la década de estancamiento.
A lo largo de los años, el proyecto ha pasado por diversas administraciones regionales que, a pesar de las promesas, no lograron reactivar las obras. La segunda etapa de este megaproyecto agrícola ha enfrentado obstáculos desde su concepción, marcando una brecha de oportunidad económica que afecta directamente al desarrollo regional.
Una década de parálisis y desencuentros territoriales
La historia crítica de Majes Siguas II comenzó a intensificarse entre 2008 y 2010. En aquel periodo, surgieron disputas territoriales con la región Cusco, específicamente con la provincia de Espinar, por el uso de los recursos hídricos. Aunque la concesión se otorgó al consorcio Cobra en 2010, las acciones legales interpuestas por las comunidades vecinas frenaron el avance de la represa de Angostura.
En 2014, se realizó un acto simbólico de inicio de obras que no prosperó. En noviembre del 2017, parecía que todo estaba nuevamente enrumbado, ya que el mandatario Pedro Pablo Kuczynski y Yamila Osorio anunciaron la construcción del Túnel Trasandino para el trasvase de aguas del río Apurímac y su posterior represamiento en Angostura.
Pero ante la sorpresa de todos y con la sofisticada maquinaria ya en el campamento del proyecto, en diciembre de 2017 la concesionaria Angostura Siguas paralizó las obras. Adujeron que se debía actualizar el sistema de riego, ya que el aprobado en 2010 era obsoleto para la nueva tecnología. Propuso entonces la suscripción de una nueva adenda para el cambio tecnológico que implicaba una actualización de costos por 100 millones de dólares adicionales.
El traspaso al Gobierno Central y el escenario actual
Tras el fracaso de los intentos regionales por destrabar el contrato, Rohel Sánchez asume el Gobierno Regional, con la esperanza de ser la primera autoridad regional en lograr destrabar el proyecto. Lamentablemente, también fracasó, y consciente que el problema lo desbordaba, decide que el Ejecutivo asuma su administración.
En julio de 2024, el Gobierno Regional de Arequipa (GRA) transfirió formalmente la titularidad del proyecto al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri). Esta decisión se tomó ante la incapacidad técnica y financiera de la región para enfrentar el arbitraje internacional solicitado por la concesionaria ante el CIADI.
A finales de 2024 e inicios de 2025, el panorama se ha centrado en dos frentes críticos que el Midagri intenta gestionar de manera paralela para evitar que el retraso se prolongue más allá de lo proyectado inicialmente. Todo esto, con el entorpecimiento de las gestiones, tras la vacancia de Dina Boluarte.
- Gestión del Arbitraje Internacional: El Estado peruano enfrenta una demanda millonaria por parte del consorcio Cobra. El proceso legal es actualmente la principal barrera para iniciar cualquier obra física en la zona de la segunda etapa.
- Mantenimiento de la Etapa I: Una de las prioridades establecidas por el Ejecutivo nacional es la reparación urgente del túnel 9 y el canal de aducción de la primera etapa, cuya infraestructura presenta graves daños estructurales que ponen en riesgo el riego de las hectáreas ya existentes en Arequipa.
Proyecciones y el largo camino hacia 2035
El Gobierno Central ha manifestado su intención de ejecutar el proyecto bajo la modalidad de Estado a Estado (G2G). Sin embargo, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego ha sido enfático en que la reactivación real no será inmediata. Según las estimaciones oficiales y de especialistas, los procesos de licitación y resolución de controversias podrían extenderse varios años más.
Este sería el escenario más optimista:
- Fase 1: El arbitraje internacional (2024-2028): Tras la caducidad del contrato con la empresa Cobra, el proceso en el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones) tiene una duración estimada de 4 años. Durante este tiempo, la seguridad jurídica para nuevas inversiones es limitada.
- Fase 2: Reparación de Majes I (2025-2029): Es la prioridad inmediata. Se deben reparar el Túnel 9 y el Canal de aducción, que presentan un riesgo inminente de colapso. Estas obras, bajo la modalidad de Estado a Estado, tomarán al menos 5 años para asegurar que el agua llegue a las futuras tierras de Siguas.
- Fase 3: Construcción de la etapa II (2031-2035): Una vez resuelto el litigio y estabilizada la infraestructura actual, la construcción de la Represa de Angostura y el sistema de derivación requiere un periodo de ejecución física de 4 años.
Mientras tanto, la región Arequipa continúa esperando que el desierto se transforme finalmente en el polo exportador que se prometió hace más de 13 años.

Si valoras nuestro contenido, hazte miembro de la #BúhoComunidad. Así podremos seguir haciendo periodismo. También puedes apoyarnos uniéndote a nuestro canal de YouTube.