La vigilancia materna y la contundencia de las pruebas digitales fueron los pilares que permitieron a la Fiscalía Provincial de Ciberdelincuencia de Arequipa obtener una sentencia condenatoria contra Benji C., un joven de 19 años que pretendió vulnerar la integridad de una niña a través de la tecnología. El sentenciado utilizó la aplicación WhatsApp para asediar a la víctima con propuestas sexuales y sugerencias de consumo de alcohol, tras haber obtenido su número telefónico mediante terceras personas.
El fiscal Edder Yafet Salas Flores demostró que no se trató de un incidente aislado, sino de un delito continuado bajo el marco de la Ley de Delitos Informáticos.
Ante el peso de la evidencia recolectada por el Ministerio Público, el agresor no tuvo más opción que admitir su culpabilidad. Como resultado, la justicia le impuso una pena de 4 años y 8 meses convertida a jornadas de servicio comunitario, además del pago de una reparación civil de 4 mil soles. La condena incluye una medida drástica de protección: la inhabilitación definitiva para trabajar en cualquier centro educativo y la prohibición absoluta de acercarse a la menor.
Este caso deja una advertencia clara sobre los peligros en el entorno digital. Según la normativa vigente, el simple contacto con un menor de edad para fines sexuales ya constituye un delito punible, independientemente de si el acto se llega a concretar físicamente.
Tras el fallo, las autoridades hicieron un llamado urgente a los padres de familia para que supervisen de cerca el comportamiento digital de sus hijos, recordando que el monitoreo preventivo es, muchas veces, la única barrera efectiva contra los depredadores que operan desde el anonimato de una pantalla.

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