La localidad de Colcabamba, en Huancavelica, se ha sumido en un profundo estado de duelo y protesta tras la muerte de cinco jóvenes a manos de efectivos militares durante un operativo que hoy es objeto de una severa investigación judicial. Lo que inició como un despliegue de seguridad terminó en una tragedia que ha movilizado a comunidades enteras, cuyos integrantes denuncian una ejecución injustificada contra ciudadanos que solo se dirigían a participar en un campeonato local de fútbol.
Actualmente, ocho militares permanecen bajo detención mientras el Ministerio Público intenta reconstruir los hechos de una jornada marcada por versiones encontradas. Aunque el Ejército sostuvo inicialmente que el ataque respondió a una supuesta vinculación de las víctimas con el narcotráfico, las diligencias preliminares han desmentido la presencia de estupefacientes o armamento en el lugar.
La indignación de los deudos se ha visto agravada por la falta de transparencia en las horas posteriores al incidente, denunciando que se les restringió el acceso a los cuerpos y se les negó información precisa. Los fallecidos, cuyas edades oscilaban entre los 18 y 30 años, han sido descritos por sus vecinos como trabajadores y estudiantes conocidos en la zona, lo que debilita la tesis oficial de una amenaza inminente contra las fuerzas del orden.
Pese a la creciente evidencia que apunta a un ataque unilateral, las Fuerzas Armadas han invocado la figura de la «legítima defensa» para justificar el uso de fuerza letal. Este argumento ha encendido el debate público, especialmente tras las recientes reformas legislativas en el Congreso que otorgan una protección legal más amplia a los efectivos en operativos, generando temor en la población de que estas normas actúen como un manto de impunidad.
Mientras el proceso de identificación total de las víctimas continúa, el ambiente en Colcabamba permanece tenso con vigilias y movilizaciones constantes frente a las dependencias oficiales. Las familias, entre lágrimas y consignas, han dejado claro que no cesarán en su demanda hasta que se sancione a los responsables de un operativo que, lejos de llevar seguridad, terminó por arrebatarle la vida a un grupo de deportistas desarmados.

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