La Junta Nacional de Justicia se ha convertido en la protagonista de la semana… y no precisamente por hacer lo que se esperaba de ella. Más bien, por hacer todo lo contrario.
En cuestión de horas, la JNJ acumuló decisiones que dejan a más de uno rascándose la cabeza. Por un lado, la abogada Gladys Fernández, condenada a prisión suspendida por omitir el ejercicio de la acción penal tras archivar irregularmente —dos veces— un caso de falsificación de documentos, fue ratificada como fiscal. Sí, ratificada. Todo en orden, porque según la JNJ “no existe elemento sustantivo para cuestionarla”. Nada que ver aquí, circulen.
Pero en la otra vereda, el juez Oswaldo Ordóñez no corrió con la misma suerte. ¿Su pecado? Haber denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos las polémicas leyes “procrimen” impulsadas por el Congreso, señalando riesgos para la independencia judicial. Resultado: no fue ratificado. Al parecer, hablar en instancias internacionales sigue siendo deporte de alto riesgo… pero solo para algunos.
La reacción no se hizo esperar. La Asociación Nacional de Magistrados del Perú expresó su “más enérgico rechazo e indignación” frente a la decisión. Y por si faltaba algo, expertos de la Organización de las Naciones Unidas también levantaron la voz, calificando lo ocurrido como una “represalia directa” y advirtiendo que el impacto de este caso alcanza a todos los jueces del país.
Así que el mensaje queda más o menos claro. Triste postal para un país donde la justicia parece caminar en reversa, pero con total seguridad
Presidenta de la JNJ se reunió con exmilitar que denuncia fraude sin pruebas a solo 2 días de la salida de Piero Corvetto
Parece que el fraudismo tiene buena acogida en el corazón de la Junta Nacional de Justicia. Y es que la presidenta de la JNJ, María Teresa Cabrera, ha sostenido varias reuniones con figuras representativas del relato fraudista que promueve Rafael López Aliaga.
Ojo Público reveló que la funcionaria recibió la visita de Jaime Miguel Cabrera Bujele, un militar en retiro y exintegrante del SIN que ha saltado a la palestra por sus acusaciones sin pruebas del ya desmentido fraude electoral en cuanto espacio le dé tribuna. El junte se produjo solo un par de días después que la JNJ aceptó la renuncia de Piero Corvetto a la ONPE cuando la ley estipulaba que se trataba de un cargo irrenunciable.
El propio Bujele aceptó la visita y dijo que fue a la sede de la entidad a expresar su satisfacción. Según reconoció el exmilitar, él y Cabrera intercambiaron cumplidos. Tanto derroche de camaradería solo confirman el servilismo de la junta con el pacto. ¿Bastará para doblarle la mano al Jurado Nacional de Elecciones? Atentos.
Candidato al Senado por Renovación Popular pide que se evite dar resultados oficiales porque el proceso está ‘contaminado’
El vicealmirante Francisco Calisto Giampietri, candidato al Senado por Renovación Popular, ha decidido que perder por unos 20 mil votos no es culpa suya, sino del medio millón de ciudadanos que, según él, no pudieron votar. El propio JNE ha señalado, basado en informes y sustento técnico, que este impacto era “leve” en la conclusión del proceso, pero para Giampietri es el fin de la democracia tal como la conocemos.
Así, respaldó la petición de su partido para que el Jurado Nacional de Elecciones se abstenga de proclamar los resultados, aunque su propia agrupación brilló por su ausencia en la revisión técnica del sistema informático convocada por la ONPE (error que admite, pero que “no los exime”, claro está). También tildó el proceso de “golpe de Estado electoral”, cuestionó una auditoría que, según él, no especifica plazos ni procedimientos, y anunció una movilización el miércoles 6 a las 5:00 p.m. en el Campo de Marte para “defender la democracia”.
Porque, en tiempos de duda, nada defiende mejor la institucionalidad que una protesta con buena iluminación.

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