A veces parece que la tecnología y la inmediatez de estos tiempos no dejan espacio para la vida contemplativa. Con todo y todo Dios sigue llamando, y todavía hay quienes le responden en Arequipa. Será por eso que se ganó la fama de todo poderoso.
Accede al contenido premium
Inicia sesión o regístrate para acceder al contenido exclusivo.
Registrarse Iniciar sesión