Cuando se dice que Arequipa es una República Independiente, casi siempre se esboza una sonrisa y se piensa en el regionalismo de sus hombres y mujeres que viven orgullosos de serlo. Si bien no ha sido una República Independiente como tal, Arequipa sí ha sido, y en dos oportunidades, sede del Gobierno peruano y, por tanto, la capital del Perú. En ambos casos tuvo que asumir la administración del país, por los conflictos que enfrentábamos los peruanos.
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