Chico contra a censura pela cultura

«Por eso, la actitud reivindicativa de Chico Buarque es especialmente significativa respecto de la samba. La devolvió a su prístino espíritu de celebración lúdica, impetuosa y -sobre todo- popular, arraigada en el inconsciente colectivo como una música de resistencia».

Por Manuel Rosas Quispe | 26 febrero, 2026
Chico Buarque

En 1995, el sello Polygram, para su serie “Minha história”, lanzó al mercado el compilado del mismo título que reúne catorce canciones de la etapa más excitante y atrevida de Chico Buarque, la que empezó en 1970 con la grabación del sencillo «Apesar de Você» y que tendría su momento culminante con la publicación del álbum “Construção”, esa inigualable gema de sutileza poética y sonora.

Cuando compré en un baratillo, hace ya bastantes años, el compilado doble de la misma serie, “Minha História”, de Gilberto Gil me llevé una decepción. Las piezas elegidas no tenían una continuidad (ni cronológica ni temática) y había una profusión quizá exagerada de la última etapa creativa del compositor. Ese álbum lo regalé o lo perdí, no lo recuerdo; el caso es que no figura en mi estante y tampoco lo echo de menos. Así que cuando tuve en mis manos el CD de Chico Buarque me lo tuve que pensar dos veces. Lo que me decidió a llevármelo a casa fue ubicar “Apesar de Você» en el listado de temas, una canción a la que le tengo especial cariño y que suelo poner a buen volumen para bailar con Tere algún sábado de distensión.

“Apesar de Você» es el sexto track de este álbum y creo que encapsula en sus cuatro minutos, toda la esencia y el sentir del cantautor carioca. Es una pista que guarda además un nexo vital con la canción que abre el disco: “Vai Passar”, otra samba de ritmo sinuoso que esconde bajo su traje de paillette una audaz crítica a la dictadura.

La canción fue compuesta en 1969 y publicada en 1970, años claves para la historia política del Brasil porque fueron los años del “milagro económico”, el cual de alguna manera justificó la represión y la ideología despiadada de “Brasil potência», mientras en las favelas la muerte y la desnutrición infantil contradecían ese clima de euforia. El PBI había aumentado cinco puntos y la selección nacional de fútbol levantó la copa mundial, pero la élite aristocrática aumentó más sus riquezas y poseían ya el 36,3% de la renta nacional. «Brasil, ámelo o déjelo» era el cruel lema que la dictadura esgrimió sonriente aquel verano de 1970, habida cuenta la cantidad de deportaciones y de exilios forzosos que proliferaron aquel año.

El gobierno de Emílio Garrastazu tuvo además la “brillante” idea de promover su narrativa de estabilidad y prosperidad al ritmo del género más popular y proletario grabado en el alma de los brasileños: la samba. Fue una apropiación cultural desde el poder, una burda añagaza que pretendió ocultar crímenes y violaciones de derechos humanos con “passistas” al son de la cuíca. Por eso, la actitud reivindicativa de Chico Buarque es especialmente significativa respecto de la samba. La devolvió a su prístino espíritu de celebración lúdica, impetuosa y -sobre todo- popular, arraigada en el inconsciente colectivo como una música de resistencia más que de connivencia con el gobierno de turno.

“Vai Passar” es especialmente inteligente y sutil. Empieza con un clima de “enredo”, con una melodía que describe la alegría del desfile por la pista, pero a los primeros acordes comprendemos que Chico está hablando de los desfiles del carnaval tanto como de los desfiles por una avenida cualquiera agitando pancartas en contra de la dictadura. En ambos casos, la ocasión es celebratoria y festiva. “Vai Passar” tiene también un trasfondo metafísico. Va a pasar el desfile, va a pasar la dictadura, pero va a pasar también este tiempo, esta juventud, esta circunstancia que nos reúne (Aqui passaram sambas imortais, qui sangraram pelos nossos pés, aqui sambaram nossos ancestrais… “Aquí pasaron sambas inmortales, aquí sangraron nuestros pies, aquí sambaron nuestros ancestros”, dice Chico refiriéndose con “aquí” tanto al duro pavimento por el que marcha ahora, como a la tierra que le ha sido robada. “Vai Passar” equivale a decir “Sic transit gloria mundi”, el sentido es el mismo.

El compilado muestra también la fase, muy publicitada, MPB de Chico. Siento que, de alguna manera este período no tiene la misma fuerza que su etapa sambista, pero podemos trazar una línea evolutiva que va de “Construção” hacia las melodías más sofisticadas (y, por ende, menos combativas) de la MPB. Es un derrotero natural. Y aunque nos gustaría escuchar al Chico ingenioso que, para burlar la censura, sólo tenía que darle vuelta a un verso, igualmente nos sorprende el carácter político de las canciones de Chico en su fase MPB. El cuidado que pone el compositor en sus letras, la meticulosidad en los arreglos y su compromiso siempre vivo con la libertad y la democracia lo convierten en un referente indiscutible de la canción brasileña. A punto de cumplir 82 años (el próximo 19 de junio los cumplirá), Chico Buarque se ha ganado un lugar de preeminencia en la cultura de todos los pueblos. Sus últimos encontronazos con las políticas del funesto Jair Bolsonaro no hicieron sino confirmar su estatus de leyenda.

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