El Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza, históricamente reconocido como el «referente del sur», atraviesa una crisis calificada como una verdadera «agonía» institucional. Este gigante de la salud pública en Arequipa se encuentra actualmente como un «rehén del abandono» estatal, enfrentando carencias estructurales que limitan drásticamente su capacidad de respuesta ante emergencias críticas. La falta de inversión derivó en una problemática persistente y peligrosa: la tercerización de servicios esenciales que deberían garantizar el Estado.
Uno de los puntos más críticos de esta precariedad (por la cual varios integrantes del cuerpo médico del hospital se mantienen en huelga) es la falta de un tomógrafo operativo perteneciente al propio hospital. Esta carencia técnica obliga a los pacientes a depender exclusivamente de empresas privadas para obtener diagnósticos vitales, rompiendo la continuidad de la atención pública. En lugar de contar con autonomía diagnóstica para salvar vidas, el hospital se ve forzado a derivar estos estudios a terceros.
La situación se agrava profundamente cuando la burocracia administrativa de los seguros se interpone en la urgencia médica. Al no ser el tomógrafo un bien del hospital, los pacientes deben esperar autorizaciones externas que dilatan los tiempos de intervención de manera injustificable.
Emergencias en espera: el caso de las sobrevivientes de Cocachacra
Tras un accidente por alcance entre una minivan y un camión cerca del distrito de Cocachacra, que dejó cuatro fallecidos, dos jóvenes de 16 y 18 años se ingresaron al área de emergencias del hospital. Según el reporte del médico Alfredo Aragón, de la zona de emergencia, la menor de 16 años presenta un diagnóstico de policontusa, con fracturas en el fémur izquierdo y el tobillo derecho, además de un traumatismo encéfalo craneano (TEC) en evolución. Por su parte, la joven de 18 años ingresó con un traumatismo facial y una delicada fractura expuesta de rótula izquierda, lesión donde el hueso ha dañado la piel y requiere una limpieza quirúrgica inmediata.
A pesar de la gravedad de estas lesiones, ambas pacientes permanecen en el tópico de cirugía sin haber completado sus estudios diagnósticos. El doctor Aragón detalló que es imperativo realizar tomografías cerebrales para descartar daños neurológicos antes de que los servicios de traumatología y ortopedia procedan con las cirugías necesarias para tratar sus fracturas. La espera prolonga la incertidumbre sobre su recuperación, la cual, en casos de fracturas expuestas, depende críticamente de la rapidez de la intervención para evitar infecciones graves.
La burocracia de la tercerización ante la falta de equipo
Para que las pacientes sean atendidas en un ente privado, se requiere que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) emita las garantías respectivas y apruebe el presupuesto del proveedor particular, pues tampoco tendrían la cobertura del SIS. S
egún las declaraciones de Aragón, el hospital debe esperar a que el seguro dé la autorización para que el tomógrafo privado proceda con los estudios, un proceso administrativo que ocurre mientras los pacientes con traumas severos permanecen en observación.

Si valoras nuestro contenido, hazte miembro de la #BúhoComunidad. Así podremos seguir haciendo periodismo. También puedes apoyarnos uniéndote a nuestro canal de YouTube.