Por Samy Magdy, Melanie Lidman y Jill Lawless Associated Press
El presidente Donald Trump advirtió que Estados Unidos “aniquilará” centrales eléctricas en Irán si la República Islámica no abre por completo el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, mientras misiles iraníes impactaron en dos poblaciones cerca del principal centro de investigación nuclear de Israel a última hora del sábado, dejando edificios destrozados y decenas de heridos en los ataques.
Los acontecimientos indicaron que la guerra avanzaba en una nueva y peligrosa dirección al inicio de su cuarta semana.
Trump, quien emitió el ultimátum en una publicación en redes sociales mientras pasaba el fin de semana en su casa de Florida, afirmó que daba a Irán 48 horas para abrir la vital vía marítima o enfrentarse a una nueva ronda de ataques. Sostuvo que Estados Unidos destruiría “varias centrales eléctricas, ¡empezando por la más grande primero!».
Irán advirtió a primera hora del domingo que cualquier ataque contra sus instalaciones energéticas provocaría ataques contra activos energéticos y de infraestructura de Estados Unidos e Israel en la región, según un comunicado que citaba a un portavoz militar iraní y que difundieron medios estatales y sitios web semioficiales.
El estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el resto de los océanos del planeta, es una ruta crucial para el flujo mundial de petróleo. Los ataques contra buques comerciales y las amenazas de nuevos golpes han detenido a casi todos los petroleros que transportaban petróleo, gas y otros bienes por el paso, lo que ha llevado a recortes de producción de algunos de los mayores productores de petróleo del mundo, porque su crudo no tiene adónde ir.
Irán ataca una zona cerca de un sitio nuclear israelí
El ejército de Israel dijo que no pudo interceptar los misiles que impactaron en las ciudades sureñas de Dimona y Arad, las más cercanas al centro en el desierto del Néguev, una zona poco poblada. Fue la primera vez que misiles iraníes penetraron los sistemas de defensa aérea de Israel en el área alrededor del sitio nuclear.
“Si el régimen israelí es incapaz de interceptar misiles en la zona de Dimona, fuertemente protegida, eso es, operativamente, una señal de que se entra en una nueva fase de la batalla”, escribió en X Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, antes de que se difundiera la noticia del ataque en Arad.
Los equipos de rescate dijeron que el impacto directo en Arad causó daños generalizados en al menos 10 edificios de apartamentos; tres de ellos quedaron gravemente dañados y en riesgo de colapso. Al menos 64 personas fueron trasladadas a hospitales.
Dimona está unos 20 kilómetros (12 millas) al oeste del centro de investigación nuclear y Arad a unos 35 kilómetros (22 millas) al norte.
Se cree que Israel es el único país de Oriente Medio con armas nucleares, aunque sus dirigentes se niegan a confirmar o negar su existencia. El organismo de control nuclear de la ONU indicó en X que no había recibido reportes de daños en el centro israelí ni de niveles anormales de radiación.
Los ataques iraníes en Israel se produjeron después de que el principal sitio de enriquecimiento nuclear de Teherán en Natanz fuera alcanzado más temprano ese mismo día.
Israel niega responsabilidad por el ataque a Natanz
Israel negó más temprano el sábado su responsabilidad por el ataque contra Natanz, casi 220 kilómetros (135 millas) al sureste de Teherán. Mizan, la agencia oficial de noticias del poder judicial iraní, informó que no hubo filtraciones.
El Organismo Internacional de Energía Atómica ha dicho que la mayor parte de las aproximadamente 970 libras (440 kilogramos) de uranio enriquecido estimadas de Irán está en otro lugar, bajo los escombros de su instalación de Isfahán. Señaló en X que estaba investigando el ataque.
El Pentágono declinó hacer comentarios sobre el ataque a Natanz, que también fue alcanzado en la primera semana de la guerra y en la guerra de 12 días del pasado junio. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, afirmó que este tipo de ataques planteaban un “riesgo real de desastre catastrófico en todo Oriente Medio”.
Estados Unidos e Israel han ofrecido justificaciones cambiantes para la guerra, desde la esperanza de fomentar un levantamiento que derroque al liderazgo iraní hasta eliminar sus programas nuclear y de misiles y su apoyo a aliados armados. No ha habido señales de un levantamiento, mientras que las restricciones a internet limitan la información que sale de Irán.
Los efectos de la guerra se sienten mucho más allá de Oriente Medio, elevando los precios de los alimentos y del combustible.

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