El panorama político en Arequipa ha dado un giro determinante tras anunciarse la salida oficial de Víctor Hugo Rivera del sillón municipal. Lo que comenzó como una ambiciosa carrera política, tras varios intentos consecutivos, ha concluido de la forma más inesperada para el exárbitro de la FIFA.
La resolución del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) pone punto final a una gestión marcada por controversias administrativas que, finalmente, gatillaron su vacancia del cargo.
El camino de Rivera hacia la alcaldía fue una prueba de persistencia que muchos calificaron como una victoria de largo aliento.
Persistencia en Arequipa
- 2010 (Su debut): Postuló por primera vez con el movimiento regional Juntos por el Sur. En esa ocasión quedó en tercer lugar. Fue superado por Alfredo Zegarra (ganador) y Álvaro Moscoso.
- 2014 (Segunda oportunidad): Lo intentó nuevamente, esta vez fundando su propio movimiento regional: Juntos por el Desarrollo de Arequipa (el famoso símbolo de la «flechita»). Tampoco logró el triunfo, quedando detrás de la reelección de Alfredo Zegarra.
- 2018 (La derrota más amarga): Fue su tercera postulación consecutiva con su movimiento Juntos por el Desarrollo de Arequipa. Perdió en un final de infarto contra Omar Candia.
- 2022 (La victoria y actual gestión): En su cuarto intento bajo el mismo símbolo de la «flechita», finalmente logró ganar la alcaldía. Inició su mandato el 1 de enero de 2023.
Tras tres postulaciones fallidas, el líder del movimiento regional Juntos por el Desarrollo de Arequipa logró finalmente el respaldo popular en los últimos comicios locales. No obstante, la satisfacción del triunfo fue efímera, pues las denuncias empezaron a socavar su autoridad desde los primeros meses de su mandato.
El caso «Flechita» y el inicio del fin
El detonante principal de su caída fue el mediático caso vinculado a su mascota, un perro de raza schnauzer llamado «Flechita». Las investigaciones determinaron que personal de seguridad ciudadana de la Municipalidad Provincial de Arequipa realizaba labores de cuidado y paseo del can durante sus horas de servicio.
En diversas entrevistas, Rivera intentó minimizar el hecho apelando a la sensibilidad emocional. Declaró que consideraba a Flechita «como a un hijo» y que lo llevaba a la municipalidad «eventualmente» cuando no tenía con quién dejarlo. Incluso llegó a tildar las críticas como una suerte de «fobia contra los animales», alegando que los funcionarios y secretarias simplemente le tenían cariño al perro.
Esta situación fue tipificada como una utilización irregular de activos estatales para fines personales. Esto devino en un proceso de vacancia que escaló hasta las máximas instancias electorales del país.
Tras un proceso que se dilató por casi dos años entre apelaciones y demoras en el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el caso llegó a su fase definitiva en abril de 2026. El JNE determinó que la base probatoria era «inobjetable», señalando que no se trataba de una situación anecdótica, sino de un uso de recursos públicos para fines privados, lo que finalmente sellaría la salida definitiva de Rivera del poder.
Un futuro político incierto y sin plataforma electoral
La crisis de Víctor Hugo Rivera no se limita únicamente a su salida del Palacio Municipal, sino que se extiende a su desaparición del mapa electoral. Su organización política original, Juntos por el Desarrollo de Arequipa, perdió su inscripción oficial ante el Registro de Organizaciones Políticas (ROP).
En un intento por mantenerse vigente, Rivera buscó refugio político en el partido nacional Alianza para el Progreso (APP). Sin embargo, esta estrategia tampoco rindió los frutos esperados. En las recientes Elecciones Generales 2026, la agrupación liderada por César Acuña no logró superar la valla electoral mínima, lo que impide que Rivera pueda aspirar a cargos de representación nacional bajo ese sello.
El regidor Rolando Bedregal advirtió que se podría presentar una acción de amparo ante el Juzgado Constitucional para respaldar al alcalde. El fin sería llegar al Tribunal Constitucional, pues existen precedentes en los que este ha revertido resoluciones del JNE sobre vacancias. Pero esta sería la última medida, y no hay certeza de que prospere.
Sin movimiento regional y con un partido nacional debilitado, estariamos ante el fin de la trayectoria política del exburgomaestre.

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