Columnas>Sobre el volcán Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnassobre-el-volcan/ Wed, 16 Oct 2019 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Columnas>Sobre el volcán Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnassobre-el-volcan/ 32 32 Un artículo inconstitucional http://localhost:8000/elbuho/2019/10/16/un-articulo-inconstitucional/ http://localhost:8000/elbuho/2019/10/16/un-articulo-inconstitucional/#respond Wed, 16 Oct 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/10/16/un-articulo-inconstitucional/ El artículo 50° de la Constitución peruana, señala que “dentro de un régimen de independencia y autonomía el Estado reconoce a la Iglesia como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú

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El artículo 50° de la Constitución peruana, señala que “dentro de un régimen de independencia y autonomía el Estado reconoce a la Iglesia como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú; y le presta su colaboración”. Agrega además que “el Estado respeta otras confesiones y puede establecer otras formas de colaboración con ellas”. Este último agregado se debe a que en Constituciones anteriores se declaraba expresamente al estado peruano como católico (es decir, confesional) con exclusión de todas las demás organizaciones religiosas.
Sin embargo, en la medida en que el gobierno peruano designaba a las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica, ésta no tenía la autonomía de la que, literalmente, goza hoy de hecho, más confesional que nunca, a pesar de que el artículo 50, con una redacción menos brutalmente confesional, más sibilina, pero manteniendo en la práctica el mismo régimen confesional. El Estado resulta en igualdad política en relación a la iglesia católica, como un poder paralelo. El soberano no es el pueblo sino la asociación confesional entre el Estado y la Iglesia. “Dentro de un régimen de independencia y autonomía…”

artículo 50

Antes de empezar el comentario al artículo 50°, que desde ya consideramos inconstitucional y anti republicano en nuestra hipótesis, tenemos que recordar que en su texto la Constitución considera al Estado peruano como una República y eso significa que no es cualquier tipo de Estado sino un Estado que reviste características específicas, por el mismo hecho de llamarse República. En primer lugar, etimológicamente República quiere decir literalmente cosa de todos, lo cual no significa de la mayoría (ningún tipo de mayoría) sino todos. Y “todos” significa todos los peruanos y no solamente la mayoría de peruanos.

Por lo demás, como señala Ydalid Rojas, en su lúcido trabajo (“La posición jurídica del Estado peruano frente al ámbito religioso”, UNSA), “Es cierto que en un Estado democrático la mayoría decide, pero exclusivamente respecto al manejo y la forma de administrar el poder político concentrado en la figura política del Estado. Si recurrimos al sistema de la mayoría, lo hacemos para escoger a los ciudadanos que nos representarán (…) Sin embargo, cuando de atribución de derechos se trata, no es posible otorgar más o menos derechos en función al criterio de la mayoría” (…) La atribución de derechos no se puede dar en atención a criterios porcentuales…”

Otra característica del estado republicano es que se trata de un estado laico, democrático y social. Dejemos por un momento lo “democrático y social” y detengámonos en lo de “Estado laico”. A partir del principio de laicidad, componente fundamental de dicho Estado, el Estado es o debe ser neutral frente a cualquier iglesia, religión o ideología no religiosa. Esto provienen de la separación republicana de los asuntos eclesiástico y los asuntos jurídico estatales; al Cesar lo que es del Cesar… La neutralidad implica que el estado no favorece, ni privilegia, ni colabora, ni persigue, combate, reprime o molesta a ninguna institución religiosa o ideológica.
Lo único que puede y debe hacer un estado laico, como es teórica o formalmente el nuestro, es garantizar que las diferentes instituciones religiosas o ideológicas, puedan ejercer su derecho a practicar su religión, sus diversos cultos, mitos o ceremonias, sin que haya impedimento, oposición o violencia contra ellas. Es el Estado el que debe garantizar que cada iglesia y cada religión puedan expresar libremente sus creencias y organizarse de la forma más conveniente según sus finalidades o intereses, pero sin tocar los derechos fundamentales.

Sin embargo, a pesar de que el Perú es una República es decir un estado laico, el artículo 50° de la Constitución, privilegia una de ellas al disponer la colaboración con la iglesia católica y al favorecerla de diversas maneras (1). Al hacerlo está violando también, además del principio republicano de laicidad, el principio de igualdad ante el derecho; ya que al privilegiar o favorecer exclusivamente a dicha institución, está discriminando a todas las demás iglesias organizadas y todas a las instituciones ideológicas, lo cual hace doblemente inconstitucional este artículo de la Constitución. “Asignaciones económicas para el personal eclesiástico y civil al servicio de la Iglesia Católica, el financiamiento de la construcción de parroquias y colegios católicos, estable-cimiento de un régimen de exoneraciones y beneficios tributarios, el derecho de enseñar el curso de religión católica, como materia ordinaria en los centros educativos estatales”.

En la práctica, aunque los términos sean ambiguos en el artículo 50°, podemos constatar que esta colaboración se hace efectiva de manera muy nítida a través de exoneraciones de impuestos para la iglesia católica sueldos a los miembros, empezando por el Cardenal que tiene sueldo de ministro, representantes y trabajadores de la iglesia católica; la entrega de la educación primaria, secundaria a organizaciones católicas, sin ninguna razón, sin ningún fundamento jurídico que justifique estos privilegios, que se supone se han superado en el paso de la edad media a la organización republicana del Estado a partir de la Revolución Francesa o de la Revolución Política Moderna en general.

La seudo justificación para la violación del principio republicano y del principio de igualdad, mediante el artículo 50°, es que la iglesia católica es un “elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú”. Frente a esto planteamos dos objeciones puntuales: si de reconocimientos se trata tendría que hacerse exactamente lo mismo, por las mismas razones o por equidad, con toda institución o toda persona que se pueda considerar igualmente “un elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú”, como por ejemplo la cultura andina, o Cesar Vallejo, José Carlos Mariátegui, Jorge Basadre, etc. que también son innegables “elementos importantes en la formación histórica, cultural y moral del Perú”. Y “contribuyeron mejor quizá que la Iglesia Católica a la democratización y modernización del país (…) La carta magna que contiene el pacto de la organización y el reconocimiento y tutela de los derechos humanos nada tiene que ver con espaldarazos históricos”. (Id) No es un documento de reconocimientos y no debe serlo, aun cuando fueran verdaderos o bien fundados. Y a todo esto habría que preguntar si de verdad la Iglesia ha contribuido con la democratización del Perú, o ha impedido más bien que se implanten los valores democráticos, liberales y republicanos.

Pero, además, sabemos que sobre la Iglesia pesan serios cuestionamientos que hacen muy discutible ese aporte cultural y moral que se alude; mientras que con respecto a los personajes que hemos citado y otros más no hay la menor duda que son “elementos importantes en la formación histórica, cultural y moral del Perú”. Sin embargo, no se mencionan ni reconocen sus nombres en la Constitución, lo que demuestra la intención de favorecer exclusivamente a la iglesia católica por razones de poder, como se puede demostrar por la forma como fue aprobado ese artículo 50 Morales Bermúdez.

Si se considera que la iglesia católica “es un elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú” y examinamos la trayectoria de la iglesia y el papel que ha jugado en la educación peruana y, en consecuencia, sus resultados hasta el día de hoy, ¿se puede considerar que ese aporte haya sido positivo? Lo que queremos decir es que estamos de acuerdo con que la iglesia católica es, de lejos, el elemento de más peso en la formación histórica, cultural y moral del Perú, es decir, en la educación de todas las capas sociales peruanas. No hay ninguna otra institución que haya influido tanto a este respecto, se trata de una influencia verdaderamente abrumadora en la educación peruana, solo que, desde nuestro punto de vista, esta influencia ha sido más bien negativa, como se puede ver por los resultados de dicha educación en los ciudadanos peruanos el día de hoy, que son verdaderamente calamitosos. Y no hablamos solo de educación oficial o académica.

Si la educación peruana es mala, si el Perú está en los últimos lugares, en educación en América Latina, tenemos que preguntarnos quien, quiénes o qué instituciones han sido las decisivas para explicar la situación educativa por la que pasa nuestra educación en este momento, una educación dogmatizante, acrítica, autoritaria, tediosa que no enseña a pensar sino a repetir. Creemos que la respuesta a esa pregunta es obvia, no hay nadie que haya influido más en la educación peruana, individuo, grupo o institución que la Iglesia católica.

Además, como ya insinuamos, tenemos que tener en cuenta la situación en la que se encuentra la institución católica en este momento, empezando por los abundantes casos de pedófilos y abusadores sexuales de jóvenes y adolescentes, que se prolonga retroactivamente por muchos años y probablemente siglos. En lugar de ser sancionados por su misma institución, han sido protegidos de manera evidente, clara y decidida por ella, como ha ocurrido con los representantes o directivos más importantes de la organización Sodálite, que ha causado alarma en algunos peruanos y un silencio cómplice en la mayoría, y ha provocado la publicación del libro “Monjes y Soldados” de Pedro Salinas y Paola Ugaz, donde se dan abundantes pruebas y testimonios de esos graves abusos que se dan en el mundo católico y que están lejos de ser recientes, aunque si lo sean sus denuncias. ¿Se puede pensar que ese elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú es positivo? Importante, decisivo, determinante sí, pero ¿positivo?

¿Cómo se puede decir, como lo hace el artículo 50 de la Constitución peruana, que la iglesia católica ha sido un elemento positivo en la formación histórica, cultural y moral del Perú, cuando a la luz de la realidad y de los hechos vemos que es exactamente lo contrario? La corrupción, la podredumbre, la mediocridad, la trafa y la mentira hace rato que se han socializado en el Perú y han penetrado todos los rincones de esta anómica república bamba. Esta es la situación educativa realmente existente ¿Cuál es la causa determinante de este estado de cosas educativo? El adjetivo “histórico” además tiene una connotación claramente apologética y si seguimos en el problema de la mala calidad de la educación, que es el problema más importante de la sociedad peruana, tenemos que recordar que, si tenemos problemas, es porque la visión educativa no ha cambiado en absoluto para la mayoría de peruanos en el paso de la colonia a la República porque la sociedad misma nunca cambió.

Sigue el mismo modelo, la misma visión educativa, la misma concepción de la educación que nosotros llamamos escolástica, que es la expresión educativa del catolicismo, pre republicano cien por ciento, que educa en la sumisión, la repetición, el memorismo, la mentalidad acrítica y dogmática; que no educa para pensar o reflexionar sino para obedecer y nada más que obedecer.

En la segunda parte del artículo que dice que “el Estado respeta otras confesiones y puede establecer formas de colaboración con ellas”. Se hace el intento de hacer creer que hay un igual trato a la iglesia católica, con respecto a las demás iglesias. Sin embargo, el primer párrafo del artículo en comento demuestra que no. Si bien este artículo comienza declarando que “dentro de un régimen de independencia y autonomía…”, en la práctica la autonomía e independencia solo favorece a la iglesia católica, que interviene en asuntos jurídicos y estatales cuando se le antoja, con la anuencia de la mayoría, a través de sus representantes y autoridades. Se le ha hecho un enorme favor, se ha elaborado este artículo pensando en el Estado y el derecho peruano y mucho menos en los peruanos… sino en dicha institución y sólo en ella y sus poderosos intereses.

Insistimos en que reconocer a una institución constitucionalmente no solamente no se estila, sino que no es necesario ni propio del papel de la Constitución, ni en su función orgánica ni en su reconocimiento de los derechos fundamentales, máxime cuando este tipo de reconocimientos culturales cae en la discriminación anti republicana y en la inconstitucionalidad. Y no dice una verdad sino una tremenda mentira.

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Percy Gibson http://localhost:8000/elbuho/2019/09/28/percy-gibson/ http://localhost:8000/elbuho/2019/09/28/percy-gibson/#respond Sat, 28 Sep 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/09/28/percy-gibson/ Percy Gibson Parra es parte de esa Arequipa esencial que se encarna en Bustamante y Rivero, en Francisco Mostajo, en Alejandro Olmedo, en Mario Vargas Llosa, en Alberto Hidalgo, en Humberto Núñez Borja, en Héctor y Alfredo Cornejo Chávez, en Jorge Polar, en Luis Duncker, en Benigno Ballón y otros tantos arequipeños esenciales

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Se puede homenajear a Arequipa, ciudad-individuo, ciudad-república, recordando a un arequipeño, a uno de carne y hueso, que es también un ciudadano del mundo. Uno que en las primeras décadas del siglo XX encarnó de la manera más íntegra las virtudes esenciales de los arequipeños. Es verdad que en las personas menos dotadas esas virtudes son menos pronunciadas y hasta inexistentes o mezcladas con defectos que superan a aquellas; y entre ambos una enorme gama de matices, de maneras de ser arequipeñas. Eso no impide que se pueda hablar de una Arequipa esencial. Y Percy Gibson Parra es parte de esa Arequipa esencial que se encarna en Bustamante y Rivero, en Francisco Mostajo, en Alejandro Olmedo, en Mario Vargas Llosa, en Alberto Hidalgo, en Humberto Núñez Borja, en Héctor y Alfredo Cornejo Chávez, en Jorge Polar, en Luis Duncker, en Benigno Ballón y otros tantos arequipeños esenciales.  

No es asunto de cantidad, en todo caso. Y aún en los pueblos que tienen una tradición de la cual enorgullecerse, como Arequipa, sólo muy de vez en cuando se unen en una sola persona la alta sensibilidad artística, la pasión por la libertad y la más sincera preocupación por los problemas y dificultades de la vida social (sus estrechos vínculos con José Carlos Mariátegui y su veneración por don Manuel Gonzales Prada, maestro de maestros, lo prueban, aunque el adjetivo se haya desgastado por el mal uso o la aplicación indiscriminada). Y aunque Gibson era más bien un demócrata libertario, antes que un socialista democrático, como Mariátegui, no parece que para ellos hubiera incompatibilidad ideológica o política alguna, (eso también ocurría en la relación Mariátegui-Hidalgo, o en la relación Mariátegui-Gobetti, es decir, entre liberalismo, socialismo y democracia).  

Percy Gibson se adelantó por décadas a ese espíritu a la vez liberal y solidario que hoy ha dado buenos resultados en España o Alemania, que así pueden mantener el derecho a llamarse civilizaciones, a pesar de todas las críticas que puedan hacerse. Para ellos no hay antagonismo entre ambos idearios sino posibilidades de fructífera conciliación. El principio de libertad no es inconciliable con el de solidaridad. La ética socialista no es antagónica con una política liberal auténtica, que es más o menos inversa a lo que hoy se conoce como neoliberalismo: un eufemismo para lo que debería llamarse dictadura y corrupción directa y francamente.

Los Fujimori, los Menem, los Chávez, los Pinochet, los Maduro, los Ortega etc, no son ni viejo ni neo liberales. Simplemente son dictaduras populistas o democracias bamba. No tienen nada que ver con el liberalismo. El liberalismo, en sus mejores representantes, jamás ha sostenido que el gobierno tenía que someterse a los poderes financieros y a sus directivas o a las del mercado. Eso es la antítesis de una actitud libertaria.  

Pero volvamos al poeta libertario que fue también precursor de la lucha contra el populismo, que ahora ha revelado toda su malignidad entre nosotros. Pienso que su delicadeza y circunspección no eran incompatibles con la fuerza crítica que le hacía decir su verdad, caiga quien caiga; por ejemplo, sobre la picantería o el huayno o el periodismo en su discurso por el aniversario de Arequipa en 1920.  Debe ser una de las causas por las cuales Percy Gibson resulta un absoluto desconocido para las nuevas generaciones de arequipeños. Y tal vez también porque se fue al extranjero para siempre y en silencio como Alex Olmedo, y al mismo país extranjero, para no volver jamás.

Un espíritu profundo y delicado pasa completamente desapercibido en un ambiente de masificación y estupidez. Quienes no se reconocen en quienes forjaron el prestigio y la buena tradición de la ciudad, es porque no les importa la ciudad sino sólo hasta donde lo requieren sus egoístas y mediocres intereses. Y esto debilita la ciudad, la empobrece y la afea. Tal vez se ignore que el maestro de maestros, don Manuel Gonzales Prada, “el primer instante lúcido de la conciencia peruana” (Mariátegui) haya elogiado con tanto merecimiento al que era entonces, joven poeta, dramaturgo y periodista arequipeño de fuste, lo que aparece en una entrevista que don Manuel concedió a Víctor Raúl Haya de la Torre.

 Y tal vez se sepa menos que Percy Gibson fue padre de Doris Gibson, la directora y fundadora de la revista “Caretas”, la más prestigiada y longeva de las revistas peruanas en el siglo veinte y junto a “Amauta”. Y seguro no saben que este imperceptible poeta es el autor de la letra del vals “Melgar”, cuya música corresponde a Benigno Ballón Farfán. Gibson escribía simple, verdadero y bello, como “el mar, la espuma y el viento” que según él “tienen el color del mundo”. Y eso se siente en su poesía y en sus dramas, pero también en sus discursos suicidamente sinceros….  En ellos el crítico Aurelio Miro Quesada creía sentir “una atmósfera leve, un murmullo templado de marea, fluencia de la vida que no alcanza nunca a resolverse, ni aún con la misma muerte, porque continúa discurriendo interminablemente”.   

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Tía María: no solo es problema de confianza http://localhost:8000/elbuho/2019/08/09/tia-maria-no-solo-es-problema-de-confianza/ http://localhost:8000/elbuho/2019/08/09/tia-maria-no-solo-es-problema-de-confianza/#respond Fri, 09 Aug 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/08/09/tia-maria-no-solo-es-problema-de-confianza/ Cualquier “mesa de diálogo” que se instale con el fin de que la empresa Southern o el gobierno peruano persuadan a la población de Tambo respecto de las conveniencias de Tía María, será harto insuficiente, por decir lo menos. Justo porque se trata sólo de eso: persuadir, seducir, no decir la verdad. Desde el momento […]

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Cualquier “mesa de diálogo” que se instale con el fin de que la empresa Southern o el gobierno peruano persuadan a la población de Tambo respecto de las conveniencias de Tía María, será harto insuficiente, por decir lo menos. Justo porque se trata sólo de eso: persuadir, seducir, no decir la verdad. Desde el momento en que tanto el gobierno como la empresa, ahora y siempre asociados en base al desesperado interés en sacar adelante como sea el proyecto, solo tienen ese único objetivo entre ceja y ceja, dirán y prometerán todo lo que se les ocurra para lograr sus objetivos: el oro y el moro, los cielos y la tierra, la chacra y el mar (que es lo que hace tan agradable y acogedor a ese entrañable valle de la costa arequipeña). 

¿Qué no dirán para lograr sus judaicos intereses y sus objetivos mezquinamente políticos? ¿Quién y cómo garantizarán que se cumplan esas promesas que llaman diálogo, más allá de las palabras?, ¿esperan que la población les crea porque sí? Después que el gobierno ha cometido la flagrante estupidez de aprobar la licencia de construcción a la empresa, dejando de lado completamente a los directamente afectados, y traer tropas policiacas al valle, para “dialogar”, habría que ser más estúpidos que él para creerle.

No es un problema exclusivo de la población tambeña, es un problema de todo el Perú.  Y este gobierno ha claudicado respecto de su papel esencial, que es el de representar al Estado peruano (el Estado somos todos, incluidos los tambeños) y el de mantener la neutralidad frente a los conflictos en el peor de los casos, y en el mejor: identificarse, en primer lugar, con los intereses de la población que en este momento representa a todo el Perú. Y no en lo que le conviene políticamente al gobierno y en lo que le conviene económicamente a la desconfiable empresa.    

Dialogar poor Tía María ya no garantiza nada. Si el gobierno se preocupara de la población y no solo de los dividendos económico políticos que pueda dar la contaminante explotación minera, buscaría y hallaría la manera de garantizar que no se producirán consecuencias negativas para la agricultura, que es el único medio de vida de la gente del valle: convocaría a un organismo como la UNOPS  de  Naciones Unidas, constituido por expertos en Impacto ambiental, que en oportunidad anterior hicieron 184 observaciones, 30 de ellas insalvables. Claro que al gobierno o a la empresa no les conviene la UNOPS, porque ese organismo, como toda institución y toda persona seria, tienen el horrible defecto de decir la verdad.

Cada vez que la empresa ha querido explicar las bondades de la explotación de Tía María se ha comportado como empresa: aplicando un programa de marketing, es decir una estrategia de imagen para parecer, no para ser. Pero el que es no necesita parecer. Si alguien es, no necesita asesor de imagen. Venden un producto. No les conviene la verdad, cuando aquí cabría explicar en palabras sencillas esas bondades a todo el país, si las hay. ¿Y cómo lo van a hacer sin necesidad de asesinar la agricultura y destruir el equilibrio ecológico del valle? Sus razones tendrían que convencernos por sí solas.

Tienen que garantizar que no habrá contaminación. Pero no con palabras, hay muy poquita fe, sino con actos que nos lleven al convencimiento que la salud del valle estará bien garantizada por el estado y la empresa, con hechos, con documentos, con garantías contantes y sonantes, permanentes y duraderas. No con palabras. En el más vergonzoso momento de nuestra historia, cuando autoridades poderosas y poderosos empresarios han convertido este país en un albañal, ¿van a pedirle al pueblo de Tambo que se derrita en lágrimas lleno de fe en nuestras sacrosantas autoridades y empresarios? 

Se nota que ni unos ni otros tienen las luces para comprender el problema y a este pueblo, y ponerse en sus zapatos como tendría que hacer todo peruano. Les importa un rábano. Por eso Chile no tiene Bambas, ni Congas, ni Tía María, como dice el doctor Javier Lizárraga. Porque es un estado que funciona, porque es un estado moderno y democrático. 

He pasado mi infancia en ese valle. Y por eso digo a boca llena que una de las torpezas de los aludidos es creer que los pobladores del valle son unos imbéciles. Es todo lo contrario. Han mantenido en ellos esas antiguas virtudes arequipeñas que en la ciudad están en vía de desaparición, si no han desaparecido ya.  Elvis Apaza, del Frente de Defensa del valle, por ejemplo, muy distinto al caudillo altiplánico a la moda, se expresa sobria y sensatamente: “No somos anti mineros. No es nuestro caso. Creemos que la minería se puede dar en zonas lejanas a la agricultura porque en el Valle de Tambo están chocando con nuestra fuente de trabajo…El valle es un lugar que da empleo a 20 mil personas. Hay estabilidad laboral, cualquiera puede vivir de la agricultura, no es necesario ser profesional o experto…La minería no va a respetarnos, eso se ve en varios lugares del Perú…El gobierno dice que va a traer millones al Perú, pero en realidad se benefician los grandes empresarios, los ministros y congresistas. Hay mineras en Cajamarca y Huancavelica que no han dejado nada…”       

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            Tía María: no solo es problema de confianza

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Michelle Taruffo: verdad, hechos y paradigmas http://localhost:8000/elbuho/2019/06/21/michelle-taruffo-verdad-hechos-y-paradigmas/ http://localhost:8000/elbuho/2019/06/21/michelle-taruffo-verdad-hechos-y-paradigmas/#respond Fri, 21 Jun 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/06/21/michelle-taruffo-verdad-hechos-y-paradigmas/ Y es aquí que Michelle Taruffo en su libro “La prueba de los hechos” se plantea la cuestión de si es posible o necesario el conocimiento de la verdad absoluta de los hechos y si es posible su certeza total con respecto a la prueba

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Creo que es un error decir de una sentencia que es o debe ser objetiva, porque la objetividad es una condición del conocimiento y solo se puede aplicar a operaciones cognitivas, como las ciencias, no a operaciones prescriptivas o normativas, reguladoras de la conducta, como el derecho. Ser objetivo significa que lo que se dice en referencia a una realidad determinada cualquiera, coincide con ese referente real: si se afirma que “la puerta está cerrada”, tiene que haber una puerta y tiene que estar cerrada. La puerta es externa al sujeto para que lo dicho pueda ser considerado “objetivo”. Digamos que el conocimiento objetivo depende del objeto, del referente real, no del sujeto.

En el proceso judicial, que concluye con una sentencia, no hay referente real externo porque emitir una sentencia, resolver un litigio no es un acto cognitivo, salvo en lo relacionado a la prueba de los hechos. No se trata de actos cognitivos, de conocimiento, sino de crear sentido, de interpretar, de argumentar y de tomar una decisión final bien fundamentada y justa. Esto no es una actividad científica, evidentemente.

Es solo respecto a la prueba de los hechos dentro de un proceso legal, que se puede hablar de la verdad o de la objetividad. Y es aquí que Michelle Taruffo en su libro “La prueba de los hechos” se plantea la cuestión de si es posible o necesario el conocimiento de la verdad absoluta de los hechos y si es posible su certeza total con respecto a la prueba. Y responde que “no siendo el proceso judicial una empresa científica, no resulta necesario establecer verdades absolutas, siendo suficiente establecer verdades relativas (…) relativas a los medios de conocimiento, pues ellos no son ilimitados y se hallan regulados por el propio sistema legal. Y relativa al contexto, pues es dependiente de presuposiciones, conceptos y reglas de ese ámbito”.

Todo lo cual nos lleva directamente a la filosofía del derecho. En contraste con nuestra situación académica todavía predominante y chabacanamente legalista, lo que llama la atención de “La prueba de los hechos” es el abordaje filosófico de un asunto tan aparentemente terrestre o pedestre, como el de los hechos y la prueba judicial. Y cuando digo enfoque filosófico digo enfoque del derecho en toda su extensión, profundidad y complejidad. Nunca un tema jurídico tan específico nos ha recordado tanto a Hamlet diciendo a su amigo: “hay muchas más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que cree tu filosofía”.  

Y cuando digo filosófico quiero decir multidisciplinario y transdisciplinario. En relación a esto, el renombrado jurista italiano sostiene que “un primer problema, proviene del hecho que el tema de la prueba se presta, en menor medida que otros, a agotarse en la dimensión jurídica y tiende a proyectarse fuera de ella y a penetrar en otros campos: lógica, epistemología, sicología (…) Esto supone que hay que recurrir necesariamente, también, a  métodos provenientes de otros campos del pensamiento (…) el tema del proceso tiene la peculiar característica de remitir inmediata e inevitablemente fuera del proceso, e incluso fuera del derecho…”. Más claro imposible.

 No hay “formas al mismo tiempo simples y aceptables de afrontar el tema en cuestión”, señala Taruffo, es decir, el de si es posible o necesario hablar de la verdad de los hechos cuando son parte de un proceso y hasta qué punto. Ya no es solo un asunto puramente adjetivo, de derecho procesal, sino el problema de la verdad, nada menos, problema típicamente filosófico, si los hay.

¿La verdad? Preguntaba Pilatos y no puedo dejar de imitarlo: ¿qué es la verdad cuando lo único que constatamos son diferentes perspectivas? Incluso de las abundantes mentes pre modernas en nuestro país que se creen dueñas de la única verdad absoluta, para todos los tiempos y culturas, que no existe por ninguna parte. Y me atrevería a insistir en que esas verdades relativas que nuestro invitado alude son también perspectivas, y deben estar referidas a los hechos dentro de un proceso y no a todo el proceso, y solo cuando haya hechos, ya que puede tratarse de asuntos de puro derecho también. Estos asuntos demuestran lo poco o nada científica que es esta actividad llamada proceso judicial, excepto los exámenes de criminalística.

En ese proceso aludido no se trata especialmente de explicar o conocer hechos, como en la ciencia. Y nos atrevemos a extender la idea de la no cientificidad del proceso, del profundo jurista que nos visita, a las demás actividades jurídicas, no solo al proceso judicial. Y al derecho mismo. El derecho no parece esencialmente una actividad de conocimiento, si pensamos en lo que hacen jueces, fiscales, abogados, diplomáticos, etc, todos los días, aunque después en clase digan, cuando son profesores, que es una ciencia.

Y en tanto el juez no desarrolla una actividad esencialmente cognitiva, no tiene que ser objetivo o verdadero en la sentencia, sino justo o equitativo. Y no da igual y no es lo mismo. Es la diferencia entre juicios de hecho y juicios de valor. Los primeros deben tratar de ser objetivos, como los referidos a un conflicto judicial. Los segundos solo pueden ser subjetivos porque son opiniones provenientes de sujetos, dejando a un lado el sentido peyorativo de la palabra “subjetivo”. Una cosa es lo que “es” y otra lo que “debe ser”. Opiniones, puntos de vista subjetivos, perspectivas de sujetos vivientes, no verdades objetivas.

Michelle Taruffo, verdad , hechos y paradigmas por Juan Carlos Valdivia Cano en su columna Sobre el volcán

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Debimos cambiar y no lo hicimos http://localhost:8000/elbuho/2019/06/11/debimos-cambiar-y-no-lo-hicimos/ http://localhost:8000/elbuho/2019/06/11/debimos-cambiar-y-no-lo-hicimos/#respond Tue, 11 Jun 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/06/11/debimos-cambiar-y-no-lo-hicimos/ Debimos cambiar hace tiempo y no lo hicimos. El costo ha sido demasiado alto. Por siglos criados, educados para no cambiar, salvo por inercia, mimetismo o enajenación.

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Los problemas que no se resuelven de raíz, lo único que hacen es crecer, a veces, temporalmente semi ocultos, para después volver con fuerza explosiva cada vez más extensa e incontrolable. “Ser radical es llegar a la raíz, y la raíz para el hombre es el hombre mismo”, recordaba el joven Marx, hablando de cambiar.

Todo esto para expresar que, en el actual contexto, las soluciones que el gobierno ha propuesto pueden ser acertadas y específicas, pero con serio riesgo de terminar, como siempre, a pesar del buen liderazgo del presidente. Sino se intenta por lo menos hablar (y mejor discutir) sobre el problema de fondo, el problema en su raíz, el que genera casi todos los otros problemas, el factor determinante: el de la calidad educativa de la educación peruana realmente existente y mayoritaria (dogmática, autoritaria, acrítica, irracional, memorística y tediosa) es decir, nuestra escolástica hispano andina; el modelo o visión de la educación desde que Pizarro entró a Cajamarca, con el fraile Valverde a su costado, que nunca cambió.

Degradación de las instituciones

Lleva razón Federico Salazar al sostener que “para revertir el proceso de descomposición de nuestras instituciones se debe partir de un diagnóstico”, que no ha hecho el presidente Vizcarra en este tiempo. “Ni el gobierno ni nadie ha estudiado el problema de la degradación de nuestras instituciones. No lo han hecho ni siquiera las facultades de derecho de las universidades” agrega FS.
El “ni siquiera” de Federico Salazar lleva implícita la idea que son las Facultades de Derecho las llamadas a realizar ese diagnóstico. Lo malo es que, si alguna vez cumplieron ese papel, ahora estas instituciones han reducido regionalmente la enseñanza del derecho a lo adjetivo. No se discute, ni investiga de verdad regionalmente, y menos temas jus filosóficos. Exactamente como si no existieran.
Y no hay buen diagnóstico sino llega a la raíz, al fondo del asunto, como se dijo: La calidad educativa de la educación mayoritaria. Y en primer lugar el aspecto ideológico, que es lo fundamental. Pero las facultades de derecho no están hechas para esos menesteres aunque deberían estarlo, como cuando se hacía dos años de humanidades hasta fines de los sesenta. Por eso el nivel educativo era relativamente más alto, aunque la falta de humanidades de calidad no sea el factor único de la debacle educacional. Pero si no tocamos este asunto en primer lugar, ¿cómo vamos a reformar la educación si lo prioritario es la calidad? Si la calidad educativa comienza a ser una realidad y ya se puede ver y tocar, lo demás se da por añadidura.
Empero, tratándose de un diagnóstico hay que pensar en el tipo específico de educación de la mayoría de peruanos realmente existente, la que tiene actualmente, y la que le conviene tener. El examen histórico de sus características y sus consecuencias es indispensable; los individuos y las instituciones que han pesado más en la educación peruana, que condiciona la forma de ser y de pensar de los peruanos. Algo más descriptivo que evaluativo, primero. Esa es la educación que se descompone y corroe, la herencia colonial volcada al pasado, tradicionalista, retardataria y conservadora, ahora monstruosamente representada en el fujimorismo, que en política es lo más tradicional, es decir, lo de siempre. Eso no cambió en absoluto con la Independencia. Está bien vivo y extendido socialmente: la pre modernidad.
Debimos cambiar hace tiempo y no lo hicimos. El costo ha sido demasiado alto. Por siglos criados, educados para no cambiar, salvo por inercia, mimetismo o enajenación. El énfasis debe estar, primero, en la crítica y el cambiar paradigmas, cosmovisiones, visiones, concepciones del mundo, o lo que se quiera llamar. El problema de la calidad educativa en su raíz es ideológico educativo, aunque haya otros varios factores. Si se lograra la calidad educativa, con el cambio de paradigmas, la política, el deporte, la economía, etc, que requieren buen material humano, más crítico y creativo, mejorarían significativamente. La educación moderna o es crítica o no es moderna. Y no florece en una sociedad ideológicamente premoderna donde predominan la fe y la tradición más que la reflexión y la razón.

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Positivismo y cientificismo en una sentencia http://localhost:8000/elbuho/2019/05/13/positivismo-y-cientificismo-en-una-sentencia/ http://localhost:8000/elbuho/2019/05/13/positivismo-y-cientificismo-en-una-sentencia/#respond Mon, 13 May 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/05/13/positivismo-y-cientificismo-en-una-sentencia/ ¿Y por qué se repite tanto que el juez debe ser objetivo en su sentencia? Porque para la mayoría regional el derecho es una ciencia y una ciencia se supone debe ser objetiva

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¿Y por qué se repite tanto que el juez debe ser objetivo en su sentencia?  Porque para la mayoría regional el derecho es una ciencia y una ciencia se supone debe ser objetiva; en consecuencia, la sentencia debe ser objetiva. Ese peregrino razonamiento viene del positivismo “pop”, que es de lejos la ideología predominante aún en nuestro mundo jurídico regional: el “positivismo pop” es casi una caricatura al lado del positivismo de Hart o de Kelsen.

Una sentencia es la opinión de uno o varios sujetos y, en este sentido, pura e irremediablemente subjetiva. Pero esto, además de no tener nada de malo, es inevitable. ¿Por qué enojarnos? Según el luminoso Ortega y Gasset, la gente le da sentido peyorativo exclusivo a la palabra “subjetivo”, porque toma como referentes absolutos el tiempo y el espacio. Pero estos no son absolutos, según la relatividad einsteniana. No hay referentes absolutos. El tiempo y el espacio son relativos a nuestro punto de vista.

Y así lo plantea Michelle Taruffo en las primeras palabras de su subversivo libro “La prueba de los hechos”: “Habitualmente, en el fondo de las concepciones que, en los distintos ordenamientos, se refieren a la prueba judicial está la idea de que en el proceso judicial se pretende establecer si determinados hechos han ocurrido o no y que las pruebas sirven precisamente para resolver este problema. En cierto sentido incluso es posible concebir las numerosas teorías y definiciones de la prueba como simples reformulaciones, en cada caso condicionadas por muy distintos factores culturales y técnico jurídicos, de esta idea fundamental”. Los factores culturales, por ejemplo el ámbito de las ideologías de las corrientes de pensamiento en el derecho, llevan a la inseparable unidad de filosofía y derecho. Lo que se da desde las primeras palabras del libro de Michelle Taruffo, que no puede evitar ser un libro filosófico de comienzo a fin.

Pero volvamos a las sentencias objetivas: La filosofía no solo puede ocuparse de lo general, como se dice en el colegio, sino de algo muy específico también. Aunque para algunos escépticos no se plantea ni debiera plantearse la posibilidad de averiguar “la verdad” de los hechos porque no creen en esa posibilidad. Otros, en el otro extremo, creen en la necesidad de verdades absolutas a la hora de probar los hechos. Ninguno parece suficientemente realista porque van del escepticismo total a la creencia casi religiosa en la objetividad científica del derecho, en la verdad.

Los escépticos radicales no creen siquiera en una correlación entre el lenguaje y la realidad: “En lo que aquí interesa, esa corriente parte de premisas antirealistas, es decir, de la asunción de que el lenguaje no tiene ninguna correlación con la realidad y que no existe conocimiento objetivo de hecho empírico alguno (….) No hay criterios de objetividad en el razonamiento jurídico”.

 Con lo anterior estaríamos de acuerdo si no se tratara de hechos, pero aclarando que el criterio de objetividad es impertinente en derecho, salvo para probar hechos. Hay otros criterios estrictamente jurídicos como el de la aplicación de valores, principios y normas, por ejemplo, que no son cognitivos, pero sí esenciales. Y no niega toda relación entre lenguaje y realidad, aunque sea solo por la relación de símbolo a simbolizado: como el concepto árbol que está en nuestra cabeza, en relación al objeto palmera que está afuera en el jardín.  El lenguaje no representa ni imita, ni refleja. Su carácter es simbólico. El lenguaje simboliza. No se puede negar la relación simbólica entre árbol y palmera.  Luego, sí hay relación. Y esa relación simbólica hace inevitable la interpretación y la argumentación.  

Si lo que quieren decir quienes hablan de sentencia objetiva es que los hechos de los cuales puede derivarse el conflicto judicial o jurídico, deben investigarse y comprobarse lo mejor posible y en esa medida ser “objetivos”, estamos de acuerdo. Pero ellos no hacen esta aclaración; máxime si se considera que hay asuntos de puro derecho, donde la objetividad sería prescindible por falta de referente que lo haga posible, quedando solo para la sentencia, para la decisión y el fallo final, la opinión subjetiva pero fundamentada del juez, que debe concluir en una toma de decisión: un hecho volitivo producto de la interpretación (subjetiva), no cognitivo. Esto último corresponde a una operación evaluadora o valorativa y política o prescriptiva: no científica, no cognitiva.     

Esa nefasta influencia del positivismo “chicha” ha hecho que se asuman los asuntos procesales como arrancados de sus vínculos o raíces paradigmáticas, y su contexto epistemológico e ideológico, lógico y sicológico; en una palabra, filosófico, porque es la filosofía la que articula estos variados factores extrajurídicos que alude el maestro Taruffo. 

Tratan los temas procesales de manera puramente mecánica y legalista, como si todo lo referente a la prueba de los hechos estuviera en las normas respectivas; como si fuera lo que menos tiene que ver con la filosofía, considerados como asuntos puramente formales o puramente técnicos, que tienen poco o nada que ver con asuntos de filosofía. Sin embargo, ¿qué es el libro de Michelle Taruffo “La prueba de los hechos” sino un libro de filosofía del derecho?  

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Caos y cosmos http://localhost:8000/elbuho/2019/05/08/caos-y-cosmos/ http://localhost:8000/elbuho/2019/05/08/caos-y-cosmos/#respond Wed, 08 May 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/05/08/caos-y-cosmos/ ¿Por qué los jóvenes y niños tienen que arreglar su cuarto? ¿por qué el orden y no simplemente el desorden? ¿Por qué el cosmos y no simplemente el caos?

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Russel Ackoff fue un arquitecto y filósofo de la Universidad de Pensilvania que en los noventas invitó a la ESAN de Lima, y aquí cumplió 80 años. Estuvo trabajando más de 40 en países del Tercer y cuando “Caretas” le preguntó qué conclusión principal había sacado de esa larga experiencia, con la sinceridad del típico gringo respondió: en estos países lo más importante es lo menos importante y lo menos importante es lo más importante. Y la llegada del Papa lo prueba contundentemente (para no hablar de fútbol). ¿Qué cambió en el Perú? ¿qué quedó? ¿qué mejoró, aunque sea un poquito, para los peruanos de a pie, una vez que el santo padre volvió a su cristiano hogar en Roma?

Recuerdo esa idea de Ackoff no para hablar, por ejemplo, de la falta de lectura, que es palabra mayor, sino de algo más humilde, un hecho que no tiene ninguna importancia aparente para los más jóvenes: el arreglo o, mejor, el desarreglo de su cuarto, para lo cual muchos parecen naturalmente hechos. ¿Por qué los jóvenes y niños tienen que arreglar su cuarto? ¿por qué el orden y no simplemente el desorden? ¿Por qué el cosmos y no simplemente el caos? Se preguntarán ellos. Creo que hay razones prácticas, estéticas, y metafísicas, pero sobre todo psicológicas para ello, como trataremos de ver.

Salvo excepciones que también pueden ser preocupantes, generalmente los chicos dejan su cuarto como palo de gallinero, como dice un ariqueño. Una primera respuesta que se viene a la mente es la flojera, la pereza, la fiaca como le dicen los argentinos. Y Kant ponía a la pereza (y a la cobardía) como los únicos pecados que impiden que el ser humano se emancipe mentalmente, que piensen con su propia cabeza: Es lo que caracterizó a la Ilustración; aunque la mayoría cree que esta emancipado porque se ha ido de la casa, cuando es algo que requiere un largo trabajo y una decisión no solo inteligente sino sobre todo valiente.

Algunos jóvenes se pueden dar cuenta que se pierde menos tiempo buscando cosas si las cosas del cuarto están en orden. Y lo saben los desordenados que, a pesar de eso, dejan todo fuera de su sitio porque “no hay tiempo para ordenar”, cuando es ese desorden justamente el que lo hace perder: aquí la pereza se estrella contra la lógica, ¿pero que le importa la lógica al perezoso? El débil es experto en auto engañarse, en mentirse, en fugarse. Al desordenado no le falla inteligencia sino voluntad y toda voluntad es voluntad de poder o potencia. La pereza es debilidad. Esa debilidad es dependencia y no se trata de debilidad física, al joven le sobra, aunque la debilidad sicológica le afecta físicamente también. La debilidad es sicología.

Cuando, después de laborar, el guerrero vuelve a su humilde hogar y se impone un merecido reposo porque la vida es lucha y solo lucha y cuando ese cuartito está arreglado y hasta con buen olor, puede ser muy relajante y agradable y hasta se olvidan las penas, como cuando uno tiene una opresión molesta y se tira un duchazo. Pero me temo que quizá el niño, y el salvaje que se parecen mucho, no sientan la diferencia, porque se trata de un lujo que sólo el hombre o la mujer madura pueden darse.

Arreglar el cuarto (y no que lo haga la empleada, que es gran generadora de dependencia) es, literalmente, arreglar la propia vida, porque ese arreglo se proyecta a todos sus demás aspectos. Tiene que ver con la mayor o menor autoestima, que no hay que confundir con el egocentrismo porque si fuera así, si fuera lo mismo, Alan García y Raymond Manco serían preciosos ejemplos. La autoestima no tiene que ver con el ego inflado, no con el poder económico o la ubicación social, sino con el valor que cada ser humano se da así mismo en el fondo recóndito de su alma.

A los jóvenes escolásticos todos somos o fuimos eso no se les ocurre pensar en el origen o la genealogía de esa flojera. Y parece que no se preguntan tampoco por qué en general el adulto es más cuidadoso al respecto (en el colegio pierden esa capacidad para preguntar por qué cae la manzana, como Newton, o de donde sale el viento, o si las hormigas duermen). Y la respuesta es importante porque no tiene que ver solo con su cuarto sino con su vida entera y con su visión sobre ella.

El cuarto es un perfecto reflejo del estado mental de cada quien, aunque no hay que interpretar mecánicamente esto sino caso por caso. Es un microcosmos, un mundo entero en pequeño donde el espíritu del joven se proyecta, con su manera de ser y de pensar, en las medias y ropa sucia, los zapatos y zapatillas regados por doquier, la bomba sin jalar, el lavabo de color irreconocible por la mugre, lo papeles, envolturas, recibos, monedas, regalos, y demás basuras acumuladas por meses ¿para qué seguir?

Arreglar el cuarto es arreglar la propia vida, el propio yo interior, eso independiza, libera de la dependencia: la más fuerte es la de los padres, porque se ha interiorizado desde el nacimiento o antes. Y ahí caen (o caemos) todos, los hijos sumisos y los hijos rebeldes. Los hijos rebeldes también son dependientes porque una forma de depender muy frecuente es la de dar la contra a los padres, se los sigue tomando como referencia, se sigue pendiente de ellos para dar la contra. Claro que el rebelde cree que es independiente, porque la dependencia consiste en creer que uno no lo es.

La libertad no es hacer lo que a uno le da la gana sino, como sabían los griegos, hacer lo que uno no necesita. Y para eso hay que tener conciencia de la necesidad, de lo que uno realmente necesita y, para eso, tener conciencia y, para eso, conocerse uno mismo y reconocer los propios hasta el fondo. Todo humano necesita independencia. Aunque cuesta, y porque cuesta, la independencia (la no dependencia) aumenta el poder. La vida invita al deporte.

Eso se ve en el básquet, por ejemplo. Cuando el Cleveland dependía de papá Lebrón y todas las bolas y pases eran para él, el resto del equipo (menos Irving) sufría de inseguridad, perdía iniciativa y buscaba en el papá resolver esa inseguridad que genera la dependencia. Y por eso probablemente campeonó el Golden, que funciona como equipo y no dependía ni depende de Curry o Durand. Ahora el Cleveland ha cambiado. Los equipos de la NBA tienen una gran capacidad autocrítica liderados por sus excelentes entrenadores y por eso corrigen defectos constantemente y bien. Y eso viene de la mayor calidad educativa, y esta del mayo nivel cultural, que no significa leer más sino conocerse, reconocer defectos y enfrentarlos, porque la vida, nos guste o no, es lucha y nada más que lucha. Y esa es la mejor enseñanza del deporte. La vida imita al deporte.

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Nacidos para no cambiar http://localhost:8000/elbuho/2019/03/28/nacidos-para-no-cambiar/ http://localhost:8000/elbuho/2019/03/28/nacidos-para-no-cambiar/#respond Thu, 28 Mar 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/03/28/nacidos-para-no-cambiar/ ¿Cómo podemos soportar que esos Ríos, Hinostrozas y Chávarris, sean magistrados del Perú sin vomitar? ¿Esto es amor al Perú? ¿no es más bien odio al Perú?

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¿Cómo podemos soportar que esos Ríos, Hinostrozas y Chávarris, sean magistrados del Perú sin vomitar? ¿Esto es amor al Perú? ¿no es más bien odio al Perú? En estas condiciones ¿podemos sentirnos orgullosos de ser peruanos, solo por el rico ceviche, o por Machu Picchu, en cuya construcción ningún peruano ha intervenido?  Salvo las cualidades culinarias, el peruano medio parece creer que no necesita tener cualidades y valores intrínsecos para estar (vanamente) orgulloso de sí mismo.

Foto: IDL reporteros

Es un deber jurídico sancionar como se merecen a esos “magistrados” y que lo vea la gente, como se ha hecho con el CNM. Pero las sanciones no solucionan el problema.  Siempre habrá un corrupto que reemplace a otro, mientras no se toque la raíz y se cambie la vida.   Y que no digan los facinerosos que hay que respetar el derecho al debido proceso, porque después de las conversaciones entre los hermanitos y hermanones, que todos conocemos, tenemos derecho a establecer, si no está establecido, que  el derecho no debe servir como instrumento de impunidad, particularmente cuando  la situación es tan  grave y decisiva como la que vivimos hoy, la más grave crisis ético política de nuestra historia “republicana”.

En el Perú no hay malos ciudadanos; no hay ciudadanos (seres libres e iguales que pueden convivir en paz en una ciudad, es decir, civilizadamente) salvo en el mezquino sentido formal, legalista, de la palabra, porque millones de peruanos tienen DNI, nada más. Y eso se debe a que no hay cultura cívica, cultura en valores cívicos desde la primaria: los valores de la Constitución, no los del catecismo o los evangelios, porque estos valores son incompatibles con aquellos. La interrupción voluntaria del embarazo, el matrimonio homosexual, la eutanasia, la fecundación in vitro, etc, prueban la incompatibilidad.

Valores absolutos, únicos y eternos, son incompatibles con valores históricos, humanos, relativos, (que aquí no tiene sentido peyorativo). Cultura cívica, cultura de la ciudad, cultura democrática y republicana, con sus propios valores: Libertad, igualdad, dignidad. Desde la primaria. Somos o no somos una república democrática. Tercio excluido.  O somos chicha o somos limonada, pero no los dos, o ninguno de los dos, la nada, ni chicha ni limonada.

Perú en 2021

Sería una triste ironía, una mentira más (viveza criolla, pendejada) que el 2021 celebremos doscientos años de vida democrática y republicana, cuando nuestro problema principal es que no somos de facto ni queremos ser una sociedad democrática y republicana. ¿Y qué diablos vamos a celebrar?  ¿Doscientos años de vida anti republicana?

 No somos un Estado laico, salvo en el papel. Y no nos da la gana serlo. Somos un estado confesional. Preferimos los dogmas y prejuicios católicos que son incompatibles con la libertad, la dignidad, el derecho a decidir el propio destino, la tolerancia pluralista.  Única manera de salir del sub desarrollo, única reforma posible: la renovación de los valores, esquemas metales e instituciones (Douglas North).  

El 2021 seguramente vamos a celebrar la derrota, que llamamos victoria, como el fútbol peruano al retorno de su participación en Rusia. ¿No fue eliminado el equipo en la primera ronda sin meter un gol?  ¿No jugaron como nunca y perdieron como siempre, una vez más?  Y si no es Juan Carlos Oblitas, se armaba la fiesta… celebrando la derrota, con el consuelo de la mentira.

Así también celebraremos el 2021 seguramente, el no habernos podido sacudir la herencia ideológica virreinal o colonial que impide el cambio de mentalidad, el no querer ser una república democrática, moderna y desarrollada, digna y libre.  Así celebraremos, con todas las formalidades de ley, la derrota del pueblo peruano y el triunfo político e ideológico de la Iglesia y el fujimorismo como cosmovisión y actitud, per secula seculorum. Amen. 

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La rebelión de las masas http://localhost:8000/elbuho/2019/02/26/la-rebelion-de-las-masas/ http://localhost:8000/elbuho/2019/02/26/la-rebelion-de-las-masas/#respond Tue, 26 Feb 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=23571 El premio a la “mejor barra del mundo” no debería hacernos olvidar que “las masas son fascistas (W.Reich). Vaya consuelo,

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La mayoría de opinadores u opinólogos han sostenido que el mundial de fútbol ha sacado lo mejor de nosotros y varias maravillas más como esa. Experimentados y expertos en engañarnos y mentirnos a nosotros mismos, unidos por unas semanas, costa, sierra y selva como un solo puño, como una sola nación, pero fortuita y pasajeramente, hasta que eliminaron al equipo. Luego hay que esperar 36 años para volvernos a unir, a ser nación por unas semanas, las de las eliminatorias, hasta que nos eliminen nuevamente.  ¡Vaya unidad que termina a la salida del estadio, o con la eliminación sin goles!

 Vaya heroico triunfo, vaya afán auto fraudulento, auto engañoso y falsario. El premio a la “mejor barra del mundo” no debería hacernos olvidar que “las masas son fascistas (W.Reich).  Si se cree que el Señor Milagros o la mamita de Chapi pueden disponer, decidir u ordenar el ingreso a la universidad de un estudiante escolástico, o la cura del cáncer de una madre acongojada ¿qué no creerán?  La religión se ha reducido a superstición y a las cuantiosas demandas de milagros. No quieren estar con Dios sino pedirle algo. También ha sido afectada por la mala calidad educativa y la reproduce.

Por eso se me da por pensar que ha sido al revés, que el campeonato mundial ha sacado lo peor de nosotros  (y en buena hora que  se haya puesto a la luz para reconocerlo bien)  Presiento que cuando hablan de “lo mejor de nosotros”, se refieren al patrioterismo ciegamente chauvinista que se ha expresado masivamente por el futbol y que ha revelado hasta qué punto somos una sociedad de masas, con vocación por la mentira y el auto engaño; no una de individuos y menos de ciudadanos; todo por nuestra deplorable educación bamba, la cultura entera se ha vuelto bamba. Finge ser democrática y republicana y es católica, apostólica y pre moderna. 

La (i) lógica de los hinchas furibundos y del periodismo irresponsable parece ser: como hemos esperado 36 años para clasificarnos, entonces la actuación de la selección ha sido exitosa y se ha celebrado como un triunfo. No se les ve a esos años como lo que fueron:  36 años de fracasos y no solo 36 años de espera. No hay la suficiente consciencia que en fútbol estamos en el punto histórico en que el presidente de la FPF es un mafioso acusado de dos asesinatos. Y quieren con Gareca clasificarse, mejorar el fútbol con Oviedo y sus compinches de la FPF. Burga, su “célebre” antecesor, era un gentleman en relacióncon el tal Oviedo. Pero son hermanitos. ¿Quiénes eligen a estos hermanitos? Esa mafia es la responsable.

Si los focos de corrupción sólo se dieran en el ámbito político, judicial y fiscal o algún otro puntual y focalizado, podría solucionarse con normas, algunas propuestas de cambios estructurales y sanciones a los corruptos. Pero es que hasta “el nene” está metido. La corrupción corroe, es decir, se extiende si no se le extirpa de raíz. Y en nuestro país se ha extendido socialmente como nunca, está en cualquier parte donde hay fraude y mentira, pequeña o grande. Pienso en el lenguaje enrevesado, nunca claro y directo, de los audios delincuenciales de los hermanitos. La lingüística no miente, desnuda el alma.  

En las instituciones los que se callan y miran a un lado o de soslayo frente a las cuchipandas de sus colegas, son cómplices por cobarde omisión. Estos cómplices que parecen inocuos, consolidan las redes y estructuras de corrupción, dan existencia y consistencia a esas redes y a esas estructuras.

El virus ya está ahí desde la Colonia donde era aceptado socialmente.  Con la Independencia nada sustancial cambió en la mentalidad, los esquemas paradigmáticos, los valores y creencias de los peruanos.  Empezando por la familia. Habría que meditar, por ejemplo, en el tipo de educación y de familia que ha podido gestar bribones como Hinostroza y el tal Chávarri, o Vilcatomas,  Yesenias, Seminarios,  Becerriles,  Galarretas,  Oviedos  o Rios, para citar algunas joyas entre muchas otras. Son la regla en el Perú de hoy, no la excepción. ¿Cómo se han hecho posibles?

 Aunque duela, hay que decir que estos padres y tíos de la patria están más cerca del arquetipo peruano mayoritario que Mario Vargas Llosa, por ejemplo, que también es peruano. Esas joyas son más representativas de la mayoría peruana.

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María Kodama en Lima http://localhost:8000/elbuho/2019/02/09/maria-kodama-en-lima/ http://localhost:8000/elbuho/2019/02/09/maria-kodama-en-lima/#respond Sat, 09 Feb 2019 00:00:00 +0000 Sobre el volcán]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=23378 ¿Es justificable que un profesor de derecho provinciano, pida permiso por uno o dos días para ir a ver a María Kodama a la capital?

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Una de las pocas razones, por no decir la única, que hacen lamente en la virreinal, discriminadora, cruel y caótica Lima, son, aparte de las personas que visitaría si viviera aquí, las visitas que tiene el privilegio de recibir esta vieja ciudad, que ha perdido la “calma ilusión” que le atribuía Chabuca Granda, Esa magna mujer, “bella verdad” de la cultura peruana que es más real que la realidad misma, (me refiero a Chabuca y no a Lima, claro). Pero esta vez no me ocupo de Chabuca, que lo merece con creces, sino de otra mujer, argentina, de alto espíritu como ella que visitó la ciudad de Chabuca.

¿Es justificable que un profesor de derecho provinciano, pida permiso por uno o dos días para ir a ver a María Kodama a la capital? Porque si son asuntos académicos y te invitan con oficio membretado, no hay descuento. ¿Pero no es mil veces más importante y meritorio escuchar en vivo a María Kodama para efectos del cuadro de méritos o de enriquecer el espíritu y soplárselo a los estudiantes, que un pesado evento académico, aunque no te haya invitado mediante oficio membretado?

Y mientras las dudas hamletianas o las indecisiones típicas de los Libra me corroían el alma, (me pasó también con Paco de Lucía) el implacable tiempo hacía muy bien su oficio –y yo seguía pensando si la visita de Kodama era una razón suficiente para pedir permiso en las instituciones donde trato de prestar mis servicios. Porque antes que ciencia y técnica la universidad es humanidades y cultura.

Mientras tanto la conferencia “La memoria de Borges” , a cargo de María Kodama, viuda del poeta y Presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, ya había tenido lugar. Pocos días después llegó, aquí a Arequipa city, una invitación dirigida a mi hermano a dicha conferencia que se realizó en la Universidad de Lima el 14 de noviembre último. Un poquito tarde, lo que no impedía el orgullo por un hermano que recibía una invitación semejante, como cuando pude darle la mano al gringo del IMCA que trajo la única película de la NBA que pude ver en mi juventud sin cable, que le había dado la mano al doctor James Naismith, creador del basket, esperando que no se lo hubiera lavado hasta esa fecha.

En esa invitación hay una linda foto de la pareja Borges, muy sonriente, en pleno vuelo en globo, con el nombre de la conferencia y el de la conferencista, MK. Esa tarjeta, la entrevista de Hildebrandt en la TV y los recuerdos y experiencias borgianas de tantos años, hicieron que mi corazón no se resintiera tanto por no haber estado en la Universidad de Lima ese 14 de noviembre a las siete de la noche.

Y más que las lecturas de Borges, hoy se me viene al espíritu la sublime relación amorosa entre el circunspecto poeta, y la niña que conoció a los quince años como discípula suya en literatura inglesa en la UBA y que ya lo leía y veneraba a pesar de la corta edad. La discípula y luego privilegiada y merecida secretaria con la que contrajera matrimonio un año antes de morir a los 85 años. Año en que se publica su último libro “Los Conjurados” que se lo dedica, por supuesto, a ella en la Inscripción, y yo a ti fino lector, fina lectora:

“De usted es este libro María Kodama. ¿Será preciso que le diga que esta inscripción comprende los crepúsculos, los ciervos de Nara, la noche que está sola y las populosas mañanas, las islas compartidas, los desiertos y los jardines, lo que pierde el olvido y lo que la memoria transforma, la alta voz del muecín, la muerte de Hawkwood, los libros y las láminas? (…) Sólo podemos dar lo que ya hemos dado. Sólo podemos dar lo que ya es del otro. En este libro están las cosas que siempre fueron suyas. ¡Qué misterio es una dedicatoria, una entrega de símbolos¡”

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