Una cibernética sonrisa vagaba en sus labios
«En una sola cosa seré veraz: en decir que miento. Por lo tanto, los que me lean no deben creerme en absoluto»
«En una sola cosa seré veraz: en decir que miento. Por lo tanto, los que me lean no deben creerme en absoluto»
«Google es un presuntuoso hijo de puta que lo sabe todo, lástima que no sepa nada más»
«tengo unos cuantos queridos amigos que acumulan doctorados en su mochila. Eso está bien, los saludo, pero en los últimos años noto con alarma un institucional desprecio por los autodidactas»
«La estructura neuronal de las personas de izquierdas y derechas es distinta. Frente a estímulos idénticos, la gente de derechas frunce el ceño y parpadea más»
«Muchos confunden la soledad con un aislamiento de la realidad, incluso con un acto arrogante de irresponsabilidad con los reclamos del contexto social. Pero eso solo es un malentendido»
«Mi tribu es mi hábitat y el oleaje del hábitat va tallando mi asombro y mi intriga. Mi destino»
«el ideal sería entonces el tardígrado, ese ser invertebrado, protóstomo, segmentado y microscópico que puede sobrevivir, incluso en ambientes radioactivos»
Klava Lyubeshkina cosía trajes para todos, desde el cadáver embalsamado de Lenin («cada dieciocho meses la tela comenzaba a perder su lustre original») hasta Gorbachov
Espejo, en cambio, es un haiku que es producto de las miles de horas viendo películas. Una escena que empieza con una habitación oscura
Nada incomoda más que una piedra desigual entre las iguales. De los grandes poetas peruanos sin duda Martín Adán fue el más radical en su apuesta de vida
¡No me arrepiento de nada!
Seguramente quiero decir que amo la vida
Pretendo anunciar que el fracaso es un asunto ajeno
Hay la idea que seremos superados por versiones mejoradas de tipos como tú Alienígenas cefalópodos o el cubo de inteligencia artificial con luces parpadeantes Pero escúchame bien tú y yo somos blandos frágiles vulnerables dependientes Estamos a merced del cono galáctico del estornudo Estamos a merced de la vida De las cosas más tontas del dedo […]
Por aquí yo igual en cuarentena como hace años solo que ya no puedo ir por el pato para el arroz con pato y cada dos o tres minutos pasa alguna carcancha
Lo que ocurre es que estamos acostumbrados a suponer que lo que no vemos, lo que es invisible, no existe. Pero en esa zona ominosamente indefinida está lo impertérrito
La adictiva excitación por la novedad no elimina la angustia por un tiempo presente demasiado fugaz, por una perpetua inminencia del futuro