La Red de medios regionales del Perú conversó con tres analistas políticos de las regiones en las que el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez obtuvo una alta votación y sobre las solicitudes de nulidad de las elecciones o de algunas mesas de votación e incluso voces de fraude por parte del candidato de Renovación Popular, Rafael López Aliaga.
Se trató de saber, pasadas las elecciones, el porqué de la votación que alcanzó este partido o candidato y cuál es el sentimiento de los ciudadanos en Cajamarca, en Puno y Cusco, y las diferentes medidas que exige el candidato López Aliaga para intentar pasar a la segunda vuelta y enfrentar a Keiko Fujiori.
Los tres analistas coinciden en que el voto es un recuerdo de lo que sucedió en el 2021 cuando se quiso desconocer la voluntad popular, pero también afirman que representa el hartazgo de la ciudadanía frente a la indiferencia hacia las regiones, la postración. Por tanto, también es un voto de esperanza en que las cosas cambien para todos.
Jorge Montoya: «En Cajamarca el voto es del hartazgo»
El economista y analista político, Jorge Montoya, desde Cajamarca sostiene que la proliferación de decenas de partidos políticos inscritos no buscaba fortalecer la democracia. Por el contrario, su tesis es que esta abundancia de organizaciones tenía como objetivo real fragmentar el voto para permitir que los grupos de poder tradicionales se perpetuaran en el gobierno.
Montoya identifica una estructura social y política en la zona andina que muestra una continuidad del voto desde la elección de Pedro Castillo. “Hay un tema, una estructura social política en Cajamarca, que se ha podido ver desde el año 2021 con la elección de Pedro Castillo. Estamos frente a la continuidad del voto andino. Se ve en los mapas que se vienen realizando que hay todo un corredor andino y de cómo se ha votado a favor de Juntos por el Perú».
Los mapas electorales revelan un sólido corredor andino que ha optado por Juntos por el Perú como una forma de manifestar su desconfianza ante el sistema establecido o «anti-establishment».
Este comportamiento electoral también se explica como un voto de hartazgo ante la inestabilidad política del país.
La población ha sido testigo de una sucesión de ocho presidentes desde 2016 y observa con rechazo cómo partidos con altos índices de desconfianza en el Congreso vuelven a ocupar los primeros lugares en las preferencias electorales.
Comentó que estando en Chota, Cutervo, una señora le decía «yo he votado porque mi voto no fue respetado en el 2021», refiriendo que ese es un poco el sentir de los ciudadanos.
Jorge Montoya destaca que Roberto Sánchez ha logrado capitalizar un valor simbólico y emocional que trasciende la logística partidaria. A los votantes de estas regiones no les afectan las críticas mediáticas sobre la residencia o vida personal del candidato, pues priorizan el discurso y lo que él representa como figura de cambio.
«El tema del sombrero sí tiene mucho que ver. Lo que se ha dicho después de que Sánchez vive en X zona. Hay espacios donde eso a la gente ya no le interesa, porque lo ves como parte de una campaña. Lo que le interesa es su discurso, lo que representa el candidato en sí. Y en este caso, yo creo que Juntos por el Perú tuvo una lectura, que sí se puede decir, adecuada de lo que se podía aquilatar con Pedro Castillo», advirtió.
En este sentido, Sánchez es percibido como la continuidad de un liderazgo trunco, el de Pedro Castillo. Muchos ciudadanos ven en su candidatura la oportunidad de retomar un camino político que quedó pendiente, identificándose emocionalmente con los símbolos y las raíces que el candidato evoca.
Eland Vera: «Va a haber una mayor movilización para proteger y cautelar el voto popular»
Por su parte, Eland Vera, periodista y analista político de Puno describe este fenómeno como un voto insubordinado contra el diseño centralista de la república. A este sentimiento se suman las reacciones contra campañas percibidas como racistas hacia líderes de origen campesino, lo cual ha cohesionado a las zonas rurales y urbano-marginales frente al centro del poder en Lima.
«En las últimas semanas ha habido una campaña racista contra la candidata a la vicepresidencia de JP que es una líder campesina de larga trayectoria y que bueno se trata de una señora campesina», dijo.
El análisis sugiere que las poblaciones excluidas votan con una conciencia política y etnocultural distinta a la de los sectores con mayor estatus. Para los pueblos indígenas y originarios, el sufragio es una forma de confrontar una deuda histórica y un diseño político que los ha mantenido al margen de las decisiones nacionales.
«Esta fractura de la que se habla es precisamente porque hay un desconocimiento, desprecio a las matrices culturales, civilizatorias del Ande y de la Amazonía», advirtió.
De cara a una eventual segunda vuelta, los expertos prevén una mayor movilización social para proteger el voto. Se espera que sectores vinculados al magisterio, movimientos indígenas y la izquierda organicen una defensa técnica y física de las urnas para evitar lo que consideran «triquiñuelas» de la extrema derecha.
«Ahora sí va a haber una mayor movilización para proteger y cautelar el voto popular, especialmente en los sectores vinculados a la izquierda, vinculados a sectores sociales, lo que es el movimiento indígena, en el caso de sur andino. Tengo esa impresión», refirió.
Esta necesidad de resguardar la voluntad popular surge de la experiencia en la primera vuelta, donde en muchas zonas rurales no hubo presencia de personeros. La formación de alianzas tácticas entre partidos de centro e izquierda ya se está gestando en regiones como Cusco para enfrentar la polarización política.
Este voto, también es un pro y contra, porque en realidad va a generar una mayor cohesión, una mayor fuerza y ya se está notando. Inclusive hace poco salió el pronunciamiento en Cusco de los partidos políticos, digamos, entre centro, centro, izquierda. Entonces, eso se va a ir fortaleciendo y en un eventual gobierno, lo sabemos, esa alianza podría estar funcionando.
«Se trata de un voto que tiene mucha esperanza. O sea, también hay que ver del otro lado, se dice, bueno, es un voto de protesta, sí, pero hay debajo hay una esperanza por el cambio de la sociedad, que puede ser, digamos, como cliché, pero es así», concluyó.
Óscar Matutti: «El voto de Cusco es de protesta. El sistema no ha sido capaz de distribuir la prosperidad reciente del país»
Desde la óptica del analista político Óscar Matutti de Cusco, el triunfo de JP ha sido aplastante, impulsado principalmente por el voto rural y popular. Aunque en las burbujas urbanas el candidato no tuvo la misma prevalencia, el apoyo masivo de las provincias evidencia una fractura profunda entre la ciudad y el campo.
«Es importante entender desde varias lecturas el triunfo del candidato Sánchez, porque en las zonas de ciudad no necesariamente este candidato ha tenido la mayor aceptación, pero es el voto rural el que le ha hecho tener mayor prevalencia. Sin embargo, en Cusco ha pasado un fenómeno aún mayor, porque es un candidato que quizá representa la continuidad, que tenía que ver con Pedro Castillo muy probablemente», reflexiona.
Matutti explica que, si bien el país es más inclusivo que en décadas pasadas, el sistema económico ha fallado estrepitosamente en distribuir la riqueza. Este fracaso genera un «voto de olvido» y de postergación, donde las regiones sienten que el crecimiento económico del que habla Lima no llega a sus economías rurales.
«Tenemos un país con grandes brechas sociales y esas brechas sociales no han surgido de la nada, han surgido de toda la historia reciente y del devenir histórico que hemos ido teniendo. Si bien es cierto, estamos en un país más inclusivo que el de los años 70, a no dudarlo, lo que nos falta todavía es distribuir la riqueza. El sistema no ha sido capaz de distribuir la prosperidad reciente del país y este es uno de los síntomas, es además una de las explicaciones que se encuentra», dijo.
La desconexión es tal que las élites de la capital a menudo no logran comprender las propuestas de desarrollo del sur o ignoran las obras de infraestructura que quedan truncas. Esta incapacidad de ver el mapa político real por parte de Lima profundiza las fracturas sociales, culturales y de identidad en el Perú.
«Entonces, este voto es un voto, evidentemente de protesta que evidencia la existencia de fracturas sociales en el país que no solamente son fracturas sociales, son fracturas culturales, incluso son fracturas de identidad y desde Lima, lamentablemente no la saben ver, no la saben atender adecuadamente y es por eso que estamos observando estos resultados que nos impresionan, que en un principio no sabemos entender, pero si vemos todo el mapa político y de postergación de nuestro país, evidentemente le vamos a encontrar esa explicación.
No se pierda la entrevista completa a continuación.

Si valoras nuestro contenido, hazte miembro de la #BúhoComunidad. Así podremos seguir haciendo periodismo. También puedes apoyarnos uniéndote a nuestro canal de YouTube.
