Mientras “Porky” sigue gritando a los cuatro vientos que se levanten en insurgencia a su favor para anular las elecciones, otros actores han optado por la vía legal, presentando solicitudes ante el JNE para pedir la nulidad del proceso.
Son siete pedidos formulados por distintos personajes, entre militantes, congresistas y líderes de partidos, quienes buscan que estas elecciones se anulen por completo. Argumentan que la extensión de la jornada electoral, la falta de material, las fallas logísticas y una vulneración constitucional habrían afectado los derechos de miles de peruanos.
Pero en medio de este festival de reclamos e indignacion, el fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, apareció para pinchar el globo: no hay fundamentos legales para anular las elecciones del 2026. Así de simple. Según explicó, sí hubo fallas logísticas, pero eso está muy lejos de convertirse en causal de nulidad. Y, de paso, pidió un poco más de responsabilidad antes de lanzar solicitudes como si fueran volantes de campaña.
Porque no, no basta con el enojo. Para anular una elección se necesita que al menos dos tercios de los votos sean nulos, blancos o viciados. Y eso, claramente, no ha pasado.
Eso sí, hay una pequeña puerta abierta: si se llegara a probar una manipulación de actas que no refleje la voluntad popular, podrían convocarse nuevas elecciones… pero no será ni rápido ni automático.
Así que, por ahora, todo sigue su curso. Y aunque algunos quieran prenderle fuego al tablero como Porky, la partida continúa… con una segunda vuelta cada vez más cerca entre Roberto Sanchez y Keiko Fujimori.

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