A pedido del Colegio de Abogados, ha acordado el Concejo colocar en la Galería de Arequipeños Ilustres el retrato del sabio Miguel Garaycochea, hijo de este pueblo reputado como el primer matemático sudamericano del siglo XIX y cuyo primer centenario de su nacimiento, se celebrará a fines del mes en curso. (El Pueblo, 10 de setiembre).
JGCM: El primer centenario se cumplió el 28 de setiembre de 1916 con la ciudad embanderada, velada, sesión, discursos y desfile cívico hasta su casa natal en la calle Ejercicios, donde se descorrió el velo que cubría la placa conmemorativa que reza: “Aquí vivió el Ilustre arequipeño Don Miguel Garaycochea, reputado por los sabios europeos como el Primer Matemático de Suramérica en el siglo XIX”.

Como buen amante de lo nacional, José G. Álvarez es el autor de los retratos que figuran en la Galería de Arequipeños Ilustres que existen en la Biblioteca Pública: Corbacho, Pacheco, Tejada, Químper y Garaycochea.
José Luis Villanueva expresaba lo siguiente en 1923: José G. Álvarez el decano, discípulo de Zeballos, pintor de instinto y decorador de profesión, que cuando quiere se descuelga de los andamios en que hace labor decorativa, más o menos ecléctica, más o menos clásica o modernista, y regresa al caballete en que empezó su carrera, y nos traza ya un paisaje de estilo castizo, ya una erudita fundación de Arequipa, con gran copia y concurso de frailes y de guerreros, abogados y escribanos, alguaciles y ministeriles, ya un retrato sobrio y equilibrado, que no se anda por abstrusas sicologías, pero que sabe dar parecido, ¡Oh! Un parecido tan prosaico como se quiera, pero que convence como una fotografía.
Álvarez fue el primer pintor que trató de dar vida en el lienzo a la escena de la fundación de Arequipa. Tanto de la incaica como de la española. Los fotograbados de ambos cuadros, ensayos al óleo, corren en Escocia. Posteriormente, para un concurso municipal, trabajó otro lienzo sobre la fundación española con mayor amplitud y movimiento que el primero. El jurado fraccionó el premio en efectivo y entonces el pintor, ya anciano, no obstante que su situación económica era apretadísima, rechazó, con un gesto de dignidad artística y personal, los 100 soles que se le ofrecieron. Tiempo después, a iniciativa del alcalde Dr. Rey de Castro, el Concejo adquirió el cuadro que hoy se ostenta en el salón de la Alcaldía.
José G. Álvarez, al igual que Santiago Mostajo, gozó y goza del respeto de la clase obrera que en ambos siempre vio hombres inteligentes, activos, serios y llenos de orgullo clasista. A los ochenta años estaba viejo y pobre. Recluido en su hogar al lado de su abnegada esposa, mirando pasar los días, conservando, no obstante, el fuego generoso para todo lo que significó arte, civismo, bien de obrero y gloria de Arequipa.
Publicado en ESCOCIA, Año IV, Número 13, octubre 1937 y en el Tomo V de Historia y Personajes. Editado por Cervesur en Arequipa el 4 de noviembre.
(En las citas textuales de esta obra se respeta la ortografía de los originales)
Juan Guillermo Carpio Muñoz
Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre
Tomo III. Pág. 214.

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