Delia Espinoza ya envió su carta a Tomás Gálvez exigiéndole que desocupe el escritorio que todavía le pertenece. El reloj corre y en menos de 24 horas Espinoza debería estar nuevamente al mando del Ministerio Público. La noticia no ha caído nada bien entre quienes ya se sentían cómodos con la gestión de Aladino Gálvez y sus recientes decisiones dentro de la institución.
Desde Willax, los comentarios no se han hecho esperar. Sus panelistas han cuestionado severamente la pasividad de la Junta Nacional de Justicia, calificando su actuación como débil y timorata frente a la restitución de Espinoza. Por su parte, el abogado del actual presidente de la JNJ, Gino Ríos, optó por un tono más técnico, señalando que el fallo a favor de Delia Espinoza refleja —según él— la mayor muestra del deterioro del sistema judicial. Aun así, sugirió una salida: que la JNJ presente una acción competencial ante el Tribunal Constitucional o, al menos, un pedido de aclaración para retrasar el cumplimiento de la sentencia.
En la misma línea se encuentra el fiscal de la Nación interino, Tomás Gálvez, quien desde su espacio seguro —Willax— afirmó que si la JNJ “fuera eficaz”, ya habría presentado dichas medidas. Según su lógica, eso demostraría un poco más de “carácter institucional”.
Se huele a kilómetros la decepción de quienes esperaban que la JNJ mostrara mayor agresividad contra Delia.
Vladimir Cerrón reconoce que tuvo que improvisar la plancha presidencial con Pedro Castillo y Dina Boluarte
Con una curiosa mezcla de audacia y nostalgia, Vladimir Cerrón, precandidato presidencial por Perú Libre y actual prófugo de la justicia, ha revelado el (supuesto) origen del “experimento fallido” Castillo-Boluarte: fue un plan B. Según su peculiar relato, todo se debió a que una sentencia lo excluyó a él, el candidato original, “sentencias que se hacen en el preámbulo de un tema electoral para impedir la candidatura de personas que son incómodas”, indicó, forzando una improvisada plancha que, en sus palabras, terminó en un golpe de Estado… pero no el que todos creen.
Cerrón argumenta, con lógica propia, que Pedro Castillo no dio un golpe; más bien, fue la víctima de uno, un pobre ingenuo al que le hicieron creer que tenía el apoyo de las Fuerzas Armadas para luego dejarlo solo.
Como balance de su partido, asegura con ironía que su gestión fue “totalmente positiva”, destacando como gran logro no haber aprobado leyes a favor de banqueros, concesiones abusivas o una amnistía para militares, una forma muy particular de medir el éxito desde la clandestinidad.
José Jerí defiende su plan de cantar el himno e izar la bandera para acabar con el crimen
Parece que José Jerí tiene poca correa para las críticas. El popular “código borrachita” se apeligró para defender su medida de izar la bandera y cantar el himno nacional en todas las instituciones estatales.
Como si de la cúspide de la lucha contra el crimen se tratara, el presidente máquina salió a minimizar a quienes señalan lo evidente: que su propuesta es un disparate más en el bulto de despropósitos de autoría de este Congreso o de su antecesora Dina Boluarte. Es más, arguyó que todo lo que tenga que ver con la patria saca ronchas en los críticos de su extenso gobierno.
Ya pues, Jerí, no nos tomes de sanos. Los que te critican no lo hacen porque seas uno más de los “Dios, patria y familia”, lo hacen porque tus medidas son puro humo y nada de resultados. Si se va a dedicar a hacer videitos en vez de gobernar como se debe, mejor que lo reemplace su imitador de TikTok. Al menos él sí da risa.

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