Mientras las autoridades regionales se distraen en disputas burocráticas, el distrito de Cayma ha logrado inscribir su nombre en la historia cultural del país. El Ministerio de Cultura, mediante la Resolución Viceministerial N.° 059-2026-VMPCIC/MC, ha declarado oficialmente al Carnaval Loncco Caymeño como Patrimonio Cultural de la Nación. Un reconocimiento que llega no solo como un trofeo, sino como un escudo para proteger la identidad del hombre de campo frente a la urbanización devoradora.
La victoria del «espíritu loncco»
Esta declaratoria no es un hecho aislado. Es el resultado del esfuerzo de las comparsas de barrios tradicionales como Acequia Alta, Carmen Alto, La Tomilla y Francisco Bolognesi, quienes año tras año han mantenido viva la esencia de la festividad. El Carnaval Loncco no es solo juego con agua; es una manifestación de la lucha, el progreso y la alegría de una población vinculada históricamente al trabajo agrícola.
Los protagonistas, como siempre, fueron los mojigangos. Esos personajes enmascarados que, con mamelucos de colores y chicote en mano, imponen el orden del caos festivo. Junto a ellos, las comparsas de cantores de coplas —con guitarras y charangos— recordaron por qué Cayma es considerada la cuna del carnaval arequipeño.
Tradición vs. escenario de crisis
A pesar del júbilo, el alcalde de Cayma ha sido cauto. En declaraciones recogidas por este medio, señaló que aunque el reconocimiento es un «logro histórico», la gestión municipal sigue enfocada en las labores de recuperación y desarrollo que el escenario actual exige. «Llegará el momento para festejar plenamente. Hoy seguimos trabajando porque la realidad así nos lo pide», enfatizó, en una clara alusión a los retos de infraestructura y seguridad que atraviesa la región.
La importancia de esta declaratoria radica en su rol como transmisora de valores. En una Arequipa que crece verticalmente y pierde sus campiñas, el Carnaval Loncco actúa como un hilo invisible que une a las nuevas generaciones con sus antepasados. Niños y jóvenes son ahora los encargados de heredar las coplas y los pasos que alguna vez resonaron en los andenes hoy convertidos en asfalto.
El dato: identidad en cifras
La festividad actualmente congrega a diez comparsas provenientes de los diversos pueblos del distrito. La Comparsa «Corazón Loncco Acequialteño», una de las más representativas, ha llevado incluso esta tradición a las pantallas nacionales, demostrando que el orgullo caymeño no tiene fronteras.
El reconocimiento del Ministerio de Cultura es un paso vital, pero la verdadera preservación no está en un papel firmado en Lima, sino en el presupuesto y la voluntad política para que los espacios donde nace esta cultura —la campiña y los barrios tradicionales— no desaparezcan. Un carnaval de patrimonio nacional en un distrito sin áreas verdes sería la más triste de las copla.

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