Varias cosas Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/varias-cosas/ Thu, 08 Aug 2013 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Varias cosas Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/varias-cosas/ 32 32 Viaje a las (insólitas) estrellas http://localhost:8000/elbuho/2013/08/08/viaje-a-las-insolitas-estrellas/ http://localhost:8000/elbuho/2013/08/08/viaje-a-las-insolitas-estrellas/#respond Thu, 08 Aug 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=4370 El motivo central de Star Trek es la clásica relación conflictiva del corazón con el cerebro. James Kirk es un sujeto terriblemente subjetivo que tiene que realizar sus actos épicos en complicidad con el señor Spock, que se jacta de haber desterrado los sentimientos en algún abismo de su parte humana. Lo curioso de la […]

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columna Chavone

El motivo central de Star Trek es la clásica relación conflictiva del corazón con el cerebro. James Kirk es un sujeto terriblemente subjetivo que tiene que realizar sus actos épicos en complicidad con el señor Spock, que se jacta de haber desterrado los sentimientos en algún abismo de su parte humana. Lo curioso de la serie es que el más inteligente no ha sido designado capitán de la nave, sino el otro, el travieso, el salvaje, el imprevisible. La idea de estos films, compartida con deleite por buena parte de los espectadores, es que el elemento decisivo de lo humano no es la inteligencia, la lógica, ni  la racionalidad, olvidando regocijadamente que lo que supuestamente nos arrancó del reino puramente animal fueron ciertas habilidades desarrolladas por una creciente cantidad de materia gris.

El duradero éxito de la fórmula de Star Trek parece demostrar que si bien los humanos sentimos honda admiración por la inteligencia, nos identificamos más profundamente con las emocionantes convulsiones de nuestros instintos, de nuestra parte más arcaica. Los arrebatos emotivos impulsan al héroe hacia adelante y diseñan su peculiar belleza. La historia no ubica en el panteón de los semidioses a ninguno de los de la estirpe de Mr. Spock.

Sin embargo, a pesar de su autocomplaciente simpatía por la parte dramática de su espíritu, el ser humano siente indudablemente profunda admiración y respeto por la inteligencia. Un respeto que limita ajustadamente con el franco temor. No en vano Francisco de Goya tituló una de sus obras más famosas con una frase muy citada: El sueño de la razón produce monstruos. Muchas dystopias presentan, además, el amenazante paisaje de sociedades donde la racionalidad finalmente  ha impuesto su implacable matemática contra los caprichos de la naturaleza. Uno podría llegar a sospechar que se da por hecho que el imperio de la pura inteligencia es autoritario y con un frio desprecio hacia todo aquello que malogra sus bien caligrafiados proyectos.

Pero una revisión a la historia nos demuestra que la ruta de la civilización ha sido trazada por la pugna de ambas potencias, aunque es claro que en última instancia –quizá desde los eventos de la Ilustración- la racionalidad confiere estructura a esta dinámica con su afán inquisitivo y su abominación al  caos. En la actualidad disfrutamos de una revolución tecnológica gracias a que como asegura George Steiner el 96% de los científicos que han existido en la humanidad son nuestros contemporáneos. Sin embargo, y después de tantas exasperadas movilizaciones masivas,  políticamente hablando nuestra civilización no parece ser particularmente racional. Sin duda los sangrientos resultados de los regímenes ideológicos autoritarios han confirmado los temores contra los que quieren imponer recetas y optamos por el culto a la iniciativa personal, el viejo pragmatismo y todo eso que nos sale del corazón, del tropical sentido común. Culturalmente tampoco se puede afirmar que disfrutemos de un excesivo triunfo de la inteligencia. La reciente Star Trek, en la oscuridad, es bastante significativa. La ciencia ficción clásica planteaba la ambición de crear alegorías que estimularan una reflexión. Se manejaban proyecciones hacia el futuro para revelar preocupaciones del presente. En esa medida resultaba un arma poderosa que en el cine produjo clásicos como 2001 odisea del espacio, de Kubrick. En la literatura son particularmente recordadas las obras de Philip K. Dick, Isaac Asimov,  y, claro H.G. Wells, autores que centraron sus obras en la especulación sobre situaciones posibles y las que el entretenimiento estaba completamente subordinado a estos fines. En cambio, la reciente cinta dirigida por J. J. Abrams ha optado mucho más por la portentosa fiesta del 3D, por la dinámica trepidante y percusiva de las batallas, afincando su obra en los confines del género de acción fantástica, con su inevitable estética de la colisión, y, claro, con su abandono de eso que usualmente se conoce como meditación. Ciertamente los guionistas intentaron seducirnos con algunas alusiones a la actualidad (el ataque con explosivos a un hito civil supuestamente representativo, la ejecución sumaria de sospechosos de terrorismo por medio del programa de los drones), pero todo eso tan importante se diluye rápidamente en la parafernalia del entretenimiento. Al final vemos una muestra más que confirma que el tipo de cine que logra el éxito de taquilla en estos tiempos, es el que apuesta por estimular nuestros sentidos y deja poco espacio para la reflexión.

A partir de esto, claro, uno está tentado a sumarse al eterno coro de los que lamentan la consagración de la cultura de lo intrascendental. Sin embargo resulta un poco apresurado –cuando no francamente superficial- afirmar que las obras que no están enfocadas en la reflexión son obligatoriamente basura embrutecedora. Es necesario recordar entonces que la tan mentada parte sensualista de lo humano desarrolla productos que apuntan a gratificar  nuestros sentidos básicos de una peculiar, idiosincrática manera, y no necesariamente tienen que ser deleznables. La música, la pintura, la danza, son expresiones artísticas que con frecuencia nos recompensan profundamente sin que resulte  imprescindible la experiencia del entendimiento racional. De esta manera cuando alguno de estos productos taquilleros consiguen imponerse a los vacuos clichés y encontrar formas creativas de manejar los patrones formales de cada género se puede esperar obras no desprovistas de interés y -es necesario reconocerlo–, extrañamente enriquecedoras.

 

 

 

 

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Vida y pasión (y triunfo) del pendejo peruano http://localhost:8000/elbuho/2013/07/11/vida-y-pasion-y-triunfo-del-pendejo-peruano/ http://localhost:8000/elbuho/2013/07/11/vida-y-pasion-y-triunfo-del-pendejo-peruano/#respond Thu, 11 Jul 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=4206 Lo bueno de Asu mare, la película, es que nos hace reír. El tipo tiene el don y maneja todo el repertorio de pendejadas, de gestos, de tiros indirectos. Y esa manera desacralizada de referirse a la santa madre es sin duda su gran hallazgo. Burlarse de lo amado, por extraño que parezca, puede ser […]

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Carlos Alcántara

Lo bueno de Asu mare, la película, es que nos hace reír. El tipo tiene el don y maneja todo el repertorio de pendejadas, de gestos, de tiros indirectos. Y esa manera desacralizada de referirse a la santa madre es sin duda su gran hallazgo. Burlarse de lo amado, por extraño que parezca, puede ser una manera de amar mucho más sagaz, más activa. Y definitivamente es una manera de saturar lo divertido con matices emocionales, una manera de lanzar una lluvia de mensajes encontrados: La comedia se hace grande cuando sabe revelar destellos de esa oculta tragedia que hay en toda existencia. Asu mare tiene momento notables, como cuando Cachín menciona “las huellas indelebles que le dejaron las enseñanzas de su madre” y, cagándose de risa, desnuda la espalda (una acertada decisión del director Ricardo Maldonado es no ser explícito con las partes más atractivas sino dejarlas al probado talento narrativo de Alcántara). Pero cuando pierde esta cachacienta capacidad de burlarse de lo jodido de esta vida la película se aplana. El peor momento es cuando, hacia el final, el personaje deja de divertirse con sus peripecias para entregarse de lleno a la autocomplacencia, y aparece con su 4X4 para abrazar fílmicamente, uno a uno, a sus viejos patas de la Unidad Vecinal. La exposición del éxito nunca ha sido material para algo más que frivolidad o fanfarronería si uno no le agrega algún astuto toque agridulce.

A lo largo de la historia del espectáculo peruano el gran pendejo ha sido el verdadero protagonista. Armado con una rapidez mental diestra en giros verbales y replicas fulminantes avanza por los callejones de la vida tensionado por el síndrome de abstinencia (a causa de una irredenta adicción a las chelas y a esas hembritas extremadamente nutritivas). Carlos Alcántara, Cachín, que no en vano es la figura emblemática de una poderosa marca de cerveza, ha logrado consolidar su personaje. Lo bueno es que aquí el pendejo peruano evoluciona, crece, se matiza (a pesar de su planteamiento esquemático y intencionadamente caricaturesco), y se afirma en su dimensión más entrañable. Crece porque hay una dosis de conciencia de sí mismo, hay una legítima búsqueda de la propia identidad (con sus altas y sus bajas) que alcanza su anticlímax cuando Cachín cae derribado en los tenebrosos rincones de la droga. Se matiza porque el personaje si bien es un gran pendejo, jamás deriva hacia el territorio de lo grotesco o de lo violento. El clásico achorado, tan de culto en los malditos años ochenta, empieza ya a perder su anárquica pujanza. Y es que aquí el que se consagra es un tipo gracioso y ocurrente, pero nada marginal, más bien resulta un patita muy buena gente, un tipo con el que cualquiera podría tomarse una pacífica chela contando chistes inevitablemente bien chistosos.

Pero paradójicamente mientras paladeaba los momentos más divertidos de Asu mare ocurrió que no pude evitar sentir cierta estúpida decepción. Y es que el material es tan rico que realmente sospecho que esta exitosa cinta (ya cantada como el mayor éxito de la taquilla peruana) es en realidad una oportunidad perdida para algo verdaderamente grande. La búsqueda de la realización personal de un peruano de clase media en la segunda mitad del siglo XX es algo cargado de material explosivo (no solo para la comedia ligera de personajes de caricatura). El asunto de la iniciación a la vida ha producido obras memorables hasta el punto de tener una palabreja en germánico (Bildungsroman) para nombrar el género. Tal vez es forzar la cosa, pero pienso que hubiese sido pajísima que al llevar al cine su impecable unipersonal hubiese chequeado un poco más al Fellini de Amarcord (de la que hay algo, me parece, al componer al profesor que lo expulsa del examen de ingreso) y de I Vitelloni. También Días de radio, de Woody Allen, le hubiese sido útil. Quizá de esa manera hubiese podido tensar algunas de las más flojas escenas dispersas por ahí. Porque la verdad es que hay partes que empiezan a prometer demasiado, a casi maravillarnos, pero de pronto se desploman, coagulan en algo demasiado trivial, en algo inmoderadamente “so-so”.

Sin duda Asu mare, la película, es un producto orientado hacia el entretenimiento. Miguel Balladares y su equipo han hecho una impactante campaña publicitaria que seguramente será estudiada por aplicados alumnos de ciencias de la comunicación. Sin embargo la historia del cine nos demuestra que muchos productos iniciados dentro de la maquinaria industrial se han colado con éxito hacia el territorio del arte, incluso del mejor arte. Por ejemplo, Cantando bajo la lluvia, o, en un género muy diferente, Casablanca, el clásico de Humphrey Bogard. Pero el caso más llamativo es El padrino, ahora considerada la mejor película de la historia, cuyo proyecto fue visto, en un primer momento, con marcado desdén por el ya artísticamente ambicioso Coppola. Pero más allá de lo que a uno le gustaría en un mundo ideal, Asu mare, la película es una buena noticia para el cine peruano. Sin duda su espectacular éxito tendrá un gran efecto. Esperemos que sea por el lado de una creatividad en sintonía con el público y no que desate una carrera de pendejazos intentos para engreír al que paga los boletos.

 

 

 

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La mujer más fea del mundo http://localhost:8000/elbuho/2013/04/26/la-mujer-mas-fea-del-mundo/ http://localhost:8000/elbuho/2013/04/26/la-mujer-mas-fea-del-mundo/#respond Fri, 26 Apr 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3719 Pastrana visitó las principales metrópolis del mundo occidental deslumbrando con los acuáticos ajetreos de su vals, con el timbre de su voz, con el prodigio de su risa. Pastrana fue requerida de amores por veinte individuos y, cuando se corporizó el inevitable hombre de prensa, ella alegó que sus manos no eran hermosas, que ninguno […]

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50 columna Oswaldo

Pastrana visitó las principales metrópolis del mundo occidental deslumbrando con los acuáticos ajetreos de su vals, con el timbre de su voz, con el prodigio de su risa. Pastrana fue requerida de amores por veinte individuos y, cuando se corporizó el inevitable hombre de prensa, ella alegó que sus manos no eran hermosas, que ninguno era lo suficientemente rico. Pastrana llegó a alzarse 1.34 metros sobre la superficie del suelo y fue vista en este planeta más tiempo del que corresponde, más tiempo de lo humanamente soportable. Su historia empezó en Sinaloa, México. Se dice que una india llamada Espinosa había desaparecido repentinamente en 1830 y que solo años después fue encontrada, casualmente, por unos vaqueros. Espinosa habría asegurado haber sido encerrada en una cueva por un grupo de hostiles, en una zona atestada de animales enfurecidos. Espinosa iba acompañada de una niña de 2 años llamada Pastrana. Y cuando Espinosa repentinamente dejó este mundo Pastrana optó por trabajar como sirvienta. Sin embargo, en abril de 1854, deseosa de exorcizar su nostalgia, decidió volver a sus serranías. El viaje fue largo y claramente laberíntico. Recién arribó a la aldea de sus ancestros el 13 de febrero del 2013, en medio de una insólita ceremonia en la que participaron autoridades y miembros de la prensa local, nacional e internacional. ¿Qué ocurrió?

En el camino se topó con un norteamericano. Un tipo de ojos elocuentes y boca grande y pálida que le hizo una propuesta irresistible. Y así visitaron Cleveland y asistieron a galas militares. Se dice que soldados bravos y extremadamente apuestos hacían cola para bailar con ella. Se dice que ella giraba, que brotaba música. Pero en el momento más elevado de su notoriedad Pastrana se animó a cruzar el océano. Charles Darwin escribió entonces:   «Pastrana es una mujer extraordinariamente fina pero tiene una gruesa barba y frente velluda. Tiene en ambas quijadas, superior e inferior, una irregular doble hilera de dientes. Una hilera colocada dentro de la otra, de la cual el doctor Purland ha tomado una muestra. Debido al exceso de dientes, su boca se proyecta hacia adelante.» [1] (Es probable que el momento más desconcertante de la vida de Pastrana ocurriera cuando alguien sugirió que era completamente ajena a la especia humana.) Continuando su gira, en Leipzig protagonizó Der curierte Meyer, una obra de teatro escrita especialmente para ella. Trataba de un hombre que se enamoraba de una tapada limeña. Cuando el pretendiente no estaba en escena Pastrana descubría una sonrisa.  El público estaba obligado entonces a sofocar su regocijo. Pero la policía alemana puso espías en la sala y el teatro fue finalmente clausurado. En 1857, su manager, reapareció luego de un fin de semana perdido y exigió, finalmente, la mano de Pastrana.  En Viena, crecientemente posesivo, la incitó a someterse a exámenes fisiológicos. Luego le prohibió, terminantemente, salir a plena la luz del sol. Cuando por fin llegaron a Moscú, en medio de aquella zarandeada gira, Pastrana dio a luz a un bebé peludo que falleció a las 35 horas. Tristemente Pastrana lo siguió cinco días después.

Momentáneamente desconcertado, el marido solo atinó a vender los cadáveres. El profesor Sukolov, de la Universidad de Moscú, luego de algunas insólitas anotaciones para la historia de la medicina, optó por aplicarles un tratamiento de su invención. A diferencia de las momias del antiguo Egipto, la de Pastrana y su pequeño hijo retenían su color, forma y apariencia, creando  la ilusión de un beatífico sueño eterno. Sukolov las acomodó en el museo de la Universidad, ella ataviada con uno de sus lujosos trajes de baile, él como un marinerito. Las multitudes, sin embargo, atrajeron también al manager, que rápidamente extrajo su certificado de matrimonio. Con su familia nuevamente reunida tomó la decisión de regresar a Inglaterra, con ilusiones renovadas. Y es así que en 1864 este afortunado manager conoce a una mujer con una condición similar a la de Pastrana y la pide en matrimonio. El espectáculo se anunciaba como la hermana de Pastrana velando el sueño de Pastrana. O tal vez como Pastrana renacida contemplando su antigua manifestación. Por desgracia en 1880 el manager sufrió un ataque de nervios y fue retirado a un manicomio. Los restos de la mujer más fea del mundo, sin embargo, continuaron su camino. Circos, cámaras de los horrores, museos de cera, hasta arribar finalmente a algún polvoriento depósito de alguna universidad de Noruega. Allí, durante décadas, permaneció Julia Pastrana contemplando a los roedores. Finalmente, por iniciativa de algún bienaventurado,  en Febrero de 2013, sus restos fueron oficialmente entregados a las autoridades Mexicanas. Yacen en lo alto de un cerro (con vista a su soleada aldea natal).

 

 

 



[1]En  The Variation of Animals and Plants Under Domestication, vol. II. John Murray. Londres. 1868. P. 328.

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Al interpretar la realidad optamos con demasiada frecuencia… http://localhost:8000/elbuho/2013/02/22/al-interpretar-la-realidad-optamos-con-demasiada-frecuencia/ http://localhost:8000/elbuho/2013/02/22/al-interpretar-la-realidad-optamos-con-demasiada-frecuencia/#respond Fri, 22 Feb 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3299 Todos los que dividimos el mundo entre “ellos” y “nosotros” coincidimos en algo: nosotros somos los buenos. Personas demasiado normales ubicadas en una coyuntura extraordinaria se revelan con frecuencia como héroes u homicidas. Innumerables casos en las guerras y revoluciones lo demuestran. ¿Hitler pensaba que era un héroe o un villano? ¿Qué pensaba Stalin? ¿Qué […]

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  • 42 col oswaldoTodos los que dividimos el mundo entre “ellos” y “nosotros” coincidimos en algo: nosotros somos los buenos.
  • Personas demasiado normales ubicadas en una coyuntura extraordinaria se revelan con frecuencia como héroes u homicidas. Innumerables casos en las guerras y revoluciones lo demuestran. ¿Hitler pensaba que era un héroe o un villano? ¿Qué pensaba Stalin? ¿Qué Mao?
  • La verdad es inaccesible para los seres humanos. Construimos una interpretación para soportar la incertidumbre. Tenemos la fantasía de tomar el control de la verdad a través de un sistema de ideas. La filosofía, la ciencia, la historia, la sicología diseñan certezas que el tiempo demuestra efímeras. El único momento en que (realmente) la fantasía de tomar el control de la verdad resulta verídico se da cuando conscientemente ejercitamos la ficción.
  • ¿Qué ocurre cuando ejercitamos la ficción sin saberlo? ¿De esforzados autores nos convertimos en trágicos personajes?
  • Nuestros instrumentos de interpretación de la realidad están siempre afectados por una voluntariosa actitud. Lo que queremos o necesitamos ver es más fuerte que lo que realmente vemos.
  • Imagínate que te topas con un loco que dice que es un pescado y que todos somos pescados. ¿Vas a discutir con él? ¿Te vas a desnudar delante de él para enseñarle que no tienes aletas? ¿Le vas a decir a la cara lo que piensas? ¿Dime? Si no le dijeses más que la verdad, lo que realmente piensas de él, establecerías un diálogo en serio con un loco y tú mismo te convertirías en un loco. Y así es como funciona el mundo que nos rodea. Sí insistiese en decirle la verdad a la cara, eso significaría que me lo tomo en serio. Y tomarse en serio algo tan poco serio significa perder seriedad. Yo, hermano, tengo que mentir si no quiero tomarme en serio a los locos y convertirme yo mismo en uno de los locos. (Kundera. El libro de los amores ridículos. P. 254)
  • Ojos llenos de sol. Al ojo entra radiación electromagnética y un impulso codificado es lo que estalla. Nuestros órganos sensoriales son atacados por fragmentos de energía. Toda esa información es algo abstracto modulado por un medio tan físico (el guiso de la gramática). El dato que colisiona contra la superficie es la luz (que quema el ojo). Es el deslumbramiento.
  • Cada enero vivimos la ilusión de que éste será el gran año aunque en el fondo sabemos que 12 meses después nos dejaremos llevar patéticamente por idéntica emoción.
  • Lo que hacemos el primer instante de enero es dar un abrazo a todos los que están alrededor. Es un abrazo diferente a los otros abrazos que uno suele repartir. En este abrazo uno lanza su emotividad hacia sí mismo, desamparado entre la fuerza gravitatoria de los doce meses pasados y el chorro potencial que motiva las ilusiones del nuevo año.
  • El buen Woody se preguntaba si el pasado contiene algo que tenemos, que nos enriquece, o es lo que se ha diluido en el recuerdo y está definitivamente perdido. ¿Pero y el futuro? Dicen que la ilusión es el bien más preciado porque posee una realidad de prodigiosa calidad. Lo que podríamos poseer es entonces nuestra más preciosa (o poderosa) posesión. Sin la ilusión no podemos ni siquiera ser infelices.
  • No hay nada en la nada. La nada no es nada. ¿Entonces como la nada está siempre acechando? ¿Entonces cómo la nada es una inevitable presencia cuando se habla de todo? ¿Entonces la nada existe?
  • ¿Qué fue el 2012? Una cadena de causalidades suspendida en un simple acto de libertad.
  • Mientras bailabamos (frenéticamente) el sistema solar se precipitaba a ochenta mil kilómetros hacia el cúmulo globular M13 de Hércules.
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    La persistencia. Por alguna absurda razón una… http://localhost:8000/elbuho/2012/12/27/la-persistencia-por-alguna-absurda-razon-una/ http://localhost:8000/elbuho/2012/12/27/la-persistencia-por-alguna-absurda-razon-una/#respond Thu, 27 Dec 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3074 1. La persistencia. Por alguna absurda razón una de las obsesiones de la especie humana es la inmortalidad. Ser uno mismo siempre uno mismo. Pero para todo ser medianamente equilibrado es evidente que esa aspiración pertenece al territorio de la fantasía. Todo lo que nace tiene que morir, esa es la implacable ley de la naturaleza. […]

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    43-Owaldo-ilustracion chanove 111. La persistencia.
    Por alguna absurda razón una de las obsesiones de la especie humana es la inmortalidad. Ser uno mismo siempre uno mismo. Pero para todo ser medianamente equilibrado es evidente que esa aspiración pertenece al territorio de la fantasía. Todo lo que nace tiene que morir, esa es la implacable ley de la naturaleza. Pero por desgracia parece que ya no podemos estar seguros de nada. En un artículo publicado el 28 de noviembre del presente año en el prestigioso New York Times se nos informa que hay seres inmortales y, lo peor, que estos comparten el mismo universo que nosotros. Esta especie, conocida por los científicos como Turritopsis dohrnii, es una malagua que se niega a morir. Al alcanzar la edad del declive final da marcha atrás e inicia un proceso que la hace cada vez más joven hasta que llega a su fase más temprana de desarrollo, en cuyo punto reinicia otro ciclo de vida. El biólogo marino japonés Shin Kubota señala: «Una vez que determinemos cómo se rejuvenecen estas malaguas  estaremos en condiciones de lograr grandes cosas. Mi opinión es que vamos a evolucionar y convertirnos en inmortales».

    2. ¿Qué impulsa a escribir y escribir?
    ¿La  creación artística es solo un método de conocimiento? ¿La creación artística es solo un método de ser (y de estar)? ¿El sentido de la literatura es exorcizar el caos? ¿El sentido de la creación artística es solo parte del oleaje del universo? ¿La creación artística es (estricta) consecuencia del flujo activado por el furor ígneo de la posibilidad? ¿La creación artística no es más que la humana modalidad de esa fuerza que obliga a la materia a retorcerse en sus caprichosas variables? ¿La creación artística es un (intenso) estado de conciencia altamente codificado? ¿La creación artística es parte (objetiva) de la realidad objetiva? ¿La conciencia (mecanografiada) de un evento físico afecta (objetivamente) ese evento?

    3. Mañana mismo.
    Los muertos no están tan muertos como solemos creer. Estamos hechos de muertos. La clave que explica el rostro que poseemos es algo heredado a través no solo de la genética, sino de la conciencia colectiva, de la interpretación de lo pasado. Tendemos a creer que cuando nuestra generación se ubica en el centro de la acción de lo contemporáneo hemos alcanzado la consagración. El culto a la celebridad es una perversión en el sentido en que su conexión con los supuestos logros extraordinarios se ha hecho tenue y, en algunos casos, es producto de una trampa, de un truco, de una mistificación. Los escritores que confesamente escriben para la posteridad son vistos como seres trasnochados y patéticos. En nuestro mundo el instante es lo que importa y la posteridad es algo que no tiene nada que ofrecer a alguien tan físico, tan terrenal, tan inmediatista como el hombre contemporáneo. Hacer las cosas para la posteridad suele ser interpretado como una actitud de estúpida vanidad. Pero la esencia de intentar realizarse con la conciencia de la posteridad da amplitud al proyecto personal. En el fondo es colocar nuestro trabajo en un contexto verdaderamente realista. La actitud que anima nuestro trabajo es decisiva sobre la calidad de este. Un trabajo atento a la perspectiva histórica será más verídico, más hondo, porque a pesar de su estridencia el presente es solo la punta del enorme iceberg de lo real. Dado que el interlocutor válido es el que define la calidad del discurso si uno se dirige a un transeúnte accidental se expresará de una manera apurada. En cambio si uno se dirige a un jurado que calificará su ponencia, tendrá que calibrar cuidadosamente cada una de sus palabras. ¿Pero si uno se dirige a un auditorio cuya existencia es un tanto relativa, ya que la mayor parte de sus miembros aún no han nacido? ¿Cómo modula su elocuencia? Seguramente será cuidadoso de no apelar a soluciones de rápido impacto. Seguramente tratará de apelar a lo puramente circunstancial tratando de revelar sus disonancias, de denunciar su colorido coyuntural, de hacer la conexión de eso tan del presente con lo otro, con lo que pertenece al mundo de los muertos o de los aún no existentes.  Sin embargo si bien lo coyuntural, lo inmediatista, puede neutralizar la profundidad del creador, esto es el signo de lo contemporáneo y puede y debe ser un tema atacado por un artista. Un caso llamativo es el insólito documental Exit Through the Gift Shop realizado por el británico Banksy, que se hizo famoso como grafitero, pero que con esta reflexión sobre el carácter fetichista del arte demuestra cómo se puede hacer algo trascendente con lo intrascendente.

    4. Una opinión no busca la verdad sino actuar sobre la realidad.
    Dicen que en determinado momento algo le pasó a la materia bruta y se convirtió en materia orgánica: empezó a ensayar cambios sobre sí mismo, se sintió lascivamente impulsada a reproducirse, a mantenerse encendida. Pero el verdadero milagro ocurrió cuando dentro de esa máquina apareció un fantasma que empezó a interpretar todo lo que había alrededor. Interpretar es (para nosotros los humanos) sinónimo de ficcionalizar. La dinámica de lo humano se sostiene en su capacidad de ficcionalizar. Solo existimos todo lo que nos permite nuestra imaginación. Y por alguna extraña razón nuestra máxima ambición es inventar la eternidad.

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    Varias cosas http://localhost:8000/elbuho/2012/11/29/varias-cosas-2/ http://localhost:8000/elbuho/2012/11/29/varias-cosas-2/#respond Thu, 29 Nov 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=2832 1. Las cosas que pasan en Estados Unidos parecen siempre ocurrir con una opción para Hollywood. Las recientes elecciones son un ejemplo. Obama se alzó en el 2008 como el héroe que se enfrentaría a los anacronismos de un pueblo individualista enamorado de sí mismo (y contra las malvadas corporaciones tan feroces en su musculosa […]

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    1. Las cosas que pasan en Estados Unidos parecen siempre ocurrir con una opción para Hollywood. Las recientes elecciones son un ejemplo. Obama se alzó en el 2008 como el héroe que se enfrentaría a los anacronismos de un pueblo individualista enamorado de sí mismo (y contra las malvadas corporaciones tan feroces en su musculosa codicia). La lucha fue ruda y desalentadora. Para este 2012 estaba claro que el héroe carecía de superpoderes. La humillante situación de la primera potencia parecía hacerse crónica. A la hora de la relección muchos aseguraban que el candidato Republicano recuperaría su perdido paraíso. Pero a pesar de la inédita tasa de desempleo la carta bajo de la manga de Obama resultó nada menos que Romney (y las anquilosadas convicciones de sus asociados) que con sus incontables incoherencias dejó la cosa clara. Había entonces esperanza para un segundo mandato. Significativamente una anónima mujer declaró a un anónimo reportero: “No soy feliz con Obama, pero no estoy preparada para el divorcio”. En la convención Demócrata Clinton y Michelle Obama encumbraron la esperanza hasta niveles luminosos. En cambio para los Republicanos los eventos se precipitaron infaustos: El genial Clint Eastwood hizo sus peor performance, y poco después se difundió un video en el que Romney mostró su menosprecio por los simples ciudadanos. En ese momento Obama estaba listo para dar la puntillada final en un espacio donde tenía toda la ventaja. Orador prodigioso y de sólida formación parecía previsible que tumbaría al opaco Mitt Romney, mañoso principalmente en las artes financieras. Pero las cosas previsibles son los espacios favoritos para el trabajo de los guionistas de Hollywood. Y fue Obama el que cayó tristemente derrotado. Las encuestas, terriblemente sensibles, se dejaron llevar por el vértigo y ya se cantaba la caída del black héroe. En ese preciso momento, de la nada, apareció Sandy, un pavoroso huracán –Oh Dios, saltaron los devotos republicanos- y Obama pudo por fin hacer brillar unos poderes que convencieron hasta a los indecisos. En la escena final una lluvia de papelitos de colores caía del cielo (tan azul).

    2. Un individuo convicto de machismo me aseguró que, en su humilde opinión, si Dios existe, lo más probable es que sea un Dios hostil y rudimentario (como afirma la doctrina gnóstica). Porque si bien a todos los humanos nos somete a un severo programa, con las chicas es particularmente enmarañado. Argumentaba: Cuando una mujer es joven y bella resulta potencialmente el ser más poderoso del mundo, es el centro, el núcleo radiante del sistema, la verdadera protagonista de todas las historias. Las pruebas: 1) Onassis, ese viejo truhan, sabio como un demonio, afirmaba que las mujeres son el único (verdadero) sentido del dinero. 2) En su saga del rey Olaf, Longfellow anota que “Ni diez yuntas de bueyes tienen el poder de arrastre del vello púbico de una mujer.” 3) Shakespeare coincidía con nosotros al afirmar que “Nada, ni el azúcar blanca, ni la miel, endulza más que la pequeña mano de la mujer amada.” Pero, continuaba aquel sujeto, cuando la piel de la más hermosa de las mujeres empieza a marchitarse los clarines tocan a retirada. Llega así el momento de la metamorfosis. La mujer deja de ser ese farol que irradia sentido al sinsentido y se convierte en un puntal, en la viga maestra del hogar. Por designios superiores, decía, ese trágico fenómeno suele coincidir con el declive del marido y entonces, el hombre, esa especie de rey acomodado en su sillón reclinable, empieza a ceder terreno a una posición crecientemente figurativa. Y en ese punto es cuando la mujer se presenta como un auténtico primer ministro, gobernando con los pies bien puestos en la tierra. Es una época sin demasiado esplendor ya que el cuerpo de la mujer, embarnecido ya por la sucesión de ciclos menstruales, por las experiencias y toda esa maternidad, se revela como la humillante cruz que ella tiene que arrastrar (con memorable dignidad) frente a las congéneres tan radiantes (de tan jóvenes).

    3. La sabiduría popular identifica a sus dirigentes, a la clase política, como gente con un espíritu corrupto, pero simultáneamente, en una actitud que demuestra un neurótico comportamiento, la multitud vota con apasionada devoción por su taimado candidato.

    4. El problema con el Estados Unidos actual no es que sea un nuevo Imperio global, sino que no lo es. En otras palabras que, mientras finge serlo, continúa actuando como un estado-nación, persiguiendo sus propios intereses de forma despiadada, dice Zizek. Estados Unidos piensa a nivel local y actúa a nivel global, y de ahí, entre otras cosas, su negativa a suscribir el Tribunal Penal Internacional y el Protocolo de Kioto.

    5. Cuando uno es muy joven está atento, casi ansioso, ante la crítica. Cuando uno es un joven escritor la crítica puede servir para orientarlo en su evolución creativa. Pero cuando uno ha recorrido buena parte del camino la crítica ya solo sirve para fomentar la vanidad o la amargura. Y esas son dos cosas esencialmente destructivas.

    6. En las entrevistas siempre uno termina diciendo cosas que nunca dijo. Supongo que se debe a que las entrevistas también pertenecen a la ficción. El entrevistado tiene en mente una imagen de sí mismo que quiere hacer pasar por la verdadera imagen de sí mismo. El entrevistador tiene una imagen del entrevistado que debe obligatoriamente tener algunos atributos de valor periodístico. En esa confrontación surge una deformación inevitable. Pero quien sabe, en realidad tal vez somos esa horrible distorsión.

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    Su reino era de este mundo y también del vuestro http://localhost:8000/elbuho/2012/10/27/su-reino-era-de-este-mundo-y-tambien-del-vuestro/ http://localhost:8000/elbuho/2012/10/27/su-reino-era-de-este-mundo-y-tambien-del-vuestro/#respond Sat, 27 Oct 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=2575 1.    ¿De dónde son los poetas? La mejor respuesta la dio César Moro: “Mi reino es de este mundo, más no del vuestro”. Pero el Toño Cisneros siempre le hacía ascos a eso de las frases, de los versos preciosos. No perdía oportunidad de aclarar que no hay nada más huachafo que andar haciéndose el […]

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    1.    ¿De dónde son los poetas? La mejor respuesta la dio César Moro: “Mi reino es de este mundo, más no del vuestro”. Pero el Toño Cisneros siempre le hacía ascos a eso de las frases, de los versos preciosos. No perdía oportunidad de aclarar que no hay nada más huachafo que andar haciéndose el especial. El Toño aseguraba (desafiante) que tenía los pies bien puestos en este mundo. Se burlaba de los “sagrados” caminos para encontrar “la belleza”. Un día incluso afirmó que la poesía no era el centro de su vida, que había otras muchas cosas (más y mejores). Y así una obra jubilosamente irreverente contra la retórica poética tuvo decisiva influencia en la retórica poética de varias generaciones de la literatura peruana. Claro que la magia, eso que llena de (autentica) originalidad a los poemas, es siempre personal e intransferible.

    2.    El factor común entre los poetas parece ser el egocentrismo y la laboriosa edificación de un universo paralelo. No estoy seguro que el Toño haya sido más egocéntrico que los demás (como se afirma), pero si me parece digno de atención el hecho de que no le interesara para nada disimular el asunto. Resultaba incluso divertido en su conchuda inmodestia. ¿Había construido el Toño su propio cosmos, un sitio que de facto lo obligaba a ser algo extraterrestre? Seguro, no creo que se pueda ser poeta sin tener esa habilidad. Pero a diferencia de la mayor parte de los coleguitas el Toño detestaba empollar en sus confines y se inmiscuía sin asco en los universos ajenos. Los que lo querían consideraban eso su particular estilo de desplegar una exuberante vitalidad, su manera de eliminar distancias y estar realmente presente. Los que no lo soportaban sentían seguramente que era un tipo impertinente e intrusivo. Él probablemente se decía a sí mismo que ya que estaba en posesión de una inteligencia tan ágil no resultaba saludable contrariar la compulsión de ejercitarla a cada rato.  Sin embargo detrás de esa parafernalia de hombre “con calle” uno podía adivinar que estaba el otro, el que era adicto al cariño de sus amigos, el que podía atreverse a lo ridículo, el inexplicable, el que transformaba todo ese estupendo ingenio tan ostentosamente terrenal en radiante poesía. Sí, en poesía, y sí, en algo exactamente refulgente.

    3.    ¿Cómo se puede distinguir a un poeta de un loco? Lucía, la hija de James Joyce, tenía la certeza que ella era la verdadera genio de la familia, que eso se sabría pronto. Ambos tenían mentes poderosas y oceánicas, según Jung, pero el problema estaba en que mientras James nadaba, buceaba, Lucía se hundía hacia el fondo (del manicomio).

    4.    Las medias mentiras son el recurso literario por excelencia. La literatura está hecha de medias mentiras. Las medias mentiras son vigorosas porque manipulan la mente con la ilusión de que existe lo verdadero.

    5.    Lo único que soporta el (clásico) compromiso de “hasta que la muerte los separe” es el (clásico) amor a sí mismo.

    6.    El atributo más valioso del tiempo no es hacer posible la dinámica de la vida, sino crear las condiciones para olvidar la dinámica de la vida.

    7.    Se cuenta que el origen del baile de Maltí, de la tradición musical afroperuana, se origina en un capataz fanfarrón y prepotete. Lo que más detestaban los jornaleros era la manera en que se pavoneaba con un saco que le había regalado el patrón. Cierto día, después de romperse el lomo pallando el algodón y limpiando la acequia, una noticia corrió como reguero de pólvora: Ramón Castilla había abolido la esclavitud. Eran libres. Sin siquiera discutirlo lo primero que se les ocurrió (a todos) fue linchar al Maltí. Pero luego de los primeros golpes, cuando le arrancaron el odiado saco, vieron que solo servía para ocultar una camisa vieja, sin mangas y llena de huecos.

    8.         Una de las cosas menos elegantes de la dinámica de la vida es que con todo el trabajo que cuesta vivir al hacerse viejo uno no se hace mejor persona. Principalmente se amontonan trucos para tratar de sobrevivir al creciente desencanto. Pero lo peor es mirar alrededor y contemplar como lo luminoso se hace opaco y sentir que es tan fácil convertirse en uno más de tanto miserable.

    9.          La codicia es una de las fuerzas que tensan nuestro espíritu. El desmedido apetito de poder, riqueza, influencia, prestigio es la torturada senda para consagrar la supremacía sobre el prójimo. La codicia impulsa a romper records olímpicos pero corroe el nervio óptico: destruye la capacidad de vislumbrar el pasado y el futuro (del otro). Es fácil arrancarle el corazón al vecino si creemos que estamos rodeados de seres unidimensionales.

    10.      El chistoso de Gore Vidal inmortalizó una frase perfectamente certera: “Cada vez que un amigo tiene éxito yo muero un poco”.

    11.    Estamos sitiados por problemas y misterios. Un viejo destornillador ayuda a desentrañar una asombrosa cantidad de cosas.

    12.    No recuerdo quien mencionó el otro día que los lugares de difícil acceso fomentan la idea de que vale la pena visitarlos: esta extraña pulsión tal vez explique la desmesurada reputación de ciertos libros. La gente desconfía de las cosas simples. Sin embargo lo intrincado puede muchas veces ser solo una trampa (como esta columna).

    13.    Pero (como decía otro cuyo nombre no recuerdo) la poética paradoja de estos tiempos está en que mientras los iPad revolucionan puntualmente nuestra vida cada año nos estamos volviendo (simultáneamente) más conservadores. La tradición es un ancla que nos impide perdernos de vista en un horizonte sin forma. La única manera de ser originales en estos raros tiempos está en redescubrir la originalidad original (sic).

    14.    Detrás de lo obvio está lo obvio. ¿Pero y detrás de eso qué?

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    Varias cosas http://localhost:8000/elbuho/2012/09/26/varias-cosas/ http://localhost:8000/elbuho/2012/09/26/varias-cosas/#respond Wed, 26 Sep 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=2346 1.- Pronunciamiento ciudadano A principios de setiembre un grupo de ciudadanos lanzó un pronunciamiento. En resumen se decía que si bien es importante la implementación de espacios públicos, lo trascendental es hacer bien el trabajo. Los que afirman que una obra mal hecha es mejor que una obra no hecha son los que parecen resignarse […]

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    1.- Pronunciamiento ciudadano

    A principios de setiembre un grupo de ciudadanos lanzó un pronunciamiento. En resumen se decía que si bien es importante la implementación de espacios públicos, lo trascendental es hacer bien el trabajo. Los que afirman que una obra mal hecha es mejor que una obra no hecha son los que parecen resignarse a que el destino de Arequipa sea la mediocridad.

    2. Públicos y privados

    Ejercer el famoso derecho a expresarse es una cuestión que tiene sus complicaciones.
    Escribir un poema, un artículo periodístico o solo transmitir una opinión (a tu abnegada mujer) sobre el género humano es algo que se origina en la misma zona pero, como dicta el sentido común, no es lo mismo. El proceso, el contexto, la manera, de ejercitar la libertad de expresión es lo que produce una diferencia sustancial.  El tránsito de una opinión privada a una declaración pública es un asunto transformador. Al abandonar el territorio de lo estrictamente privado se activa la conciencia de nuestra condición social, de que “yo” en realidad soy un “nosotros”. Eso cambia por completo la perspectiva.

    3.- Orgullo nacional y de los otros

    Algunas personas piensan que es patético el fervor nacional por el actual boom de la gastronomía peruana. Con sorprendente frecuencia varias de esas personas suman su voz apasionada y desafiante a la de la tumultuosa barra de algún club de fútbol. Lo más prodigioso es que también parecen convencidos de que la configuración de su mente es invulnerable a toda incoherencia.

    4.- Patas del alma

    Duplas fascinantes abundan en la literatura y especialmente en el cine pero, como hace notar Harold Bloom, lo extraordinario de la yunta tan desigual entre Don Quijote y Sancho Panza no es solo su carácter fundador, sino su peculiaridad: la comunicación entre ambos es de ida y vuelta. Ambos escuchan. A pesar de lo disímil de su proyecto estos personajes confluyen constantemente a lo largo de diálogos cotidianos. Y esa respetuosa confrontación genera una evolución: la gloriosa locura del caballero andante empieza a adquirir un filo insospechadamente sagaz, y la sensatez profesional de Sancho muta hacia el territorio incierto de las interrogantes. Luego de tantas páginas conversando y corriendo aventuras ninguno es el que era al principio. El compañerismo transformador no es demasiado frecuente en la literatura (ni tampoco en la vida), donde abundan los egocéntricos. Por ejemplo Hamlet, que al haberse afincado en su oscura certeza parece que todo lo que escucha es para confirmar sus convicciones. Y también la pobre Madame Bovary que muere de tanto escucharse a sí misma, solamente a sí misma. Seguramente la clave del inmortal atractivo de la obra de Cervantes es que supo crear una dupla de inesperada perfección. Don Quijote, con su hermosa locura, es el paradigma del hombre que se resiste a su destino al ras del suelo, que sabe que puede cabalgar en una elipse gracias al poder de la poesía (digo poesía y no simplemente imaginación, porque la poesía es una modalidad particularmente animada de la imaginación). Sancho Panza, por otro lado, hace uso del sentido común con una vitalidad que desenfunda auténtica inteligencia, cuando no genio, otorga ese ingrediente que solo está en las cosas palpitantes: la perspectiva.

    5.- Cabello de Ángel

    Se ha comprobado que el olor de la santidad es una mezcla de membrillo y rosa. Por alguna razón tendemos a asegurar que no hay nada más exactamente dulce que la repostería de las monjas. Su castidad y sus vínculos con todo lo celestial es seguramente el misterioso ingrediente que hace más aéreo a todo ese trigo y a toda esa miel. Pero el toque mágico es la insospechada aparición del humor entre esos muros de clausura. Porque francamente hay que estar marcado por una cierta sonrisa para bautizar a una empanada de hojaldre rellena con crema pastelera como “Barriga de monja”, o llamar “Huesos de santo” a unas varitas de almendras y azúcar. La receta de las “Virutas de San José” y del “Flan de cerezas de la Ascensión” debe haber sido producto de una gozosa revelación. Mención aparte merecen los “Pingüinos” que, claro, aluden a sus benditas creadoras. En Arequipa los conventos de Santa Catalina y Santa Teresa son los que desde tiempos virreinales desarrollaron esta tradición que se remonta hasta la Europa de la Edad Media.

    6. Sí

    Salgo a la calle y hay calle. Me echo a pensar y hay siempre pensamiento. Esto es desesperante. (César Vallejo. Contra el secreto profesional)

    7. Bonito, todo me parece bonito

    La belleza es el enemigo de la expresión. Eso fue lo que dijo el notable violinista Christian Tetzlaff a un grupo de estudiantes. Supongo que se refería a que el preciosismo satura la oreja y no permite explorar zonas más hondas de la topografía del alma. Hace un par de días volví a ver “El árbol de la vida”, la aclamada película de Terrence Malick, y la cosa estuvo clara: tanto caramelo para el ojo no le hace bien al ojo. A pesar de que ese film tiene una ambición que conecta el drama íntimo con la conflagración cósmica el abuso de imágenes de axiomática belleza nos retrasa, nos empantana, nos impide alcanzar la trascendental meta perseguida. El final, en particular, resulta emético en su aparatosa espiritualidad.

    8. Premio Guggenheim

    Con los miles de dólares del premio Guggenheim el Sr. Federico Peralta Ramos estaba obligado a realizar una obra artística. De preferencia una obra maestra. Se comunicó con un sastre y encargó trajes para 25 de sus conocidos (entres amigos y enemigos). La comida fue en el hotel Alvear, un lugar sublimemente dispendioso. La factura fue luego enmarcada para su eventual exhibición (y adquisición).

    9. Otra vez    

    Si todo sale bien cuando este texto llegue a la imprenta ya estaré otra vez en Arequipa. Aunque en realidad nunca me fui. Hace como catorce años subí a ese avión pero reconozco que en todo lado solo puedo vagar por las calles de mi ciudad.

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    Excéntricos giros de trama y tono http://localhost:8000/elbuho/2012/08/14/excentricos-giros-de-trama-y-tono/ http://localhost:8000/elbuho/2012/08/14/excentricos-giros-de-trama-y-tono/#respond Tue, 14 Aug 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=2162 Uno Hace unos pocos miles de años una mutación afectó a cierta especie de monos. Les borró la memoria (de lo que eran). Ese neurótico impulso los llevó a enfrentarse a la naturaleza. Negando su (objetiva) realidad (animal) esos primates edificaron un nuevo universo. La clave de lo humano es una simple enfermedad mental. Dos […]

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    Uno
    Hace unos pocos miles de años una mutación afectó a cierta especie de monos. Les borró la memoria (de lo que eran). Ese neurótico impulso los llevó a enfrentarse a la naturaleza. Negando su (objetiva) realidad (animal) esos primates edificaron un nuevo universo. La clave de lo humano es una simple enfermedad mental.

    Dos
    Hay dos grandes tribus en el mundo.
    A. Los del universo de lo inmediato. Los que entienden la vida a través de la exaltación sensorial. Esos que consagran a la euforia como el estado ideal. Esos que exigen la satisfacción urgente del deseo. Esos que experimentan los incidentes (de la vida) con adictiva vibración. Esos que piensan que la vida es una marejada que inunda (inunda) la conciencia. Pero (por desgracia) no somos ángeles. Esos pronto averiguan lo aburrido que es el mundo cuando la capacidad de sorpresa se satura.
    B. Los otros. Los que piensan en el futuro (y en el pasado). Los precavidos. Esos que lanzan una amplia mirada (hacia el flujo del tiempo y la amplitud del espacio). Esta zona que revela la (verdadera) proporción de los afanes humanos y permite vislumbrar las coordenadas de lo real. Esa zona que requiere una actitud mental que se sustenta en el estoicismo (para comprender el panorama de la existencia). La conciencia de la muerte es característica frecuente en este territorio y sirve para contrarrestar el efecto cegador de la euforia vitalista. La melancolía es el terrible precio que pagan los de este colectivo.
    Nota: Solo una situación de conflicto rompe el capullo de la identidad y crea las condiciones para el cambio. La renovación necesariamente se da cuando el sujeto peregrina conmovido hacia la otra zona del universo de lo humano. Porque el ser (el modo de ser) se revela como la más estricta de las prisiones. Nota: Lo humano está labrado por la tensión entre lo mediato y lo inmediato.

    Tres
    Algunos aseguran que la angustiosa pulsión por ponerse por encima de los demás se origina en la cabezona insistencia del espermatozoide triunfador. Pero recientes estudios parecen demostrar que si bien la carrera por alcanzar el óvulo es la primera de una vida signada por la competencia, en realidad es la última en la que se juega limpio. Porque no bien el infante empieza a formular sus primeras palabras ya empieza el aprendizaje de taimados recursos. En esa medida la famosa ley de la selección natural funciona a nivel social como un filtro donde los más astutos logran ubicarse en las posiciones más expectantes. Es por eso que el sector de los afanosos dirigentes suele estar integrado por depredadores, con una gran habilitad para deshacerse de enemigos y para falsificar una identidad de signo positivo. Salvo honrosas e inexplicables excepciones.

    Cuatro
    Afirmar que un texto heterodoxo no es otra que la suma arbitraria de todas las cosas que dan vueltas a la cabeza del escritor es como afirmar que una buena salsa bechamel no es otra cosa que un elegante engrudo. O que un pollo a la brasa no es más que un pollo muerto expuesto al calor. O que el acto del amor no es otra cosa que un vehemente intercambio de fluidos. La perspectiva es lo único que da sentido a la verdad.

    Cinco
    La conciencia analítica se enfrenta (siempre) en combate desigual contra la esencia salvaje de la vida.

    Seis
    El reverendo Francisco Cerpa anunció (en reciente conferencia de prensa) que es falsa esa imagen tan recurrida sobre que la vida es como un tren que alcanza la estación del instante. La vida es mucho más parecida a un aluvión, reveló el reverendo. O (mínimo) es una red fluvial que desemboca en el mar que es el instante.

    Siete
    Siempre preguntan para qué sirve la literatura. Pero la literatura es probablemente (se puede probar) la actividad más importante que ha inventado la especie humana. Sirve (nada menos) para redescubrir la singularidad. Una y otra vez. La singularidad es el atributo (el acontecimiento) central de lo humano, el decisivo. Cuando se olvida este hecho se hacen posibles los genocidios.

    Ocho
    Una persona puede cometer los crímenes más viles sin otro motivo que una empeñosa subordinación burocrática. Eso constituía para Anna Arendt «la banalidad del mal».

    Nueve
    El de Edipo es un mito claustrofóbico.  Freud, con su tendencia a esquivar lo obvio, lo convirtió en un pecado original, pero es más bien una reflexión sobre la tensión existente entre el libre albedrío y la fuerza gravitacional del destino. La fuerza concéntrica que nos impulsa a regresar al lugar donde empezamos (a repetir un patrón de movimiento) solo puede ser alterada por una violencia de las fuerzas centrípetas (o excéntricas). Dentro del esquema del mito de Edipo el libre albedrio es parte de trama y tono. Sin el ejercicio de la libertad Edipo no podría cumplir con lo fatal de su destino. Esa es la paradoja que hace que este mito sea tan profundamente ilustrativo (de lo humano).

    Diez
    El encuentro entre dos personalidades es como el contacto entre dos substancias químicas. Si hay alguna reacción, ambas serán transformadas, dice C. G. Jung.

    Once
    Jonatham Lethem comentando Chesil Beach, la novela de Ian McEwan, afirma que el horror se localiza en ocasiones en la distancia entre dos subjetividades que ansían fundirse, transmutarse en una nueva entidad, y fallan miserablemente. Esta es una interesante perspectiva del fracaso amoroso no porque sintetice la normalmente horripilante experiencia de los amores contrariados, sino porque señala algo que suele obviarse a la hora de las precisiones: el objetivo del amor. Normalmente esto se replica apelando a la lírica y todo queda suspendido en una nube de coloridas metáforas. ¿Pero cuál es el verdadero objetivo de los amantes? Respuesta: utilizar el alma (y cuerpo) de otra persona como ingrediente para alterar la propia identidad. La pareja ideal es el ingrediente que falta para completar el plan maestro. La pareja real en cambio normalmente solo tiene una limitada porción de la ideal. Con frecuencia se da el caso de gente que odia a su pareja porque o esta le fue impuesta por el azar o las circunstancias, o porque ésta le revela una identidad que quisiera no sea la suya.

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    Consultorio del Dr. Equis http://localhost:8000/elbuho/2012/07/24/consultorio-del-dr-equis/ http://localhost:8000/elbuho/2012/07/24/consultorio-del-dr-equis/#respond Tue, 24 Jul 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=2087 Pregunta: Cuando salgo en lo único que pienso es en “levantarme” a la primera que esté disponible. Ni siquiera importa que sea demasiado hermosa. El problema es que luego de darme el gusto tengo que soportar un bajonazo. ¿Sufro de adicción al sexo? Efraín G. (Cayma). Dr. XXX: Recientemente se ha encendido un debate sobre […]

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    Pregunta: Cuando salgo en lo único que pienso es en “levantarme” a la primera que esté disponible. Ni siquiera importa que sea demasiado hermosa. El problema es que luego de darme el gusto tengo que soportar un bajonazo. ¿Sufro de adicción al sexo? Efraín G. (Cayma).

    Dr. XXX: Recientemente se ha encendido un debate sobre si es lícito comparar la compulsión por el sexo, con la adicción a las drogas. Ambas tienen en común la búsqueda de un estado de jubilosa animación. Pero la diferencia es que las drogas no son imprescindibles y se orientan principalmente a un universo extravagante; por el contrario el sexo es una saludable actividad que apunta a la arista extraordinaria de lo habitual. Sin embargo las depresiones post coito que usted menciona, nos inducen a especular que su descontrolada vida sensual responde principalmente a una crisis existencial. Disgustado por una rutina laboral o doméstica usted replica con actos de exasperada vitalidad. El sexo alejado de cualquier institucionalidad lo gratifica entonces con una plenitud instantánea y efímera sumada a una salvaje sensación de emancipación. Desafortunadamente usted experimenta inmediatamente el anticlímax, con el inevitable retorno a la pedestre realidad. Como afirma el Dr. Patrick Carnes, del Minneapolis Institute, en casos como el suyo la compulsión no busca el desnudo placer, si no la fuga del angustiante sin sentido. Nuestro consejo: Usted necesita evitar la calle San Francisco.

    Pregunta: Una de mis películas favoritas es “El último tango en Paris”. A manera de homenaje tengo planeado imitar la famosa escena de la mantequilla ¿Hay algún inconveniente? Jorge S. (Cercado).

    Dr. XXX: No se lo recomendamos si se va a someter a los requerimientos del sexo seguro. Recientes estudios han mostrado que el látex de los condones se deteriora luego de una hora en contacto con lubricantes como la mantequilla. Le aconsejamos que abandone la opción gourmet y opte por el viejo y naturista método de la saliva. Nadie sabrá que no fue completamente fiel en su tributo.

    Pregunta: Mi novia no es muy orgásmica y cuando siente que estoy a punto me grita que no me vaya. ¿Qué me corte el ritmo a cada rato no es dañino para los nervios? Alipio. (Vallecito).

    Dr. XXX: Al contrario. Ya desde 1976 Masters y Johnson descubrieron que en el hombre la eyaculación y el orgasmo son dos procesos sicológicos separados, y que es posible experimentar el placer del orgasmo varias veces antes de todo concluya con la eyaculación. Desde tiempos inmemoriales la doctrina Taoista enseña que la limitada esencia yang del hombre se enriquece en contacto con la esencia yin de la mujer. De esta manera los milenarios manuales chinos sugieren que lo ideal para el hombre es prolongar lo más posible el momento culminante. El célebre maestro Tung-hsuan escribió incluso un texto ya clásico que consigna un consejo que puede serle útil: “En el último momento el hombre debe cerrar los ojos y concentrarse, debe presionar su lengua contra el paladar, debe curvar la espalda y estirar el cuello, y con la boca cerrada aspirar hondo. La energía sexual que estaba por diseminarse se concentrará en su centro de poder y lo hará ascender a un nivel superior”. Este ejercicio no parece tan desatinado si recordamos que en nuestro país existe la leyenda que el poeta Cesar Calvo era adorado por las mujeres gracias a su portentosa capacidad de jamás abrir la jaula de los espermatozoides.

    Pregunta: Estuve largos años con mi primer enamorado. Fue una de esas relaciones con muchas altas y bajas, con amor, con mucho sexo, pero también con largos momentos de tedio insoportable. Luego de la ruptura definitiva no sé si me he vuelto demasiado cauta. Lo curioso es que quiero tener una nueva relación pero cuando se me presenta la oportunidad no es que la rechace, sino que la esquivo, como que me hago la loca. ¿Esto responde a algún trauma subterráneo y soy nula para cualquier compromiso? Claudia. Tacna.

    Dr. XXX: En un famoso experimento Miller y Dollard observaron que sus ratas de laboratorio alcanzaban un pico de conmoción cuando la amenaza de una descarga eléctrica y la promesa de una comida apetitosa estaban perfectamente equilibradas. La incapacidad de elegir entre atracción y repulsión, entre esperanza y temor, desembocan en la imposibilidad de actuar. ¿Qué hacer? Su actitud durante un tiempo tendría que ser la de un explorador que solo se compromete con la intensidad de su curiosidad, que no se afinca, no hace votos por el incierto futuro. Eso posibilitará que se cree espacio para lo nuevo, para lo impremeditado, y en consecuencia para el crecimiento personal. Sólo una advertencia: si no desea ser acusada de bitch, le recomendamos notificar con anticipación a la eventual pareja de su terapéutica (y temporal) urgencia de egoísmo.

    Pregunta: Por esas cosas del destino últimamente he estado frecuentando intermitentemente a una chica de 17 y a una mujer de 49. Lo que me deslumbra de la chiquilla es la textura y firmeza de su cuerpo, pero me decepciona la falta de fuego. En cambio la otra… ¿Es que las mujeres mayores tienen más urgencia de complacer? Juan R. (Cerro Colorado)

    Dr. XXX: No necesariamente. De acuerdo a algunos estudios las mujeres disfrutan más del sexo en sus 30 y 40. Se asegura que luego de dar a luz se incrementa el flujo de sangre a los genitales, haciendo que estos tengan una más enjundiosa actividad. Además hay que considerar que en estos tiempos que corren una mujer a los cuarenta tiene más oportunidades de consagrarse como una auténtica virtuosa del catre.

    Pregunta: Mi esposo, que pertenece a un movimiento religioso de origen peruano, me acusa de ser lasciva. Para rechazarme ha llegado al punto de calificarme de enferma. Luego me manda mails meticulosamente redactados en los que me explica que está comprobado que la búsqueda del placer sexual es el origen de todos los males. ¿Es cierto todo eso? Silvia F. (Paucarpata)

    Dr. XXX: Algunos científicos aseguran que la civilización empezó cuando se diversificó la postura a la hora del sexo. Al erguirse y asumir la revolucionaria locomoción bipedal el humano reconsideró inmediatamente –a diferencia de sus parientes simios- la obtusa elocuencia de la parte posterior de su pareja. Se lanzó entonces hacia la electricidad del roce de las piernas, hacia la complejidad de los pliegues del torso, y con la confrontación de rostros, en un momento preciso, ocurrió el salto dialéctico. Porque por delante todo contribuye a la experiencia voluptuosa: músculos, terminales nerviosos, ángulo de penetración. Y fue de esta manera como al convertirse en un espécimen sensual el homo sapiens se dejó llevar por un arrebato que le permitió edificar la civilización. Así que no hay duda, su marido tiene toda la razón.

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