La preciosa felicidad del tardígrado
«el ideal sería entonces el tardígrado, ese ser invertebrado, protóstomo, segmentado y microscópico que puede sobrevivir, incluso en ambientes radioactivos»
«el ideal sería entonces el tardígrado, ese ser invertebrado, protóstomo, segmentado y microscópico que puede sobrevivir, incluso en ambientes radioactivos»
Klava Lyubeshkina cosía trajes para todos, desde el cadáver embalsamado de Lenin («cada dieciocho meses la tela comenzaba a perder su lustre original») hasta Gorbachov
Espejo, en cambio, es un haiku que es producto de las miles de horas viendo películas. Una escena que empieza con una habitación oscura
Nada incomoda más que una piedra desigual entre las iguales. De los grandes poetas peruanos sin duda Martín Adán fue el más radical en su apuesta de vida
¡No me arrepiento de nada!
Seguramente quiero decir que amo la vida
Pretendo anunciar que el fracaso es un asunto ajeno
Hay la idea que seremos superados por versiones mejoradas de tipos como tú Alienígenas cefalópodos o el cubo de inteligencia artificial con luces parpadeantes Pero escúchame bien tú y yo somos blandos frágiles vulnerables dependientes Estamos a merced del cono galáctico del estornudo Estamos a merced de la vida De las cosas más tontas del dedo […]
Por aquí yo igual en cuarentena como hace años solo que ya no puedo ir por el pato para el arroz con pato y cada dos o tres minutos pasa alguna carcancha
Lo que ocurre es que estamos acostumbrados a suponer que lo que no vemos, lo que es invisible, no existe. Pero en esa zona ominosamente indefinida está lo impertérrito
La adictiva excitación por la novedad no elimina la angustia por un tiempo presente demasiado fugaz, por una perpetua inminencia del futuro