#Hace20Años El distrito electoral múltiple o la multiplicación de los demócratas

Análisis sobre el advenimiento del proceso electoral del 2001 y la posibilidad de votar en un distrito electoral único para el Congreso

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El 15 de diciembre del 2000 se publicaba el N° 32 del semanario El Búho. En aquel momento se discutía sobre una reforma electoral, ante los comicios de abril del 2001, ya que luego de lo ocurrido con el expresidente fugado Alberto Fujimori, las normas electorales planteadas durante el fujimorismo aún permanecían vigentes, afectando una elección con mayor representatividad para candidatos al Congreso de la República.

El distrito electoral múltiple o la multiplicación de los demócratas

NOTA ORIGINAL

La democracia no se proclama, se practica. Hoy más que nunca, es imprescindible impulsar la participación popular a través de primarias electorales para configurar las planchas presidenciales y los lineamientos básicos de los programas de gobierno. En esta misma línea el distrito múltiple debe hacerse una realidad, si no se quiere derrumbar la esperanza de un renacimiento democrático.

La contienda electoral se ha iniciado, los patéticos vaivenes del Congreso y sus integrantes así lo demuestran, y sólo hacen tener una vuelta al punto de partida. Pero ¿por qué contentarse con la oferta electoral de candidatos que nos ofrecen virginalmente el oro y el moro?. Por qué, más bien, no se practica una democracia al revés, es decir, una democracia auténtica, invirtiendo los mensajes. El pueblo hace su demanda electoral (a estas alturas es un kilométrico pliego de reclamos), y allí que salgan los candidatos; que salgan los que le van a poner el cascabel al gato corporativo.

En términos de salud política colectiva, es más sano para un país, que éste tenga una clara idea de sus males y cuáles son los remedios; de modo que el asunto se reduzca a encontrar el médico adecuado para llevar a cabo el tratamiento pertinente. De lo contrario ocurre, cómo ocurre casi siempre en el mundo consumista del mercado liberal, que acabamos comprando lo que no se necesita, lo que no nos hace falta.

Y dado que somos un país sumamente pobre, nuestras demandas electorales no son de orden refinado sino demandas democráticas a flor de piel; sobrevivencia con dignidad, justicia para todos, vigencia irrestricta de los derechos humanos, libre acceso a la tecnología y a la educación; disponibilidad de elegir libremente en que se gastan nuestros impuestos, acuerdo a nuestros criterios de conciencia. Mecanismos de participación popular qué sirven de contrapeso a la injerencia de los intereses corporativos en el país.

Cortina de humo electoral

A pesar de su importancia, el debate sobre el distrito electoral múltiple, es cortina de humo para el grupo Romero, dueño del Banco de Crédito, pretende adueñarse de los puertos; asimismo entre debate y debate entre centralistas y descentralistas, por ejemplo, Javier Silva Ruete, se ha despachado apresuradamente contra su propio discurso. Y ahora, ya no como ministro, asegura al fondo que la deuda externa se pagará puntualmente. De otro lado, se ha aceptado sin mucha transparencia la concesión de la explotación del gas de Camisea, casi entre gallos y medianoche. Sin tener en consideración las reticencias planteadas sobre una decisión tan apresurada.

Igualmente el congresista Rafael Rey ha dado una batalla ejemplar defendiendo los intereses de sus patrocinados; promoviendo la defensa de la privatización de los puertos y la defensa de las AFP. Mientras, la discusión central, la oratoria política, se ha enfocado sobre el tema de las elecciones del 8 de abril; sobre si éstas se deben dar bajo distrito electoral único, lo que sin duda favorece a los candidatos que tengan recursos como para montar una campaña nacional, en claro desmedro de las posibilidades de los candidatos provincianos.

Sin querer, o queriéndolo, la discusión provinciana y electorera para el propio futuro de las provincias, provincia olvidada en el mapa del mundo, están demás las discusiones por la democracia, porque ésta no llegará a la vuelta de la esquina. Ya veremos cómo la multiplicación de los demócratas provincianos y de los limeños proprovincianos van a dar paso a la división de intereses personales; y a los codazos y cuchilladas por la espalda, al ver que muchos son los llamados. Todos tienen derecho, pero ya se darán cuenta que el Parlamento es un cuello de botella, por donde entrarán unos cuantos, sean del distrito que sea y el resto queda afuera de la botella del poder y de su embriagante licor.

Primarias electorales

Para remediar este vacío político, los promotores de la dinámica electoral del momento deberán abrir sus locales para la discusión de todos los temas. Y no sólo entre sus afiliados, sino entre los ciudadanos de la calle, que todos entren a todas partes y que en todas partes se discuta de todo y se pida de todo. Y aunque parezca anárquico, de ese supuesto caos tendría que apuntalarse la democracia sostenible en la opinión ciudadana.

Por ejemplo, los partidos políticos deberán invitar a sus militantes, simpatizantes y a cualquiera que esté disponible a votar por opciones sobre planchas electorales y sobre programas de gobierno. Para que no todo quede en manos de equipos de expertos, que luego de sesudas reuniones de escritorio, proponen al país grandes soluciones. Dejemos al país que el país se encarga de sí mismo. Tal vez el error fundamental de la historia republicana de nuestro país; el cuando se jodió el Perú, haya sido el momento de proclamar la independencia desde un balcón, de proclamar la autonomía desde arriba. La verdadera independencia es una plaza horizontal sin ningún edificio vertical autoritario; y se proclama a nivel del suelo, al nivel de la calle, al nivel de la ancha avenida igualitaria de ciudadanos libres.

De nuevo al distrito múltiple

Aunque no es más que un símbolo por el momento, sería muy sintomático para la incipiente salud democrática, el distrito único a pesar de que todo el país, y todos los líderes sin excepción se han rasgado las vestiduras por este asunto. Ahora resulta que los medios de comunicación prodemocráticos han volteado la página y el fujimorista Expreso editorializa sobre el asunto, aunque no resulta claro con qué fines

Los principales candidatos a la presidencia y el propio presidente Paniagua no han efectuado ninguna acción concreta para revertir la situación; lo que refleja un altísimo nivel de hipocresía política que brinda malísimos augurios para el próximo proceso. Incluso en provincias ninguna municipalidad cuestiona la decisión del Congreso; y los partidos políticos, sin excepción juegan a la trampa de la falta de tiempo y de su convencida voluntad para implementar el sistema en los próximos comicios.

Si vamos a ser coherentes, los líderes partidarios deberían negarse a presentar listas en tanto no se modifique el sistema; y el propio presidente Paniagua debería hacer una exhortación para ello, declarando con firmeza que no será candidato a nada en los próximos comicios. O no habremos avanzado nada.

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