Columnas

Perú en el radar global: el mundo vigila al Pacto y el desenlace legal de las elecciones

«Si la coalición mafiosa piensa que la comunidad internacional va a tolerar unos comicios ´de quita y pon´ en la primera y segunda vuelta, incurre en un grave error. El exterior está muy pendiente del Perú. Las sanciones no tardarán»

Por Efraín Rodríguez | 23 abril, 2026
El llamado “Pacto Mafioso”, en saber que las elecciones peruanas están en el radar de distintos medios y líderes políticos de Europa y del mundo. Foto: Cristhian Cruz Torres - El Búho

Haría bien la coalición de partidos del Congreso vigente, el llamado “Pacto Mafioso”, en saber que las elecciones peruanas están en el radar de distintos medios y líderes políticos de Europa y del mundo. Que el siempre recordado país de los incas y de la buena gastronomía es también un socio fundamental en este tablero político global fragmentado.

Si creen que nadie observa la manipulación del proceso electoral, se equivocan. La comunidad internacional está enterada de cada episodio crítico que vive la nación. No sólo lo observan la ONU, la OEA y la Unión Europea, sino también la sociedad civil extranjera, los investigadores académicos, los medios tradicionales e independientes y hasta el Vaticano. El Perú no es la trastienda del mundo.

No en vano, la BBC informaba el domingo 12 de abril, desde Londres, sobre los comicios de Hungría y de Perú. En el caso húngaro, se discutía sobre el posible triunfo del centroderechista Péter Magyar sobre el ultraderechista Viktor Orbán. Y sobre el Perú se comentaba la paradoja de tener una economía con datos macroeconómicos alentadores, pero con un escenario político dantesco, donde una coalición de partidos del Congreso había pervertido con esmero la Constitución y las instituciones democráticas. El vergonzoso recuento de ocho mandatarios en una década y la salida de José Jerí de la presidencia han sido el colmo.

Conforme han pasado los días, los medios y los políticos han analizado si este sería finalmente un puente de salida a la larga crisis originada en 2016. Y luego se han preguntado por qué, hasta el momento, este maravilloso país andino no publicaba el resultado final. Se han dado cuenta de los gritos de Rafael López Aliaga anunciando sin pruebas un fraude. Y de la sonrisa de Keiko Fujimori tras la remoción del jefe de la ONPE, Piero Corvetto. A la comunidad internacional ya no se le puede vender fácilmente ‘‘el sushi del fraude’’. Desde la experiencia de Donald Trump, diciendo a sus simpatizantes de asaltar el Congreso de los Estados Unidos en 2021, y del intento de golpe de Estado de Jair Bolsonaro en Brasil en 2022, la comunidad analiza al detalle las elecciones de todos los países.

Por eso, la coalición mafiosa que gobierna desde el Congreso, con el fujimorismo a la cabeza, haría bien en entender que la elección peruana es importante para el exterior. Es clave para el hemisferio sur, sea cual fuere el resultado. Se observará si otro país se suma al concierto de naciones con gobiernos iliberales, de propensión ultraderechista, o si vira hacia una izquierda radical. También se observará cómo estas dos opciones han llegado al poder, ya sea con saltos en el marco jurídico electoral o mediante un proceso normal.

Ojo con el Perú

Si la coalición mafiosa del Perú cree que “puede pasar piola” con una posible elección polémica o amañada, se equivoca. El Perú es clave para el tablero global por su relación con China y los Estados Unidos, sobre todo por su ubicación geoestratégica en el Pacífico. Algo, que da puntos de referencia militar y comercial a ambas superpotencias. Además, por sus recursos naturales, sus tierras raras, sus minerales, su capacidad de negociación en conflictos latinoamericanos, su estabilidad macroeconómica, sus reservas de agua, su biodiversidad y su control privilegiado de la Amazonía.

El exterior está muy pendiente de toda la región. Lo estuvo con Ecuador, en febrero de 2025; Bolivia, en agosto de 2025; Chile, en diciembre de 2025. Y ahora con Perú, en abril de 2026. Y lo estará próximamente con Colombia, en mayo de 2026.

Si la coalición se aventura a consolidar su permanencia gracias a un proceso amañado, lo más probable es que vengan primero los reproches institucionales. Y luego, las sanciones internacionales a los líderes de esa mafia gubernamental. Un buen puñetazo sobre la mesa se haría sentir ante esta deriva antidemocrática.

Que no se les olvide que ya existe una denuncia contra Dina Boluarte en la Corte Penal Internacional en La Haya, (Países Bajos). Que no olviden que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra (Suiza), tomó nota de los muertos de 2023.

Y que miren el “caso venezolano”, que terminó vetado en medio planeta, con cuentas congeladas, prohibición de visas a sus dirigentes. Que miren el caso de Israel, donde Benjamin Netanyahu apenas puede salir al extranjero debido a una orden de detención internacional por el genocidio en la Franja de Gaza, en Palestina.

Se equivoca Keiko Fujimori si cree que tendrá posibilidades de protección en el ala de Donald Trump. Su visita a Chile para la toma de mando del presidente ultraderechista José Antonio Kast fue una forma de enviar el mensaje de que ella era la posible franquicia de los ultras en el Perú.

Ya debería tener en sus cálculos el calendario electoral de las comicios legislativos de ese país, donde probablemente Trump pierda la mayoría y gran parte de su influencia. Si eso sucede, ya hay apuestas de que el mandatario no acabe su gobierno a causa de los bandazos.  El poder pasaría al Partido Demócrata y, con ello, cambiarían las relaciones con el Perú y el resto del continente.

La coalición haría bien en saber que el mundo es muy grande para la gente común. Pero, al mismo tiempo, el mundo es muy pequeño para los políticos en la esfera global.

Si valoras nuestro contenido, hazte miembro de la #BúhoComunidad. Así podremos seguir haciendo periodismo. También puedes apoyarnos uniéndote a nuestro canal de YouTube.

Efraín Rodríguez

Periodista, egresado de la Universidad Nacional de San Agustín. Inclinado a la literatura, reside en Francia hace una década donde ejerce el periodismo y la docencia.