10 de mayo: discurso del presidente de la República doctor Bustamante y Rivero

El siguiente discurso del Presidente de la República José Luis Bustamante y Rivero, pronunciado en la Municipalidad de Arequipa el 10 de mayo de 1947, es la mejor pieza oratoria de Bustamante sobre su amada Arequipa y, al mismo tiempo, es una brillante monografía sobre la situación y sueños de Arequipa en 1947.

Por Juan Guillermo Carpio Muñoz | 10 mayo, 2026

VIBRANTE DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DOCTOR BUSTAMANTE Y RIVERO. HIZO CONOCER LA LABOR DEL GOBIERNO CON RELACIÓN A AREQUIPA, SU TIERRA NATAL, Y PIDIÓ PATRIÓTICO SACRIFICIO AL PUEBLO.

Cálidas ovaciones interrumpieron, constantemente, la exposición del Jefe del Estado, que tanto al ingresar como al salir de la Casa Consistorial, recibió el homenaje de la ciudadanía. En la sesión solemne celebrada por el Concejo Provincial esta tarde el señor Presidente de la República doctor José Luis Bustamante y Rivero pronunció, respondiendo el saludo del Presidente de la Junta Transitoria Municipal, el siguiente vibrante discurso, que fue recibido con grandes ovaciones de la concurrencia:

Señor Alcalde: Agradecido y emocionado, recojo la salutación que acabáis de dirigirme en nombre de Arequipa.

Palabra es esta que evoca mis recuerdos más gratos y que despierta y aviva mis más caros sentimientos. Como el nombre de la madre, el de la ciudad nativa pone temblor en los labios y paz sedante en el corazón. El terruño es, a la vez, un refugio y un ejemplo. Vengo a él, en un episodio de mi labor de gobernante, para acogerme a su sombra y recibir el aliento de sus virtudes ejemplares. Y él, personificado en su comuna, reconoce a un hijo suyo en el recién venido. Y se apresura a brindarme, en esta ceremonia cordial, el calor de su saludo, que tiene para mí el significado de un familiar hospedaje y de un estímulo afectuoso.

Más esta amable acogida me aboca a un compromiso que no debo esquivar. En la vida pública, las situaciones alcanzadas crean ineludibles deberes. Harto quisiera volver en condición de un hombre anónimo, que trae solo el ansia de hacer en el viejo hogar la rumia de su pasado y sumirse en la tierra, para extraerle, hasta saturarse, esos zumos vitales que tanto se echa de menos en la nostalgia de lejanas andanzas. Pero vuelvo en función de hombre de gobierno. Y le debo, por lo tanto a este pueblo, que es el mío, cuenta y razón de mis actos. Especialmente en lo que se refiere a los aspectos locales. Quiero rendírsela brevemente a Arequipa, dentro de la premura de esta visita, con la verídica llaneza que el sentido de responsabilidad impone.

Fue siempre muy difícil en el Perú la misión de gobernar. Y es que en eso se da la paradoja de un pequeño Estado dentro de un inmenso territorio. El esfuerzo de nuestra incipiente organización administrativa se choca diariamente con los obstáculos que oponen la magnitud enorme del área administrada y sus complejas características. Geográfica y racialmente hablando, hay en el Perú varios países dentro de un solo país. Tres regiones, tres razas, 3 mundos de problemas. Una costa accesible pero en

gran parte estéril, donde la población sigue más intensamente el ritmo de la vida contemporánea. Una sierra riquísima pero arrugada y de difícil acceso, en la que los índices demográficos indígenas son densos, pero bajo el nivel de la cultura y anticuados los métodos de trabajo. Y una selva grandiosa pero poco menos que inexplotada y casi vacía de habitantes, debido a la distancia y a los rigores tropicales del clima. Dentro de este cuadro, problemas peculiares en cada una de esas zonas. Diferencias espirituales y materiales en sus niveles de vida; aquí, vigoroso impulso de progreso.
Allá el rudimentario vegetar de un pueblo primitivo.

Ansia laudable por todas partes de superación y de mejora social y a menudo impotencia del Poder Público para satisfacerla debidamente. Riqueza potencial indiscutible, pero escasez de medios para actualizarla. Finanzas públicas estrechas en relación con el acelerado crecimiento vegetativo de la Nación. Deficiencia de técnicos para afrontar la industrialización naciente. En suma, un triple problema de geografía, de recursos y de hombres.

De ahí que en nuestro país pese sobre los hombros del gobernante una carga acaso más abrumadora que la que ya de suyo importa en otros lugares el ejercicio del Poder. La obra de Gobierno requiere no solamente el conocimiento teórico de la técnica política y de la administración, sino la contemplación objetiva y minuciosa de esos variados aspectos de la realidad nacional. La política no es solamente enunciación de tesis directivas de la marca del Estado, sino atención oportuna y acertada de cada necesidad, dentro de su propio ambiente. Por eso entre nosotros es tan importante para el hombre público conocer DE VISU el territorio. Auscultar la psicología de sus gentes y recoger personalmente las aspiraciones locales.

Esta es la que me propongo hacer, tras casi dos años de una peligrosa labor inicial de reajuste político. Y es para mí motivo de viva satisfacción iniciar hoy con Arequipa viajes a diversos puntos de la República en tarea de estudio y de contacto inmediato con las provincias. Afortunadamente, los problemas locales de mi pueblo distan mucho de serme extraños. Los he vivido desde mi infancia y he compartido las inquietudes de este pequeño agro heroico que le disputa al desierto su categoría de oasis. Donde el labriego reproduce el milagro de la multiplicación, arrancándole al avaro caudal de aguas de su río un sorprendente tributo de generosos rendimientos.

En los últimos quince años, este esfuerzo ha logrado nuevas realizaciones. Sigue siendo la campiña el granero providente, aunque minúsculo de este pueblo. Y en sus tierras, fatigadas por una permanente gravidez de varias centurias, continúan alternándose, en incesante rotación, la maravilla de oro de los trigales y la morada flor de las mazorcas. Pero sobre los campos forrajeros palpita hoy una vida más intensa que antes. Los animales pueblan en mayor número las viejas tabladas de los pagos. La naciente irrigación de La Joya se cubre de ganado lechero. Y una nueva promesa se esboza para el porvenir agro – pecuario de la región.

Bien sé yo que este desenvolvimiento se debe primordialmente a la vocación agraria y al esfuerzo tesonero del labrador arequipeño. Y sé también que es un deber del Poder Público ayudarlo y darle estímulo. Infortunadamente, las dificultades económicas generales que repercuten en forma tan intensa en el Perú y a las que me he referido en mi Mensaje del 12 de abril, no han permitido hasta ahora al Gobierno materializar ese apoyo en forma suficientemente tangible. Sin embargo, el problema primario de Arequipa merece mi más afectuosa preocupación, la cual está hoy concentrada en dos proyectos fundamentales. Modesto el uno y el otro de largo alcance: la derivación del río Colca y la gran irrigación de las pampas de Majes y Siguas, con posible extensión a Vítor y La Joya.

El proyecto de derivación del Colca para volcar su caudal en el Chili prometía, según los estudios efectuados, un aprovechamiento de trescientos litros de agua por segundo. Y sobre esta base se expidió el año pasado la ley que dispone la ejecución de esa obra. Con un costo calculado de Millón y Medio de Soles. Estudios más prolijos realizados en el Ministerio de Fomento con posterioridad a dicha ley, han demostrado la posibilidad de una variante según la cual, mediante la construcción de una represa, aguas provenientes de dos ríos Colca y Sumbay, aumento del agua potable de Arequipa, podría llegar a irrigarse alrededor de 2,000 hectáreas de tierras nuevas, las cuales representarían una creación de riqueza de más de Diez Millones de Soles.

El costo calculado de la obra total, con la variante introducida, ascendería a algo más de Tres Millones y Medio de Soles. Y como la ley que autoriza la derivación del Colca ha previsto un costo de Un Millón y Medio, se hace necesario estudiar la provisión de la diferencia de Dos Millones. Esta diferencia puede ser reducida en casi Medio Millón si se descuenta el valor de los equipos que han de adquirirse para la ejecución de la obra y que habrán de liquidarse cuando ella sea terminada.

El Ministerio de Fomento ha conformado su nuevo proyecto de variante al proyecto primitivo, en forma tal que éste último, o sea la simple derivación del Colca, pueda llevarse a cabo desde luego en la forma prevista por la ley pertinente; sin perjuicio de ejecutarse más adelante con fondos especialmente financiados los trabajos adicionales de represamiento concebidos en el proyecto ampliatorio.

El Gobierno se propone dejar expeditos cuanto antes los trámites preparatorios para iniciar el cumplimiento de la ley sobre derivación del Colca.

La organización de los trabajos preliminares de la gran irrigación de las pampas de Majes y Siguas es otra de las tareas referentes al departamento de Arequipa. Reviste esta empresa enorme trascendencia, no sólo para la región, sino para el país en general. Pues su realización lo dotaría de un importante vivero de ganado. Y de un centro de producción que aliviaría en escala apreciable su dependencia del extranjero en cuanto al abastecimiento de trigo, carnes, leches y productos lácteos, principalmente mantequilla.

Los estudios técnicos de esta irrigación recomiendan aprovechar los abundantes recursos de agua del río Majes, a una altura de poco más de 1,600 metros sobre el nivel del mar, para regar 50,000 hectáreas de buenas tierras en las pampas de Majes y Siguas; con posibilidad de extender el riego, si los recursos previstos de agua se confirman a 12,000 hectáreas más en las pampas de La Joya y, en época de lluvias, a 10,000 hectáreas en las lomas de Huagri, el Costo calculado de las obras es de 250 Millones de Soles, incluyendo los caminos de acceso, la fábrica de cemento para alimentar la construcción de rutas y canales, y el valor de las plantas termoeléctricas.

Habría que excluir, en cambio, el valor recuperable del equipo empleado. La Ley No. 10838, de 15 de marzo último, autoriza al Gobierno a contratar un empréstito de 25´000,000 de dólares. O sea, S.162, 500.000 con lo cual podría construirse todo el canal de derivación y las obras de riego de las primeras 22,000 hectáreas. El proyecto se halla actualmente en revisión en a División de Estudios y Diseños del Ministerio de Fomento y pasará luego al conocimiento del 366 Comité Técnico de Irrigación para contemplar posibles rectificaciones antes de su aprobación definitiva. Las autoridades de la Dirección de Aguas piensan que si la dotación de agua disponible no alcanzara para regar las 12,000 hectáreas de La Joya.

Esta parte del proyecto podría realizarse mediante los ¿reservorios? de La Joya, cuya capacidad es suficiente para ese uso adicional. Se ha previsto como posible esta variante mientras se hace un estudio más detenido de los recursos hidrológicos de la cuenca del Majes.

El incremento de riqueza que la ejecución de este proyecto aportaría a la Nación, estimando en solo S. 5,000 el valor de la hectárea bajo riego, sería de 250 Millones de Soles para Majes y Siguas y de 50 a 60 millones para La Joya. La simple enunciación de estas cifras revela cuánta importancia debemos concederle. En la actualidad, el Gobierno se empeña en apresurar los trámites pendientes y en preparar estudios monográficos completos, tanto geográficos como económicos, y estadísticos, para formalizar en el extranjero la gestión del empréstito autorizado por la ley, sea ante Corporaciones de Estado o de carácter internacional sea ante inversionistas particulares.

Pero Arequipa está ya superando su proceso agrícola e inicia auspiciosamente su proceso industrial. Pocas pero florecientes industrias de manufactura y transformación de materias primas tienen ya sitio ganado en este suelo. Otras están a punto de iniciar sus actividades.

Pero algo de lo que con más vehemencia reclama el interés de la región es una fábrica de cemento, desde hace varios años proyectada. El Gobierno estimula la iniciativa privada en cuanto a este objetivo, y está a punto de trasladar el equipo mecánico necesario para efectuar trabajos de perforación diamantina en dos yacimientos calizos próximos a esta ciudad, a fin de verificar su riqueza y abrir así camino a la inmediata financiación de la empresa. Se expedirá a este respecto la Resolución Suprema del caso. Sin perjuicio de ello, el proyecto de irrigación de Majes contempla el establecimiento por el Estado de una fábrica de cemento para los trabajadores de esa obra.

La promoción y el desarrollo de la agricultura y de la industria dependen, en gran parte, de la existencia de una buena red vial. En el programa del año en curso, el Gobierno se propone inicial los trabajos de asfaltado del tamo Arequipa – Camaná, y terminar la variante de Atico, que acortará y mejorará apreciablemente esa ruta.

Se contempla también, en la medida en que los fondos fiscales lo permitan, el ensanche y mejoramiento de la carretera Panamericana; hacia Moquegua, con labores preparatorias para el asfaltado futuro; la continuación de los trabajos de la de Chuquibamba a Cotahuasi, de la que conduce a Pampacolca y de la de Arequipa a Moquegua por Puquina; la construcción del puente sobre el río Majes, en la vía Huancarqui – Ancoy, y la explanación y afirmado de la carretera San José – Guerreros – Matarani. Está en estudio un proyecto de mejoramiento de los caminos vecinales que unen la capital del departamento con sus distritos.

Mañana tendré el agrado de inaugurar, en compañía del señor Ministro de Fomento, el ramal asfaltado recientemente construido entre la carretera al aeropuerto y la Plaza de Caima y mediante el cual quedan unidas por una cómoda ruta la ciudad y ese distrito.

La carretera de Matarani a Mollendo ha sido dotada de nuevas características, dándoseles un ancho adecuado para el tráfico pesado. Con la terminación de esta vía quedará expedita la habilitación del puerto de Matarani, que debe formalizarse muy en breve. Inicialmente, las operaciones de embarque y desembarque se hará en escala reducida, para que pueda seguir funcionando el puerto de Mollendo. En este último se trabaja en la instalación de Almacenes especiales para recibir la carga procedente de Matarani y efectuar el trasbordo a los ferrocarriles del Sur.

La continuación de los trabajos del ferrocarril Matarani – La Joya tropieza con la grave dificultad de la falta de una financiación propia. El Ministerio de Fomento estudia un proyecto al respecto. Entre tanto se dispone de un subsidio de S. 150,000 mil mensuales, que es absolutamente deficiente. Para suplir en parte esta desventaja, se ha remitido al campamento de Tintayani un equipo mecánico de tractores volquetes hidráulicos y camiones. Han sido despachados también a Matarani dieciocho camiones Diamond T para transporte pesado, que harán el tráfico de carga entre Matarani y Mollendo. Está en plena organización una maestranza para la operación de estos vehículos.

Otros aspectos sociales, de no menor importancia por cierto, exigen en Arequipa una urgente atención del Poder Ejecutivo. La ciudad ha crecido considerablemente en población, y se impone, por lo mismo, la ampliación de ciertos servicios públicos y la implantación de otros nuevos. Quiero referirme de preferencia a los Ramos de Salud Pública y Educación.

El aumento del agua potable es una viva aspiración del vecindario. Muchas son las ideas vertidas sobre la forma de lograrlo, y varios los proyectos estudiados por el Ministerio de Fomento. En informes emitidos en agosto de 1945 y en octubre de 1946, los ingenieros comisionados por la Sub – Dirección de Saneamiento están de acuerdo en sostener que, hoy por hoy, la escasez de agua en la ciudad proviene, más que una dotación deficitaria de las fuentes, del uso dispendioso en los consumos y de los desperdicios que originan el deterioro y la ruptura de las tuberías y sus accesorios por acción del ácido carbónico. Se hace pues, indispensable la colaboración voluntaria de los pobladores para tratar de restringir el consumo del líquido, reduciendo a límites razonables, su uso en los establecimientos públicos y en el riego de parques, huertas y jardines.

Paralelamente, debe combatirse el deterioro de las redes mediante la instalación de válvulas reductoras de la presión y el tratamiento del ácido carbónico para evitar su acción corrosiva. Más estas son simplemente soluciones a corto plazo. Los ingenieros creen que el crecimiento de Arequipa exige previsiones más amplias que permitan abastecer a una población de 200,000 habitantes para 1970. A la luz de este punto de vista han sido estudiados los proyectos de aumento de la actual dotación de La Bedoya utilizando los manantiales de Yumina o las aguas del subsuelo, o expropiando los terrenos que se riegan con aguas del río Chiguata o con las derivadas de la laguna de Salinas, para aplicar esos caudales al servicio de la ciudad.

Cualquiera de estos proyectos representaría una inversión apreciable de dinero y aportaría aumentos de agua relativamente pequeños, suficientes para diferir el problema solo durante algunos años, pero no para resolverlo en relación con las máximas necesidades del futuro

desarrollo urbano. Además, las expropiaciones de tierras de cultivo para esta clase de fines implican la reducción del área de la campiña, ya bastante mermada por la expansión de la ciudad. Opinan, por eso, los técnicos que el remedio radical es recurrir al aumento de los caudales del Chili, mediante la derivación de las aguas de otras cuencas, como la del río Colca, con lo cual, y con los derechos que el Municipio declara tener al aprovechamiento de cierta parte del caudal actual del río, puede muy bien proporcionarse a la ciudad una mayor dotación de más de 200 litros por segundo para el servicio del agua potable. Como complemento se construiría una moderna Planta de Tratamiento para purificar las aguas.

La solución definitiva de este asunto está en manos de las autoridades superiores de Fomento; pero hasta este momento, todo parece indicar la conveniencia de iniciar cuanto antes los trabajos de derivación del río Colca, que cumplirían el doble fin de ampliar la superficie cultivable del valle de Arequipa y de resolver el problema del agua potable de la población. Están llegando a su fin los trabajos de campo para la confección de los proyectos de implantación de los servicios de agua y desagüe en Caima y Tiabaya, proyectos que quedarán terminados a fines de este año.

Con la terminación del canal de la irrigación de las lomas de Ensenada, Mejía y Mollendo ha quedado prácticamente resuelto el problema del agua potable de este último puerto. La planta de decantación y tratamiento está en obra. La fábrica de tubos instalada en Mollendo por el Estado proporcionará el material necesario para la instalación del servicio local de desagües y para la tubería de agua potable que ha de surtir de ese elemento al nuevo puerto de Matarani.

Han sido aceptadas las disposiciones necesarias para la iniciación de las obras de agua potable y desagüe en el barrio de Miraflores, sacadas hace poco a licitación y adjudicadas al ingeniero don Ricardo Phillips. Ha sido embarcada ya en Inglaterra parte de la tubería de hierro fundido y accesorios; y la fábrica de tubos de Mollendo tiene expedito el 50% de la tubería de concreto. Los trabajos comenzarán por la instalación de las redes de desagües, mientras llegan los materiales para la instalación de los servicios de agua. Existen empozados para estas obras alrededor de S.392, 000 y se han invertido S.247, 000.

La capacidad del Hospital Goyeneche administrado por la Sociedad de Beneficencia, ha sido rebasada hace ya tiempo por las crecientes necesidades del medio. Es cada vez mayor el número de enfermos que a él acuden, no sólo por el crecimiento vegetativo de la población dd Arequipa y por la difusión de ciertas endemias, sino porque la mayor facilidad de las comunicaciones ha convertido de hecho ese establecimiento en un centro regional de asistencia, en el que buscan acogida pacientes de otras provincias y aún de departamentos cercanos.

El problema ha llegado a extremos lamentables, pues es frecuente el rechazo de solicitantes por falta de camas. De otro lado, los recursos de la Beneficencia no le permiten afrontar su solución en forma radical. Ante esta penosa realidad y dentro del plan de construcción de una red hospitalaria nacional, el Gobierno ha considerado para Arequipa dos nuevos hospitales. Uno general y mixto, con capacidad para 1,000 camas y cuyo costo se estima en 20 millones de soles. Y un sanatorio para tuberculosos, con capacidad para 800 camas y un costo de 16 millones. La financiación del primero de dichos hospitales se haría con S. 1,200,000

anuales de las rentas de Pro – Desocupados; medio millón anual aportado por el Estado; medio millón erogado por la Beneficencia, y el resto con fondos tomados del empréstito que se gestiona para construcciones hospitalarias nacionales. El Sanatorio cuenta con rentas derivadas del Timbre Anti – Tuberculoso, que permitirán la colocación de un empréstito adecuado. El terreno para ambos edificios ha sido ya adquirido por expropiación; y están concluyéndose los proyectos técnicos de esas obras por ingenieros contratados al efecto. En el segundo semestre del presente año se iniciará la construcción del Hospital Mixto, que, según cálculos aproximados, puede quedar terminado en 1950.

Para suplir momentáneamente algunas de las deficiencias del Hospital Goyeneche, se ha autorizado a la Beneficencia para construir en ese instituto dos salas para la asistencia de niños. Una de ellas quedará terminada este año con recursos de aquella Sociedad y con un subsidio de S. 25,000 del Ministerio de Salud Pública.

En el puerto de Mollendo, el nuevo Hospital está ya casi terminado. Del empréstito que se viene gestionando para obras hospitalarias, el Gobierno tiene el propósito de dedicar S. 200,000 para la conclusión de los trabajos que aún faltan.

La Escuela Taller para Ciegos fue instalada muy embrionariamente el año pasado, en esta ciudad bajo la Regencia de las Religiosas Franciscanas. Se ha destinado una suma de las rentas especiales que la ley dedica a la protección del Invidente para la compra de un terreno que está en vías de ser adquirido y en el cual se proyecta levantar un edificio ad – hoc. Entretanto, el establecimiento funciona en un pequeño local alquilado. Y desgraciadamente, el Presupuesto General de la República no ha consignado una partida suficiente para los gastos de sostenimiento. El Ministerio del Ramo se ocupa de salvar provisoriamente esta dificultad.

Impulsada en gran escala la Educación Técnica desde la iniciación del actual régimen, se consideró en el plan respectivo el establecimiento de un Politécnico en Arequipa. La falta de un local adecuado no ha permitido inaugurar en debida forma ese utilísimo instituto. Algo que permitirá a nuestros jóvenes especializarse en variados oficios mecánicos. Sin embargo, a fin de no retardar los beneficiosos efectos de esta creación, se ha encomendado a los RR. PP. Salesianos la regencia de un Colegio Industrial que está ya en funcionamiento y que constituye la fase preliminar del Politécnico.

El aumento extraordinario de la población escolar de Arequipa, que mantiene congestionados los Colegios de enseñanza secundaria. Y la necesidad de afirmar en la adolescencia los sentimientos de honor, disciplina y nacionalismo, han movido al Gobierno a propiciar la instalación de un Colegio Militar en esta ciudad. Se organizar, organizado bajo el mismo patrón del “Leoncio Prado” de Lima, que tan eficientes resultados viene dando. El Presupuesto de la República consigna en el presente año una partida de medio millón de soles para este objeto.

El edificio del Colegio se levantará en Selva Alegre, conforme a los planos y estudio que tiene en revisión el Ministerio respectivo. Obra es ésta que hará honor a Arequipa y que beneficiará a los estudiantes de todos los departamentos del Sur.

Idea largamente acariciada y debida a la iniciativa de un hombre de gran espíritu y gran corazón, ha sido la fundación del Reformatorio de Menores. Su financiación se inició a base de las colectas recaudadas por el Comité Pro Instituto Alfonso Ugarte. Existe depositada para este objeto la suma de cerca de 300.000 soles. Integrada por el valor de esas colectas y por subsidio del Estado. La Partida 61 del Pliego de Justicia y Trabajo consigna la cantidad de 3000 soles para el sostenimiento del Reformatorio. Después de prolongada gestión ha sido ordenada por el Gobierno la expropiación de un terreno en la carretera a Tingo para la construcción del edificio. Y es de desear que logren completarse los recursos necesarios para llevar a feliz término esta provechosa obra social.

Tal es, a grandes rasgos, la exposición de la labor desarrollada por el Gobierno en provecho de Arequipa. No es mi intento presentarla como una labor totalmente efectiva. Se hala, en parte, en el período de la gestación silenciosa y de gabinete, que no alcanza a traducirse en obra tangible. En parte tropieza también con limitaciones económicas y financieras propias de la época anormal en que vivimos y a las cuales he aludido en mi último mensaje. Pero lo que puedo afirmar es que hay en el Gobierno una decidida voluntad de realización.

Lejos de toda demagogia, quiero, además, expresar que el ingrato deber de la hora que me ha tocado presidir consiste más que en dar, pedir. Pedir a mis conciudadanos sacrificio, y paciencia, y civismo, y confianza. Y todo esto lo pido en Arequipa con algo así como una mayor seguridad de obtenerlo. Pues que lo pido a los míos y en mi propia tierra. Que crean todos en la recta intención del Gobierno y en su decisión de asegurar la tranquilidad pública para el libre movimiento de actividades productivas. Que no prejuzguen sobre actos oficiales por su simple apariencia o llevados de sus primeras impresiones, y que sepan aguardar la explicación o el resultado.

Y que pospongan interés egoísta ante el alto interés colectivo, evitando abusos y especulaciones ilícitas que provocan repulsa y que el Poder Público castigará inexorablemente. Y que en aras del deber cívico, colaboren con el Gobierno en el propósito de formar un país digno, libre y fuerte. Yo sé que Arequipa hay fibra para ello. Su historia nos lo dice, a través de más de un siglo. Ejemplo fue nuestro pueblo ejemplo de muchas nobles renunciaciones y de muchas templadas actitudes. Volvámonos al pasado, y en lo profundo de su entraña busquemos las esencias que deben inspirar nuestro presente y enrumbar nuestro porvenir. Señor Alcalde: Agradezco profundamente vuestras benévolas palabras, dicta-das por un fraterno sentimiento de común arequipeñismo.

Presento mi homenaje a la Comuna de mi pueblo, que ayer libró arduas campañas cívicas y que hoy vela celosamente por el bienestar de sus hijos y por el progreso de la ciudad. Y en nombre de mi esposa, traduzco su gratitud por la delicada mención que de ella habéis hecho en vuestro discurso. Rindo también un tributo de admiración y de adhesión a la fe religiosa de este pueblo, cuya estirpe católica tiene en estos días tan fervorosa y lucida exaltación en el Congreso Mariano y en la Coronación…

(En las citas textuales de esta obra se respeta la ortografía de los originales)

Juan Guillermo Carpio Muñoz

Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre.

Tomo VIII. Págs. 163 – 170.

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Juan Guillermo Carpio Muñoz

Juan Guillermo Carpio Muñoz (Arequipa, 1945–2019), se autodenominaba "arequipeñista" y fue el mayor cultor sus tradiciones. Fue sociólogo, historiador y autor de numerosos libros sobre la cultura y la historia de Arequipa. El más importante: El Texao