Columnas>Columna de letras Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnascolumna-de-letras/ Tue, 10 Dec 2019 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Columnas>Columna de letras Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnascolumna-de-letras/ 32 32 “Los empedernidos” de Jhonatan Segura http://localhost:8000/elbuho/2019/12/10/los-empedernidos-de-jhonatan-segura/ http://localhost:8000/elbuho/2019/12/10/los-empedernidos-de-jhonatan-segura/#respond Tue, 10 Dec 2019 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/12/10/los-empedernidos-de-jhonatan-segura/ En septiembre de este año publicó “Los Empedernidos” (Aleteya, 2019). Este es ­–hay que decirlo– un inusitado libro de relatos; porque son raros los casos de poetas cuyas producciones prosaicas son también afortunadas

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Jhonatan Segura se dio a conocer en nuestro medio como fotógrafo y poeta. En septiembre de este año publicó “Los Empedernidos” (Aleteya, 2019). Este es ­–hay que decirlo– un inusitado libro de relatos; porque son raros los casos de poetas cuyas producciones prosaicas son también afortunadas. Este libro revela a un narrador potente y es, sin ánimo de exagerar, la revelación del 2019.

En cada uno de sus cuentos se puede apreciar un lenguaje bien cuidado, a momentos con destellos de frases muy lúcidas. Pero sin lugar a dudas sus principales méritos narrativos son el efecto sorpresa y unidad conceptual. Lo habitual en las publicaciones locales, especialmente en las óperas primas, es presentar una colección de relatos que no guardan un concepto transversal necesariamente. “Los empedernidos” es de esas pocas excepciones.

Los hilos con los que se tejen estas historias, por decirlo de esta forma, son el dolor, el amor, la rabia, la esperanza y el deseo. Sentimientos que laten en la propia carne de los personajes y se transmiten, con estremecedora eficiencia, al lector. El cuerpo como un sensor de un mundo caótico, inexorable y deleznable es una figura recurrente. La narración a momentos es poéticamente visceral, mientras que otras veces cuidadosamente calibrada. Cada cuento es sorprendente y circular como la vida de sus personajes.

Estos relatos son, en buena cuenta, una mirada cruda y fascinante, realista y celebratoria de una condición humana ineludible: el cuerpo. Más precisamente, son un sacudón a la siempre pretensiosa vanidad del ego humano. Nos recuerda que ante todo somos un amasijo de carne y huesos que siempre pueden sufrir dolor y sentir placer.

En el cuento “La carnicera del Mustang rojo”, una mujer en un acto de terrible venganza le cercena el pene su marido y se lo lleva consigo mientras conduce su auto. Así, otra característica de estos relatos es la intervención de lo fantástico. La mujer termina conversando y luego interactuando con el miembro mutilado. Luego, se desprende de su anillo de bodas y allí comienza una nueva historia.

Un chico y una chica, púberes, amigos desde la infancia, están conversando en una estancia de la casa, un día de verano, extremadamente caluroso, por lo que se desprenden de las ropas hasta quedar solo en interiores. Entonces, sus cuerpos les revelan algo aparentemente nuevo y aparentemente siempre presente en ellos. Este es, por las descripciones y la tremenda capacidad de sugerencia que el autor logra, un excelente relato de erotismo, por la sensualidad y la tensión que van creciendo en cada línea del cuento.

 “El hombre bomba en la ciudad blanca & co.”, probablemente sea el relato más logrado. Un hombre “apestado” en la “ciudad blanca”, en una zona de lujo y confort, luego se convertirá en un hombre “bomba”. Es un relato de carácter social con ingredientes hiperbólicos y bizarros.

Así, podríamos hablar de una poética del cuerpo como piedra angular de este libro, pero eso sería reducir su campo. Hay también otro componente fundamental, de carácter filosófico, en este texto: la idea del eterno retorno, el concepto de la circularidad en la vida e incluso en los aparentes azares de esta. Ese es el concepto unitario del libro. “El silencio lacra un nuevo ciclo para abrir otro”, dice uno de sus personajes. Aunque por momentos el lenguaje de este libro, de raigambre poética, desacelera ligeramente el ritmo, logra ser un lenguaje prosaico original. Por último, “Los empedernidos” es un libro para lectores empedernidos.

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Itinerario de una ruta fundacional: Huambo, Canco, Ayo http://localhost:8000/elbuho/2019/11/18/itinerario-de-una-ruta-fundacional-huambo-canco-ayo/ http://localhost:8000/elbuho/2019/11/18/itinerario-de-una-ruta-fundacional-huambo-canco-ayo/#respond Mon, 18 Nov 2019 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/11/18/itinerario-de-una-ruta-fundacional-huambo-canco-ayo/ Esta fue una travesía histórica, pues Huambo y Ayo no tenían una carretera que los uniera a pesar de ser pueblos contiguos. De hecho, según un poblador, era más fácil llegar a Puno para cualquiera de los dos que visitarse entre ellos

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Huambo es un pueblo de Caylloma a veinte kilómetros de Chivay. Se dice que allí se encuentra la parte más profunda del Cañón del Colca. A diferencia de la parte turísticamente más explotada, allí hay una trocha para descender que conduce al Valle de Canco, esa mítica zona más profunda, justo en los confines de Caylloma. Este mes Huambo estuvo de aniversario y entre sus actividades se programó un recorrido cicloturístico: Huambo – Canco – Ayo. Este último es un pueblo ya de la provincia de Castilla.

Huambo

Esta fue una travesía histórica, pues Huambo y Ayo no tenían una carretera que los uniera a pesar de ser pueblos contiguos. De hecho, según un poblador, era más fácil llegar a Puno para cualquiera de los dos que visitarse entre ellos. Pues la separación natural que los dividía era nada menos que el segundo cañón más grande del mundo. Ahora, las provincias de Caylloma y Castilla estás unidas. En una de las partes más estrechas y bajas del cañón, se ha inaugurado, hace poco, un puente. Ambos pueblos tienen un potencial turístico muy alto y seguramente se convertirán en referentes de la zona. Sin embargo, su historia como ruta turística recién empezó el pasado 02 de noviembre, con la iniciativa de la Municipalidad de Huambo y Autocolca de inaugurar este camino con un inédito recorrido cicloturístico al que denominaron “El desafío del cóndor”.

Así invitaron al grupo de ciclismo más representativo de Arequipa: el Team Inter, para fundar esta ruta de aventura en dos días. Curiosamente fuimos trece. Para ser precisos partimos catorce, doce varones, dos mujeres (Almendra y Edita). Luego, se aunó un ciclista local.

Día 1

Partimos de Arequipa a las 2 a.m., en las respectivas movilidades provistas por la municipalidad. Llegamos a Huambo a las 7 am. Después de un generoso desayuno en la sala consistorial y las palabras del caso, los ciclistas nos preparamos. Así asegurábamos nuestro equipaje, que iba en una camioneta aparte, y nos trajeábamos. Delante de nosotros iría una camioneta de la policía de carreteras; detrás, una ambulancia. Huambo está a 3 300 m.s.n.m. y Canco a 1 200 m.s.n.m. Eso significa aproximadamente 2 000 metros de descenso en 30 km. Los ciclistas nos ajustábamos los cascos y guantes y, en silencio, nos encomendábamos.

La trocha era firme, pero con gravilla, lo cual hacía que en algunas curvas inevitablemente la bici derrapara. Sin duda uno de los descensos más largos que nos haya tocado hacer. Nuestro coordinador, Walter Ponce, comentaba que, aunque la trocha es lo suficientemente ancha, se debe bajar con cuidado por la gravilla y no olvidar que del otro lado hay un abismo. Almendra dijo que fue una bajada muy divertida. Ambos comentarios eran ciertos. Partimos de la sierra y, en aproximadamente una hora, llegamos a la costa. El Valle de Canco, por supuesto, tiene otro clima, otra flora, como la mayoría de los valles de la costa, solo que este está ubicado en lo profundo de un cañón por lo que buena parte del día corren vientos fuertes.

Nuestros anfitriones nos condujeron a un campamento. Allí, después de un breve descanso, nos cambiamos de ropa. Lo que tocaba era hacer trekking. Cruzamos el río por andarivel y avanzamos por la orilla hasta llegar a la “Garganta del diablo”, una especie de catarata con paredes rocosas las cuales forman, al fondo, un permanente remolino. Un espectáculo de la naturaleza.

Regresamos agotados, pero maravillados. Almorzamos un chupe de camarones en casa de una familia del valle. Después, bregando contra el viento, armamos nuestras tiendas en el campamento. A las 6 p.m. el viento amainaba y la tarde caía. Unos hacían la siesta, otros conversaban. A las 7 p.m. Nuestros anfitriones nos visitaron con una parrillada. Luego comimos alrededor de una fogata y, para cerrar, bebimos chinbango.  Nos acostamos a las 10 p.m. aprox.   

Día 2

A las 6 a.m. todos ya estábamos de pie limpiando las bicis y recogiendo las carpas. Es el día que toca subir. Todo lo que se baja se sube. Así avanzamos tres km. de terreno semiplano hasta llegar al famoso puente que une Caylloma con Castilla, donde se unen el río Colca con el río Huambo. Un puente moderno: 60 metros de largo, fierro y concreto incrustados en las eternas rocas. Hicimos una parada para las fotos. Cruzando el puente todo es subida. La trocha es una serpiente que enrosca a la montaña. Varios integrantes del grupo se distancian.

El último tramo es el más empinado. Tres ciclistas llevan la delantera: David, Héctor y este servidor. Es el tramo en el que mejor hay que administrar el agua. Al llegar a la cumbre nos pareció que lo difícil había terminado, sin embargo, en adelante nos aguardaba todavía tres km. de un terreno que parecía plano, pero seguíamos subiendo. Además, era zona magnetizada, esa donde la gravedad es mayor (rarezas de la naturaleza). Desde allí, cansados, podíamos ver Ayo: un pequeño pueblo oasis. Era una visión que ayudaba a seguir adelante. Entre 10: 30 y 11:00 a.m. llegó el grupo completo.

Entonces, nuevamente a cambiarse. Ahora caminaríamos hacia la Laguna de Mamacocha. En buena cuenta era un duatlón: ciclismo y caminata. A cuarenta minutos de Ayo, en el fondo de un cañón, está una de las lagunas más hermosas del Perú. De aguas cristalinas y rodeada de árboles y cañaverales. También nadamos, algo, por cierto.

De regreso a Huambo, las autoridades y los pobladores nos recibieron con aplausos y vivas. Casi seguidamente, después de nosotros hubo una entrada de cappo y había un escenario armado. Así se preparaban para su verbena. Luego nos entregaron presentes y en el escenario hablaron el alcalde de Huambo y Walter Ponce. Los pobladores, celular en mano, se tomaban selfies con nosotros, especialmente con las chicas.

Daba ganas de quedarse, pero era tarde de domingo, y la imperiosa vida laboral y familiar nos reclamaba en Arequipa.

El apelativo de Huambo es “La perla escondida del Colca”; seguramente porque para los circuitos turísticos comerciales aún es una perla escondida, pero toda esta zona es una pequeña mina turística en nacimiento.

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Por qué el ciclismo de montaña: 35 años del Team Inter http://localhost:8000/elbuho/2019/10/30/por-que-el-ciclismo-de-montana-35-anos-del-team-inter/ http://localhost:8000/elbuho/2019/10/30/por-que-el-ciclismo-de-montana-35-anos-del-team-inter/#respond Wed, 30 Oct 2019 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/10/30/por-que-el-ciclismo-de-montana-35-anos-del-team-inter/ El 28 de octubre de 1984 se fundó el Team Inter, la organización de ciclismo de montaña más antigua de Arequipa.Pasaron generaciones enteras

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El 28 de octubre de 1984 se fundó el Team Inter, la organización de ciclismo de montaña más antigua de Arequipa. Por sus filas han pasado generaciones y en él figuran más de cien integrantes –entre activos y retirados– y, a su vez, ha dado lugar a la formación de otros grupos de ciclismo. Pero para su fundador, don Lucho Delgado, el Team Inter es apenas un muchachón de 35 años que él engendró, el Benjamín de sus hijos. Don Chucho, como es llamado por los amigos, tiene 84 años y practica el ciclismo hace 70. Sí, a su edad es un ciclista activo y, es más, ha participado en el último Rally de nuestro medio: un recorrido de 80 kilómetros desde Arequipa hasta la hacienda La joya, y no ha sido el último en llegar.  A una edad, que ya resulta pretencioso alcanzar, y los que llegan lo hacen convertidos en venerables ancianos; don Chucho se pega sus escapadas los domingos con estricto traje de ciclista: pantalones ajustados, tricota, casco, guantes, lentes oscuros y “la inseparable” a practicar el deporte de su vida y a compartir con viejos y nuevos amigos. Ciertamente, debe adelantar la ruta o hace cortes (se conoce todos). Así trajeado nadie podría calcularle la edad. En los descansos le gusta contar chistes colorados, tutea a todo mundo y también prefiere que lo tuteen, aunque los jóvenes no pueden evitar el “don”.

Las bondades del ciclismo –salud, vitalidad, longevidad, etc.– son innegables. Sin embargo, he de soltar esta pregunta: ¿los ciclistas de montaña realmente practicamos este deporte por aprovechar esas bondades? Diríase que sí, pero no exclusiva ni siquiera prioritariamente. Entre los que suelen llegar e irse del Team, cierta vez, conocí un vegano, de esos que controlan estrictamente su alimentación, hacen yoga y, por supuesto, practican algún deporte. Después de unas salidas y un par de caídas me dijo que “no era lo que buscaba, que era un deporte muy riesgoso”. Se retiró.

Entre tantos amigos y compañeros ciclistas, no conozco uno que no tenga heridas en las piernas o brazos. También los hay de aquellos que se rompieron una costilla o clavícula. El uso del casco, aunque parezca, no es para verse más guapo; su uso es estrictamente necesario porque el riesgo de accidente en la pista o el cerro siempre está presente; y el casco puede salvarnos la vida. Así visto, el ciclismo no parece un deporte muy saludable.

Hace cinco años, cuando salí por primera vez con el Team Inter, el guía de entonces; Pedro Villena me dijo: “Le vas a ir agarrando el gusto poco a poco y después… ya ni vas a poder dejarlo”. Me pareció que me estaba hablando más de un vicio que de un deporte. La verdad, hay algo de eso. La adrenalina que produce el cuerpo en las bajadas o la épica sensación de estar luchando contra el cerro en subidas o la admiración que produce el ver paisajes nuevos; son reacciones físicas y químicas que el cuerpo experimenta, recuerda y, por supuesto, quiere repetir. Yo diría que el ciclismo de aventura es una adicción sana y benigna, y algunas veces, cómo no, dolorosa.

Cuando le pregunté a Alonso Huerta, el actual coordinador del team, qué cree que es lo más valioso que nos puede dejar el ciclismo, aparte de la buena salud, me dijo: “Las aventuras vividas, las experiencias compartidas en grupo, la amistad principalmente”. Es cierto. Compartir experiencias, inevitablemente acerca a las personas. Cuando en medio del desierto “pinchas llanta”, no falta que un instante después aparezca un compañero, se pare a ayudarte, seguidamente otro y luego otro. Solidaridad en su estado más puro. Cuando se va en grupo, es inevitable esforzarse más para tratar de alcanzar a ese que siempre te pasa o por no dejarse alcanzar por el que te persigue: competitividad en su más sano estado.

No tengo duda alguna que el órgano más beneficiado por la práctica del ciclismo, literal y figuradamente, es el corazón. Seguramente Don Chucho siempre lo supo, por eso hace 35 años se iluminó. Fundó el Team Inter para hacer de una pasión algo compartido, para darle más vida a la vida. Por eso con una copa alzada y el corazón agradecido, brindo por estos 35 años. Larga vida al Team Inter.

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Breve crónica del X Festival del Libro http://localhost:8000/elbuho/2016/12/09/breve-cronica-del-x-festival-del-libro/ http://localhost:8000/elbuho/2016/12/09/breve-cronica-del-x-festival-del-libro/#respond Fri, 09 Dec 2016 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=15044 Por Jorge Monteza El evento cultural de más largo aliento  en nuestro medio es el Festival del libro, cuya reciente versión fue la décima. Una cuadra de stands, una locación de presentaciones, el público asistente… y se hizo  el Festival. Sin embargo, la fórmula no es tan mágica como suena. La promoción cultural en Arequipa […]

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Por Jorge Monteza

El evento cultural de más largo aliento  en nuestro medio es el Festival del libro, cuya reciente versión fue la décima. Una cuadra de stands, una locación de presentaciones, el público asistente… y se hizo  el Festival. Sin embargo, la fórmula no es tan mágica como suena. La promoción cultural en Arequipa todavía es tierra fofa, campo incierto. Por ello, un evento como este, sin ser el más grande de nuestra ciudad, ha requerido esfuerzos titánicos y no solamente por el trabajo que este demanda en los días de realización, sino especialmente por superar la “desidia de nuestras autoridades” –esa sí parece una vieja fórmula–, desidia que, una vez más, puso en riesgo su ejecución. Pero la esmerada gestión de Misael Ramos, el organizador, pudo más.

En esta vida, relativamente larga, de diez versiones, el Festival ha sabido imprimirse un carácter. Me inclino a pensar, por lo tanto, que el rasgo principal y más notable de este carácter es la tenacidad. No obstante, quisiera describir a continuación algunos otros rasgos que son, diría, particulares y hacer unas observaciones sobre estos.

  1. La calle. El uso de espacios públicos para actividades artísticas y culturales es un sano hábito que casi no practicamos en Arequipa. Conciertos, recitales, teatro y otras intervenciones por el estilo en las calles, son propias de una ciudad que promueve la cultura. El Festival viene dando buen ejemplo en esto. Sus presentaciones al aire libre extienden la más democrática de las invitaciones; incluso a aquel que inicialmente no tiene interés, le da la oportunidad de tenerlo. Ante la concurrencia espontánea, un gran intelectual y orador, como es Hugo Neira, se animó a hacer su presentación de pie. Sin embargo, este uso de la calle para fines culturales no se hace alegremente, se precisa contar con los permisos correspondientes. Y el Festival los tenía. Es decir, la Municipalidad estaba al tanto de la naturaleza de este evento. Por lo tanto, debió tener la consideración de no consentir otras actividades simultáneas en la Plaza, al menos en horario de las presentaciones. No era decoroso que mientras el ilustre Alejandro Indacochea daba su charla sobre las perspectivas científicas y culturales en el Perú, una banda de músicos, a unos metros, estuvieran haciendo desgañitar a sus instrumentos. Ni que, mientras el reconocido poeta Renato Sandoval leía sus versos, una mamanuela, frente al atrio de la Catedral, con un potente amplificador, promocionara el sorteo de un automóvil.

 

  1. Los nacionales y los locales. Si uno quiere tomar el pulso a la producción literaria local, recomiendo chequear el programa del Festival que ha reunido a todos los escritores locales que han publicado este año. Así, el constante poeta Heiner Valdivia presentó Terapias y diagnósticos de Dr. Carmichael; por su lado Fisher (Inti) Heredia presentó un poemario poster, Invención de la memoria; Richar Mamani Humpire, Réquiem con fuga de huayno y Paul Valenzuela, sus La narrativa gana presencia con Yuri Vásquez que presentó Sonata para un hombre lejano; Orlando Maeyra, Bitácora del último de los veleros; Goyo Torres, Nada especial; Aldo Díaz, To live es to die; Yero Chuquicaña, Falsos cuentos; Christian Pastor Cervantes, Nostalgia del abogado camaleón, Hélard Fuentes, Viaje al interior. Por mencionar  solo poetas y narradores. De los autores nacionales de mayor relevancia baste mencionar a Hugo Neira, José Carlos Agüero, Renato Sandoval, Alejandro Indacochea, Enrique Verástegui, entre otros.

Evidentemente este es un evento que prioriza lo local y nacional. Tenemos ya Hay Festival cuya naturaleza es diferente y, entre sus características, está el acento en los invitados internacionales. Lo cual me parece bien, pues así hay variedad y complementariedad.

 

  1. Conversatorios y debates. Muy interesante resultaron los conversatorios sobre Gestión cultural en Arequipa y Problemática del libro en el Perú. Sobre todo porque pusieron sobre la mesa temas espinosos y que estaban guardados bajo el mantel. En especial el primero. Esperemos que en las siguientes versiones se otorgue más espacio a este tipo de intervenciones.

Larga vida al Festival del Libro.

 

P.D. Último minuto. Hoy se inicia la Feria del Libro Independiente y va hasta el próximo domingo. También toma un espacio público: la Plaza San Francisco. Reúne a más de doce editoriales independientes del sur del Perú y presentará recitales. Esto es diversidad; rasgo fundamental de la cultura. Vamos al Hay y a la Feria del Libro Indenepdiente.

 

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Conservatorio Artes Escénicas en Arequipa http://localhost:8000/elbuho/2016/07/23/conservatorio-artes-escenicas-en-arequipa/ http://localhost:8000/elbuho/2016/07/23/conservatorio-artes-escenicas-en-arequipa/#respond Sat, 23 Jul 2016 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=13092   Hoy, en conferencia de prensa, se dio una muy buena noticia de notable repercusión en la vida cultural de Arequipa. Se trata del lanzamiento del Conservatorio de Formación en Artes Escénicas de la Universidad La Salle. La conferencia estuvo a cargo del Dr. Iván Montes Iturrizaga (Rector de la ULASALLE) y el Dr. Carlos […]

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Hoy, en conferencia de prensa, se dio una muy buena noticia de notable repercusión en la vida cultural de Arequipa. Se trata del lanzamiento del Conservatorio de Formación en Artes Escénicas de la Universidad La Salle.

La conferencia estuvo a cargo del Dr. Iván Montes Iturrizaga (Rector de la ULASALLE) y el Dr. Carlos Vargas Salgado (Profesor de Teatro Latinoamericano y Literatura en Español del Whitman College en Washington, EE.UU.) quienes son los responsables directos de este gran proyecto.  Carlos Vargas Salgado no necesita mayor presentación, baste decir que es la persona más indicada para dirigir dicho Conservatorio. En la mencionada conferencia el futuro director anunció que el Conservatorio, además de ser un centro de formación, está pensado también para ser un centro de investigaciones sobre el teatro peruano y latinoamericano. En este ámbito el conservatorio cumplirá con la función de articular sentidos y significados de la amplia producción teatral del Perú y países vecinos. Así como también conservar la memoria del teatro peruano, en este aspecto, declaró Carlos Vargas, por razones históricas y culturales ha habido mucho descuido, al punto de que muchas manifestaciones se han perdido. Otra función del centro de investigaciones sería la de lograr la formación de un canon y reconocimiento más visible del Teatro peruano.

 

Arequipa, que siempre ha tenido una tradición teatral importante, no contaba con un centro de formación profesional. Es por ello que muchos artistas de las tablas viajaban a profesionalizarse en Lima o el extranjero, pero muy pocos de ellos regresan. Sí hay Escuelas o Institutos dedicados a las Artes Plásticas, Música y Literatura. Ahora, por primera vez, contaremos con uno dedicado, exclusivamente, a las artes escénicas; el primero en todo el sur del Perú. Y, sin duda, esto ayudará a concretizar eso que, hace tiempo, muchos intuimos y deseamos: que Arequipa se convierta, de una vez por todas, en un centro artístico-cultural, uno de los más importantes, sino el más importante del país. Que sea reconocida no solo por su comida, sus volcanes  o su sillar, sino también por su arte y dinámica vida cultural. La creciente actividad teatral en nuestro medio, gracias a grupos tradicionales y otros nuevos que vienen trabajando con solvencia, es una clara muestra de que capacidad y talento hay. Si a esa capacidad y talento le sumamos el Conservatorio de las Artes Escénicas, nuestra implementación estará asegurada para que  el teatro arequipeño sea uno de los baluartes artísticos y uno de los valores culturales más sobresalientes del Perú.

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Mario Bellatín en la FIL http://localhost:8000/elbuho/2014/12/24/mario-bellatin-en-la-fil/ http://localhost:8000/elbuho/2014/12/24/mario-bellatin-en-la-fil/#respond Wed, 24 Dec 2014 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=6931 Hace poco más de diez años, cuando era yo un estudiante universitario, llegó a mis manos, una edición popular de Salón de belleza y Canon perpetuo (Adobe, 2000). Fueron los primeros libros de Mario Bellatín que leí. Quedé impactado. En ese momento, yo no sabía que se podía hacer lo que Bellatín estaba haciendo con […]

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Bellatin

Hace poco más de diez años, cuando era yo un estudiante universitario, llegó a mis manos, una edición popular de Salón de belleza y Canon perpetuo (Adobe, 2000). Fueron los primeros libros de Mario Bellatín que leí. Quedé impactado. En ese momento, yo no sabía que se podía hacer lo que Bellatín estaba haciendo con la literatura. Inmediatamente indagué en qué anda la literatura actual. Sin embargo, en la Arequipa de entonces, era un poco difícil conseguir libros muy actuales; por otro lado, para un estudiante universitario es también difícil estar al tanto de lo último de la literatura, más aún si estos libros salen en ediciones como Tusquest o Anagrama. Los llamados “huecos” (tiendas donde venden libros de segundo uso o piratas) atenuaban estas carencias. Eso sí carecían de otras cosas como el buen gusto literario. Recuerdo las palabras de un señor que vendía en uno de estos lugares, cuando le pregunté por los libros de Mario Bellatín: “Ese autor es raro, no vas a encontrar” y me recomendó un bestsellert, creo que Cohelo.

Fue la primera vez que escuché el adjetivo “raro” para calificar a Bellatín, y estuve de acuerdo; aunque, claro está, por razones diferentes. Para el vendedor era raro porque sus obras no circulaban por los canales mercantiles de los libros populares. Para mí era raro porque, entonces, tenía una vaga intuición de eso que, más académicamente, califica a este autor como un desacralizador de la literatura. A pesar de estar entusiasmado con este autor, por diversas razones, me fue esquivo el gusto de encontrar inmediatamente sus libros. Solo con el paso del tiempo y cierta paciencia fui topándome con sus libros y dimensionando una rareza cada vez más compleja de la que se refería el vendedor de libros piratas. Pues para esto hace falta leer algunos de sus libros o todos, pero “todos” equivale a decir El libro de Bellatín.

Sí, todos los libros de Bellatín son un libro. Y quizá la mejor prueba de esto sea el texto Lecciones para una liebre muerta (2005), constituido por doscientos setenta fragmentos extraídos de sus otros libros y combinados sistemáticamente. En una línea de estos fragmentos hay un narrador que cuenta la historia de su abuelo que a su vez contaba la historia de Macaca, una mujer de origen ruso enamorada de un exluchador chino que muere en extrañas circunstancias a manos de la policía. Esta historia se entrecruza con otras como con la de Los Universales y el poeta ciego (del libro El poeta ciego), los hermanos Kuhn (de Flores), etc. Este gesto, atípico, de valerse de la intertextualidad para hacer una literatura desde la literatura hace de Bellatín un escritor portador de un mundo literario sumamente particular, expresable solo a través de un gran libro, todos sus libros. Consecuentemente, creo, esto ha conllevado a pensarse en él como un autor raro. En el prólogo de su Obra reunida 2, cuyo título no está libre de ironía: Lo raro es ser un escritor raro, dice “Me suele llamar la atención cómo un mismo libro puede tener tan diferentes lecturas dependiendo del espacio y del tiempo de su aparición”. Más adelante declara que puso en marcha el siguiente experimento: “Hice tratos con distintas editoriales para que diferentes textos salieran a la vez, con el fin de que las obras se fueran entremezclando para convertirse todas en un mismo libro. Tal vez este ejercicio la haga un poco extraña”. En su libro Flores expresa también esta idea a modo de introducción: Existe una antigua técnica sumeria que permite la construcción de complicadas estructuras narrativas basándose en la suma de determinados objetos que juntos conforman un todo. Es de este modo como he tratado de conformar este relato”.

Bellatín es un escritor que ha sabido reconocer y explotar las múltiples posibilidades de la lectura. Las teorías posmodernas de la lectura, en particular la deconstructivista, reconoce que el lector es quien termina de escribir el texto con su lectura. Pareciera que esta condición es explotada en sus más altos niveles en la obra de Bellatín. Siguiendo la noción de que los significados del texto se conforman en el contexto, es decir basta un cambio de lugar y/o tiempo del texto para que su significado también cambie. En gran medida el arte de Bellatín consiste en esto: un juego combinatorio de los signos que produce. Quizá a esto es lo se refiere el autor cuando habla de Escribir sin escribir. No obstante, esto no debería resultarnos raro. Pues, todo arte es un arte combinatorio. Lo que ocurre es que cuando algo artístico resulta sorprendente se debe, principalmente, al talento y originalidad de su creador.

Mario Bellatín se presentó en la Feria Internacional del Libro, aquí en Arequipa, con motivo de la publicación de Obra reunida 2 (Alfaguara 2014). Terminada la Feria; puedo decir con aire sosegado y sin duda que fue lo mejor de ésta. Después de muchos años, en un lugar, pude obtener la obra completa de Bellatín. Más aún tuve la fortuna de ser considerado para presentar su libro junto a Juan Pablo Torres. Suelo ser responsable con mis compromisos pero, en esta ocasión, por esas cosas raras de la vida, no pude asistir.

 

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Enseñar y aprender a escribir http://localhost:8000/elbuho/2014/10/28/ensenar-y-aprender-a-escribir/ http://localhost:8000/elbuho/2014/10/28/ensenar-y-aprender-a-escribir/#respond Tue, 28 Oct 2014 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=6419 A mediados del año pasado, Iván Montes y Orlando Mazeyra convocaron a un grupo de escritores para colaborar en un libro de autoría conjunta. Se planteó que cada quien cuente en primera persona, en un ensayo o testimonio, sus inicios en la escritura y su experiencia de aprendizaje. El resultado es Enseñar y aprender a […]

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presentación de libroA mediados del año pasado, Iván Montes y Orlando Mazeyra convocaron a un grupo de escritores para colaborar en un libro de autoría conjunta. Se planteó que cada quien cuente en primera persona, en un ensayo o testimonio, sus inicios en la escritura y su experiencia de aprendizaje. El resultado es Enseñar y aprender a escribir / Perspectivas autobiográficas con alcance formativo que el Fondo Editorial de la Universidad La Salle tuvo a bien publicar. Entre los autores figuran eminentes nombres como los del Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán, Oswaldo Reynoso, el propio Iván Montes, entre otros notables; tengo el gusto, inmerecido quizá, de ver el mío en esa lista.

El pasado 03 de octubre se realizó la primera presentación oficial en la Biblioteca MVLL del Gobierno Regional. Participamos en ella algunos de los autores. Por mi parte, en mi intervención, referí algunas ideas en torno a la labor de aprender y enseñar a escribir en mi experiencia. Se me ocurrió contar que en el colegio, a pesar de ser yo un estudiante más o menos aplicado, había tres cursos que no me gustaban: Religión, Educación Cívica (ahora Personal Social) y Lenguaje (ahora Comunicación). No tenía claro el porqué; solo con el tiempo noté que el curso de Religión consistía en algo así como aprender un manual de preceptos morales para evitar el pecado (el primer examen se aprobaba recitando de memoria los diez mandamientos). Educación Cívica era casi lo mismo salvo que no se mencionaba el pecado sino lo ilegal. Sí resultaba extraño que alguien que va estudiar Literatura con la secreta pretensión de ser escritor, no le gustara el curso de Lenguaje. La razón, también la supe después. Y es que el curso de Lenguaje, como me lo enseñaban, en el fondo se parecía mucho a los cursos de Religión y Cívica que llevaba entonces.

Es decir, era el lenguaje supeditado a una autoridad suprema: la gramática. Las palabras amenazadas por esta a portarse bien y ser obedientes. Como si la gramática fuera el superyó del lenguaje. Y como ocurre siempre con los modelos autoritarios, estos suelen estar fuera de la realidad o distorsionarla. Ahora, no es que sea yo aficionado al pecado y lo ilícito. Por el contrario, creo que cualquier discurso textual no está exento de ideología ni de lo moral. Pero precisamente por eso, su enseñanza no debe ser dictatorial (el sentido de la expresión “dictar clases” es sugerente). Analizábamos gramaticalmente sendas oraciones con rayitas y símbolos que no entendíamos bien. Oraciones que no decían nada como, por ejemplo, La mesa de María es grande; resultan poco estimulantes para escribir. Pienso que mucho más eficaz podría resultar analizar los titulares de los periódicos del día. Tampoco se trata de satanizar a la gramática; por el contrario, debe dársele su lugar. Pero para los fines de aprender a escribir, su lugar no es el principal.

En mi aprendizaje de la escritura (que no cesa) tuve más bien maestros indirectos, muertos y vivos, que supieron encender mis deseos por escribir. Un poco de ello doy cuenta en mi ensayo. Hace poco, al leer el libro sentí que mi texto, entre los otros once, había adquirido un sentido más amplio y, sin duda, más interesante. Ese sentido fue acertadamente nombrado, la noche de la presentación en palabras de Iván Montes quien dijo que el libro Aprender y enseñar a escribir era un antimanual. Concuerdo plenamente con esa idea porque después de su lectura, antes de encontrar fórmulas, el lector sobre todo quedará con interés y deseos de escribir. Al menos tal fue mi sensación.

 

Enseñar y aprender a escribir / Perspectivas autobiográficas con alcance formativo (2014) Fondo Editorial de la Universidad La Salle, 130 pp.

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De las extrañas vidas de las revistas de literatura http://localhost:8000/elbuho/2014/09/30/de-las-extranas-vidas-de-las-revistas-de-literatura/ http://localhost:8000/elbuho/2014/09/30/de-las-extranas-vidas-de-las-revistas-de-literatura/#respond Tue, 30 Sep 2014 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=6152 (A propósito de la presentación de la revista Lucerna Nro. 5 en Arequipa)   Las vidas de las revistas de literatura son probablemente las más extrañas. A diferencia de un libro cuya existencia natural se efectúa con su publicación, y luego su suerte depende solo de sí mismo; en el caso de las revistas, la […]

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revista de literatura

(A propósito de la presentación de la revista Lucerna Nro. 5 en Arequipa)

 

Las vidas de las revistas de literatura son probablemente las más extrañas. A diferencia de un libro cuya existencia natural se efectúa con su publicación, y luego su suerte depende solo de sí mismo; en el caso de las revistas, la definición de esta exige una sucesión, es decir, otro número y luego otro y esto, a su vez, con cierta periodicidad. El caso es que las de literatura, y en nuestro medio en particular, son revistas que parecen contrariar el sentido de esa vida. Pues, ha habido revistas que desaparecen después del primer número. Algunas resucitan después de un periodo largo; revistas buenas y malas; después de un tiempo de brillo, fenecen. A veces, lamentablemente, sin dejar grabado su nombre.

A pesar de ello, desde hace un tiempo en el medio literario, local y nacional, hay una suerte de profusión de revistas. El que escribe, también dirigió una en sus tiempos de estudiante universitario. En ese momento, ahora y en cualquier otro, es un mérito que una revista de literatura llegue a un tercer número. Creo que aquellas que no logran una vida consecuente con su naturaleza es debido a un exceso de lo que, paradójicamente, les dio vida: entusiasmo y vanidad gregaria. Que también ha dado lugar a aquellas de varios números pero sin sustancia en el contenido. El gusto de ver, de parte de los jóvenes autores, sus propios escritos en letras impresas, la sensación de conocer al “las nuevas plumas”; lo hace rebosar a uno de un candor impagable, pero momentáneo. Caso diferente es cuando una revista adquiere constancia -aún a pesar de la irregularidad temporal‑; pues evidentemente, ha superado el entusiasmo y el “amiguismo”. Soy de la opinión que la Revista Lucerna es de esas.

El quinto número de Lucerna recientemente se presentó en Arequipa. En él encontrarán ensayos interesantes y solventemente argumentados como La escena de la lectura, memoria y predestinación en Ciro Alegría o el del Juan García sobre Roberto Arlt cuyo análisis enfatiza la vigencia Arlt al referirse a la previsión que este había tomado respecto del papel del escritor en un mundo moderno donde proliferan la alienación individual y el espectáculo. Hay un notable trabajo de Jorge Nájar sobre Ricardo Silva-Santisteban, otro sobre Sologuren y sobre Georg Trakl. Cierra la sección Crítica uno sobre Nabokov y los laberintos de sus composiciones. La sección Creación se arma de una buena selección de cuentos y poemas de escritores diversos de diferentes lugares del Perú y algunos escritores peruanos en el extranjero como Claudia Salazar Jiménez quien aporta un bello cuento. Notable también es el de Jennifer Thorndike. Por Arequipa están Katherine Media y Orlando Mazeyra, dos dignos representantes de la poesía y la narrativa local, respectivamente. Una joyita: se publica un poema inédito de José María Eguren. Como las revistas literarias de primera línea, esta cuenta con una sección de Traducción. En esta sección hallamos una pequeña y sorprendente pieza teatral de Ezra Pound traducida por Julio Isla Jiménez, director de esta noble revista.

Además de la calidad de los trabajos es destacable su capacidad de convocatoria. Entre los mencionados también aparecen colaboradores de Trujillo, Huancayo, Lima, Ica, Arequipa, etc.; y en ese sentido, difiero de que se la presente como una revista limeña. Creo que se le hace más justicia al presentarla como una revista peruana; una de las mejores de los últimos años en el Perú.

El término revista contempla el sentido: pasar revista. En este caso, a la nueva producción literaria. Para esto es preciso agrupar. Y con ello, inevitablemente, se articula y genera un nuevo sentido, se configura un orden que quizá deje entrever una tendencia. Consecuentemente se convierte en un proyecto que busca conectar. Estas son ideas presentes en la Editorial de este quinto número. Su presentación en Arequipa responde, entiendo, al cometido de dinamizar y articular la literatura en el Perú. Este último número viene acompañado con la edición bilingüe de El caballero Avaro de Pushkin, y se pueden encontrar en La librería de la UNSA y la librería El Lector.

¡Larga vida a Lucerna!

 

 

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Entornos del fútbol http://localhost:8000/elbuho/2014/08/27/entornos-del-futbol/ http://localhost:8000/elbuho/2014/08/27/entornos-del-futbol/#respond Wed, 27 Aug 2014 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=6002 Cuando recibí Pre-textos para marcar la cancha, en su versión preimprenta, a fin de hacer una breve reseña que iniciara el libro a la manera de prólogo, me provocó titular dicha reseña La previa. El libro contiene textos de diversos géneros sobre el fútbol, la primera sección se llama Gramado literario y los escritores que […]

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Pretextos-Libro

Cuando recibí Pre-textos para marcar la cancha, en su versión preimprenta, a fin de hacer una breve reseña que iniciara el libro a la manera de prólogo, me provocó titular dicha reseña La previa. El libro contiene textos de diversos géneros sobre el fútbol, la primera sección se llama Gramado literario y los escritores que participan son veintidós –el mismo número de jugadores que hay en un partido de fútbol–. Sin embargo, después de la lectura, desistí de ese propósito. Primero, porque incidiría en un exceso de metáfora futbolística en un libro que ya contiene bastantes. Por otro lado, y esta es la razón principal, si bien muchos textos pueden leerse también como homenaje al deporte rey, sus entornos van mucho más allá. Sus alcances son de carácter sociológico, antropológico e histórico. Y no me refiero solo a la sección Amistosas disidencias, ensayos cuyo propósito reflexivo y disciplinario es explícito, sino a todos los textos.

Un cuento –Tiempo suplementario de Goyo Torres– sobre un futbolista cesante que quiere recuperar algo la gloria ida en el último tiro libre de su carrera, hace que la vida se suspenda y dependa de un momento. Y en él se pueden identificar momentos de la vida que nada tienen que ver con el fútbol. Una crónica sobre Lolo Fernández, dicharachera y perspicaz como es característico en el reconocido Eloy Jáuregui, hace observar que en los clubes más representativos del Perú se refleja la oposición de las clases sociales de la Lima de antaño. Lolo es la excepción. En la postrimería del crack, Eloy dice: Lolo debió ser del Alianza. De cómo en el pueblo de Palca, sus habitantes han convertido el fútbol en una danza competitiva y típica del lugar, da cuenta la interesante crónica de Dennis Arias.

Ilusión y desilusión, goce y sufrimiento, frustración y contento; todo esto puede producir el fútbol. De la estrecha vinculación del fútbol con lo emocional son buenas historias las de Orlando Mazeyra, Giovanni Barlleti y Omar Suri. Otras, hablan de la ya tradicional frustración de la selección peruana en las eliminatorias de los mundiales; como es el caso de las sólidas prosas de Pedro Novoa y Elard Serruto. Hablando de prosas sólidas, no se puede dejar de mencionar a Jorge Turpo. Su crónica Vargas Llosa en pantalones cortos, no solo es interesante sino que deleita leerla, como buena parte de los trabajos de este libro.

La mayoría de los escritores que aparecen es esta compilación son arequipeños, por lo tanto no podían faltar crónicas como: Pelé al pie del Misti que narra la vez que Pelé, el rey, llegó a Arequipa junto a su equipo el Santos en 1966 para jugar un partido contra el Melgar. O un texto dedicado en memoria de Jorge Pardón: el patrón mistiano del arco. Más actual, pero en la misma línea melgariana está el texto de Jorge Malpartida: La difícil tarea de ser rojinegro. Hasta aquí, una mirada general sobre las dos primeras partes, constituida por cuentos y crónicas.

Si hubiera elegido usar metáforas futbolísticas, hubiera dicho de Amistosas disidencias, tercera sección del libro, “son los minutos más intensos”. Se compone de ensayos no aptos para hinchas fanáticos porque pueden morir de un paro cardiaco, o escandalizados por las ideas que exhalan. Lo digo porque el fútbol emociona pero también produce fanáticos. Soy de los que pueden emocionarse con un partido de fútbol (dependiendo del partido; los del mundial y la selección peruana, por ejemplo, claro está que en el segundo caso la emoción es de sufrimiento); pero creo que el fanatismo en cualquiera de sus formas: religioso, político, futbolístico y, por supuesto, patriótico es nocivo. El fanatismo relega a la estupidez, en el mejor de los casos es dañina para la salud (véase el texto de Lessness Podestá, Rubincha, que trata sobre un hincha suicida). Por eso, si de fútbol se va hablar, considero que esta sección es indispensable, para desfanatizar la legítima emoción que el fútbol produce.

Son veintidós los autores que publican en este libro. En esta escueta reseña alcanzo a mencionar a los que, personalmente, creo, son los “momentos claves del partido”. A los que es preciso “sumar el notable gesto técnico” de Carlos Rivera que ha servido para publicar este libro. El fútbol emociona, estos textos también.

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Alguien tiene que ceder http://localhost:8000/elbuho/2014/05/29/alguien-tiene-que-ceder/ http://localhost:8000/elbuho/2014/05/29/alguien-tiene-que-ceder/#respond Thu, 29 May 2014 00:00:00 +0000 Columna de letras]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=5663 7 y 45 de la mañana. “Estoy sobre la hora”. Mi destino no está lejos, antes podía llegar en quince minutos en combi, pero ahora ya no. Salgo de prisa a la avenida y entre el bullicio y la fila de autos frente al semáforo, encuentro un taxi vacío. La luz ha cambiado a verde […]

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alguien tiene que ceder

7 y 45 de la mañana. “Estoy sobre la hora”. Mi destino no está lejos, antes podía llegar en quince minutos en combi, pero ahora ya no. Salgo de prisa a la avenida y entre el bullicio y la fila de autos frente al semáforo, encuentro un taxi vacío. La luz ha cambiado a verde y subo casi “al vuelo”. Indico la dirección y añado: “volando, maestro, por favor”. En la siguiente esquina giramos a la izquierda para cambiar de carril. Antes, una combi se pasa la luz roja a toda velocidad haciendo chillar la bocina, el taxi para en seco, un escolar salta como resorte a la vereda. El taxista dice “Este es un hijo de…” se contiene y me mira por el retrovisor. Alcanzo a ver que la combi lleva una frase inscrita en el parachoques: Jesús es mi guía. Descuide, también creo lo mismo, le digo. Continuamos el viaje.

El taxista empieza a hablarme de lo caótico que está el tráfico en la ciudad: vías cerradas, choferes salvajes, multitud de carros, semáforos en ciertas calles que no funcionan, que la supuesta vía rápida de La pampilla no es rápida porque hay paso peatonal, algo inaudito en una vía así, que era necesario un puente peatonal, que él mismo una vez casi atropella a un estudiante. Escucho y pienso en la avenida Independencia a la altura de la puerta de la UNSA y desde que era estudiante de literatura, hace ya buena cantidad de años, sé que cruzar esa avenida es un peligro habitual y cotidiano. Entonces, nos parecía que podíamos graduarnos, antes, como toreros y que poníamos “el alma en el fuego”, al cruzar esa avenida. Primero es fácil, porque hay una fila de carros que avanzan lentamente, pero después hay que tener mucho cuidado pues no falta un avezado que haga una maniobra para sobrepasar. El siguiente carril, requiere más cuidado aún; aunque a veces esté libre, por el semáforo, una cuadra más arriba, cuando pasan los carros es lo más parecido a una vía rápida, las combis solo paran por pasajeros y si no hay no creen en nada. Creo que podría hacer un manual de cómo cruzar esa avenida y no morir en el intento, aunque, a decir verdad, uno puede morir. Por las tardes trabajo en el área de ingenierías de la UNSA y he visto varios accidentes. Ni un muerto hasta ahora. Lo comento. El taxista dice mecánicamente: “un muerto para las autoridades hagan algo”.

Óvalo del Avelino, 7 y 55. El taxi se detiene ante el semáforo, está sobre las líneas del paso peatonal; una señora con bolsas debe bordear el auto para poder cruzar. Acoto con frases breves a lo que dice el taxista. Muestro un poco de interés cuando se refiere a los candidatos de las próximas elecciones municipales y le pregunto si sabe de algunas propuestas para resolver el problema del transporte. “Hasta ahora todo está tibio, están como tanteando, supongo; hacen verbenas donde al final aparece el candidato bailando cumbia; del transporte no dicen nada todavía, y cuándo hablen, seguro que van a decir: lo vamos a mejorar, todos dicen eso; Usted es de José Luis Bustamante, ¿no? Ahí está”, me extiende una hoja publicitaria. Un candidato ofrece Internet wifi en los parques del distrito. Buen porcentaje de los niños y jóvenes que no tienen internet en casa, que no han de ser muchos en José Luis Bustamante, se la pasa jugando videojuegos en las cabinas públicas. Los parques siguen siendo, felizmente, espacios donde, algunos hacen ejercicios, los niños juegan, las parejitas se enamoran. Imagino un espacio así, de pronto poblado de jóvenes y niños ensimismados es sus laptops, tablets, smartfones. La promesa es demagógica y efectista; es como bailar cumbia sobre un escenario entre serpentina, pica-pica y luces de colores. La luz verde del semáforo me saca de esa tremebunda imagen.

El taxista sigue hablando del caos vehicular, de la ineficiencia y falsas promesas del alcalde provincial, los alcaldes distritales. Estoy de acuerdo con algunas cosas. Le comento que el Mistibus tiene más de un cinco años de ser promesa, el proyecto del tren monorriel se evapora y que el problema del transporte en Arequipa, con una población al borde del millón de habitantes, no se va solucionar sin un transporte masivo. El taxista dice “No, no, eso no conviene”, “Por qué”, pregunto. “La plaza para los taxistas bajaría un montón, pe”.

7 y 58 de la mañana, avenida Miguel Forga, a la altura de “Laive”. Ya casi llego, me digo. Estamos en una larga fila de autos, avanzando lentamente. Otro semáforo, el taxi se adelante un segundo antes de tener luz verde, pero del otro lado, otro taxi, intenta cruzar en ámbar. Casi chocamos. O mejor dicho, los parachoques han rozado. Se bajan los dos choferes a revisarlos. Parece que no hay nada grave, a lo sumo un rasguño. Pero ellos se insultan. Se produce un embotellamiento. Ambos taxis están en el centro del cruce. Uno de los dos debe retroceder para ceder paso al otro. Detrás de ambos hay otros autos que dejan poco espacio para retroceder, aunque en realidad ninguno quiere hacerlo. Miro el reloj. Las bocinas de los carros chillan, otros conductores también. Cada carro gana el mínimo espacio a fuerza de meterse. Después de una lenta y dificultosa maniobra, el otro taxi logra pasar. No se le ha ocurrido retroceder; al chofer del taxi en el que iba, tampoco. La luz del semáforo ya no le importa a nadie, al menos por unos segundos. En el parachoques trasero del taxi que nos sobrepasó hay una inscripción que dice: Retroceder nunca, rendirse jamás.

Mañana debo salir más temprano, me digo.

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