Haroldo Higa: para ser artista hay que tener coraje

El achorado culto Miguel Almeyda Morales

El escultor peruano Haroldo Higa, presenta una selección de sus obras más resaltantes entre el 2001 al 2015, en Arequipa. Su trabajo ha estado marcado por reflexiones y cambios en el modo de asumir la escultura, sobre todo a través de sus investigaciones en el ámbito de los soportes: madera, cerámica, plástico, cartón, espuma rígida y jebe, plástico corrugado y trupán, que se sustentan en un contexto cultural definido por la sociedad industrial y de consumo.

¿Porque te hiciste artista?

Uno cuando decide ser artista, en realidad, responde a un impulso que sale de adentro, del corazón. Muchas veces en la adolescencia y en la juventud lo único que quieres es cumplir tus sueños, como el de todo profesional, también en el caso de los artistas tomamos la opción más complicada, en una sociedad que muchas veces no se identifica con el arte, a pesar que tenemos una cultura riquísima, milenaria. Sin embargo, hoy en día, con la contemporaneidad, la gente está más preocupada en aspectos, de repente socioeconómicos políticos, que los embarga y le dan la espalda al arte. Es una lucha que dura toda la vida para el artista.

¿Cuándo comenzaste?

Ingrese a los 17 años, quería convertirme en un diseñador gráfico y en la facultad de arte de la católica, en los dos primeros años, descubrí  otras disciplinas. Una que me encantó fue la  escultura, me hizo cambiar de idea. En realidad uno cuando se forma recibe los conocimientos  y toda la teoría, pero un artista tiene que ir en busca de su propio camino y creo que el que yo escogí fue encontrar un lenguaje que me identificara; pero que a su vez me ayudara a crear arte de una manera  más libre, creativa, buscando otro tipo de soportes, materialidades y, por ende, cómo es que estos podrían producir diferentes significados.

¿Creas belleza?

Es muy probable que tenga algo de eso. Cuando uno crea una obra dejando de lado la parte estética, uno siempre está buscando generar ciertas repercusiones en los espectadores, que de alguna manera, a partir de la obra escultórica, pueda reflexionar acerca de lo que está viendo. Mi escultura  es un eslabón en una cadena de significados, me gustaría que sea leída  a partir de la conciencia y la cultura que tiene, eso significa que puede tener lecturas infinitas, para uno puede ser muy positivo y para otro no. Eso es lo que me gusta, el carácter polisémico de la obra de arte.

¿El tema político?

A mí me gusta no hablar de una formalidad literal sino de una formalidad simbólica, llena de guiños, secretos, misterios. Si alguno percibe que eso tiene un tinte político no me interesa, me interesa el ser humano, la sociedad. Juego con algunos aspectos de la vida, como la infancia, la adolescencia, la adultez. Me sirve para reflexionar sobre lo natural y lo no natural, como en esta exposición que planteo el juego de los contrarios. Si hablo de la vida pienso necesariamente en la muerte, si hablo de la ilusión estoy atento a la presencia del fracaso,  del goce al dolor, del amor al odio, esos recorridos, ese juego de complementos me atrae.

¿Y qué pasó con los materiales?

En la universidad, durante la formación, el artista asimila esa formación y la acepta o dice ya llegará mi momento para empezar a explorar. En la universidad no tenía  esa posibilidad, los materiales eran los clásicos, el metal, la piedra, la madera; sin embargo, cuando empiezo a mirar la ciudad descubro que  está compuesta por arquitecturas, ciudadanos, olores, sonidos y materialidad. Y esta materialidad que deviene de la cultura industrial me sirvió para trabajar con los desechos, los reúsos de estos posibles desarrollos técnicos me dieron el material para mis esculturas

¿Cómo es el proceso de creación?

Hoy en día los resultados rápidos están en el mundo. Hoy le preguntas a alguien algo y no sabe nada porque la información no se está leyendo, no se está usando, solo cuando la necesitan van a buscar a internet y la tienen. En mi caso es distinto, vengo de una formación académica, donde la investigación es muy importante. Si quiero realizar un proyecto nuevo debo conocer a fondo el tema a través de autores, del lado sicológico, sociológico, científico, histórico, cualquier tipo de ciencia que me ayude a desarrollar una idea. Luego la contextualizo en el tiempo y luego veo que formalidad me conviene trabajar, para finalmente producir la obra de arte. Mi taller es un laboratorio donde veo si técnicamente es posible lo que quiero crear. Es como producir un hecho científico, ensayo – error, ensayo – error. Yo me rijo por tres puntos: el significado, la forma y la técnica.

¿Qué te ha dado dedicarte a esta forma de expresión artística?

Soy un artista multidisciplinario, soy docente, vengo trabajando en estos proyectos artísticos y siento que a pesar de mis 48 años, estoy bien, tratando de diversificar las necesidades que tengo. Acabo de terminar una maestría en gestión cultural y patrimonio. En el arte primero surge la necesidad de expresarte y luego encuentras la forma. Si uno no tiene ese impulso desde adentro para hacer arte, vas a ir a tu taller y simplemente te vas a sentar o a barrer, porque no tienes nada para decir; pero si no estás tranquilo porque encuentras que quieres decir algo, es ese impulso el que te llevara a la creación. Otra cosa es que en el ejercicio de ser artista hay muchas dificultades, tienes que tener coraje, creer que tú puedes, sino tienes ese condimento de coraje, todo se perderá o se quedara en tu taller o en tu casa.

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