La Flor de mi Secreto: un imprescindible de Almodóvar

"En esta película está presente el drama social de la España de aquellos años: la marcha de estudiantes por el centro de Madrid, las pintas en contra del PSOE, los comentarios políticos (escuetos pero mordaces) de uno o dos personajes… Es decir, Almodóvar era consciente de la realidad social que se vivía"

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¿Cuál es la flor del secreto de Pedro Almodóvar? En 1995, España vivía tiempos duros. El PSOE se iba en picada, el país descubría con horror los crímenes de los GAL, Felipe González era acusado públicamente y sin tapujos de corrupción e incapacidad. El ambiente era tan tenso que se rumoreaba golpes de Estado. En medio de esa realidad atroz, Almodóvar nos regala un drama sentimental y personalísimo: La flor de mi secreto.

En esta película está presente el drama social de la España de aquellos años: la marcha de estudiantes por el centro de Madrid, las pintas en contra del PSOE, los comentarios políticos (escuetos pero mordaces) de uno o dos personajes… Es decir, Almodóvar era consciente de la realidad social que se vivía y, como personaje siempre conectado a la realidad cultural de España, era consciente también de que debía dar una respuesta. Pues bien, su respuesta es La Flor de mi Secreto, la historia de una mujer completamente desconectada de la realidad, incapaz de comprender los móviles que agitan a otras personas.

Para Leo, como si de una dramática solipsista se tratase, sólo existe el amor. Su amor. Todo lo demás es irreal y fantástico. Sobre esto, es muy representativa aquella escena inicial en que ella sale de su casa con las botas que su esposo le regaló. En el camino le aprietan las botas y no puede sacárselas, le pide ayuda a un desconocido e incluso le ofrece dinero para que se las saque. Llega a las oficinas donde trabaja una amiga suya y le participa el terrible drama que vive: no puede sacarse las botas. La vida de Leo es así: una tragedia que nadie más puede ver. Pero la tragedia que vive Leo es real. Profundamente enamorada de su marido, Paco (Imanol Arias), no puede soportar el hecho de que esa relación tenga que terminar. Intenta suicidarse, se va a vivir una temporada al campo (a La Mancha, y aquí, como en otros pasajes, la conexión con la propia vida de Almodóvar – manchego de pro- es muy evidente) e intenta reconstruir su corazón hecho pedazos (esa escena en que ella está en un café y con los ojos llorosos ve por la tele una presentación de Chavela Vargas cantando “En el último trago” es impagable).

La respuesta de Almodóvar, en 1995, a los problemas sociales de España es entonces esa: busca en tu corazón, ama con una intensidad rayana en la locura. Y si ese amor te destroza, recoge los pedazos y reconstrúyelos. Al descreído crítico que no puede aceptar esa respuesta, Almodóvar le diría: es que esa es la flor de mi secreto. Del suyo. De Leo. ¿Y también del nuestro?

Marisa Paredes está magistral en esta película. Me atrevería a decir que Marisa Paredes ES la película. Pero siempre es un placer ver también a Chus Lampreave, Rossy de Palma y, por qué no, a Juan Echanove. La película está disponible en Netflix y huelga decir que es imprescindible.

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