#Hace20Años Vladimiro Montesinos en Arequipa: El origen del terror

Vladimiro Montesinos había dejado de ser el todopoderoso hombre tras las bambalinas del gobierno de Fujimori. Este reportaje hace un recorrido sobre los detalles de su vida en Arequipa.

Hace 20 años El Búho

El 29 de septiembre del 2000 salió publicada la edición N° 21 del semanario El Búho. Para aquel momento, la figura de Vladimiro Montesinos ya había sido plenamente descubierta, como la mano que articulaba tras bambalinas las decisiones de Estado. Por ello, conocer los orígenes del asesor presidencial desde su tierra natal Arequipa, era necesario para tratar de comprender al oscuro personaje que durante una década mantuvo al país bajo su mando.

Vladimiro Montesinos

«Vladimiro Montesinos, ciudadano peruano, de profesión abogado, ante usted muy respetuosamente me presento y digo qué, como es de conocimiento público, en mi país soy víctima de una persecución eminentemente política, que ha puesto en grave riesgo mi integridad y me ha obligado a salir del Perú». Le escribe, sin que le tiembla la mano, el asesor de Alberto Fujimori a la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, en una carta de solicitud de asilo.


Cecilia Valenzuela (Imediaperu.com)

El ocaso del «ideólogo» del fujimorismo ha sobrevenido a manera de vértigo. El inicio del fin comenzó la mañana del 21 de agosto cuando el «doctor» convenció al siempre dispuesto Alberto Fujimori para realizar una conferencia de prensa, con el objetivo de anunciar el desbaratamiento de una banda de traficantes de armas que abastecían a las FARC, a través del denominado plan Siberia

Esa mañana Montesinos forzó hábilmente a Fujimori a darle dimensión continental. Siguiendo el libreto diseñado por su asesor, el presidente alabó el trabajo de inteligencia y comentó en voz alta que no entendía como Estados Unidos pensaba gastar millones de dólares en el plan Colombia cuando el Perú era el país que más colaboraba en la lucha contra la subversión y narcotráfico en América Latina.

Vladimiro Montesinos estaba enterado, merced al constante espionaje al que hemos sido sometidos los periodistas que investigamos el tráfico de armas hacia las FARC y su relación con el narcotráfico, que estamos a punto de revelar su participación en el contrabando de armas y quiso adelantarse a esta acción. La ofensiva es la postura favorita de este operador de inteligencia. Al día siguiente, los países mencionados: España, Colombia y Jordania desmintieron la tesis presidencial y la prensa independiente contradijo paso a paso la versión oficial, demostrando los vínculos de los operadores del contrabando con el Ejército y el servicio de inteligencia nacional.

Tres semanas después, un video comprobó que Montesinos se encargaba personalmente de comprar los votos de régimen en el Congreso de la República.

El hombre que sustentó su poder en las debilidades de sus contrincantes, que se nutrió de información interviniendo las comunicaciones de sus adversarios, se vio desnudo en las pantallas de la televisión, repitiendo las pesadillas que hacía vivir a sus enemigos para volverlos vulnerables.
Al hombre que compró, chantajeo, presionó y amenazó a congresistas, militares, periodistas, jueces, fiscales, empresarios y banqueros le hicieron beber el trago más amargo de su propia medicina

Su patología lo llevó a grabar las acciones ilegítimas que realizaba junto a sus víctimas, con la idea de ponerlos en evidencia si fuera necesario, descansando en su concebida e indignante impunidad.

La historia de Vladimiro Montesinos está marcada por la traición y el engaño. Comenzó a estudiar abogacía cuando era teniente del Ejército. Interrumpió sus estudios en más de una oportunidad y cuando se gradúa de jurista ya no era militar, pues luego de haber ascendido a capitán, estuvo preso dos años en un cuartel militar condenado por robar documentación secreta del despacho del primer ministro de entonces, Edgardo Mercado Jarrín, para entregársela a la CIA; y por falsificar la firma del ministro de Guerra y del presidente de la Nación.

Cuándo fue descubierto como espía, en 1976, Montesinos cayó en la desgracia total. Al salir de la cárcel fue taxista nocturno mientras terminaba de estudiar su carrera de abogacía. Entonces, hizo un juramento, jamás volvería a ser pobre, «ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón». Esa fue la máxima de Montesinos en esas épocas, cuando aprendió a cobrarse de sus patrocinados.

Cuando no eran narcotraficantes, los clientes de Montesinos eran policías o militares separados de sus instituciones por corrupción, malversación de excesos o violaciones contra los Derechos Humanos.

A sus clientes les caracterizaba un detalle: todos tenían dinero mal habido, dinero suficiente para comprar o corromper a cuánto policía juez o fiscal se interpusiera en su camino. Pero también dinero que había que confiarle a su abogado y que después, qué duda cabe, no podrían reclamarle al abogado. Vladimiro Montesinos Torres está inscrito en el Colegio de Abogados de Lima con el número 8000. Su especialidad es el Derecho Penal.

Sin embargo, nunca fue un destacado litigante, nunca con el alegato creativo, con una argumentación brillante. Por lo menos no figura en los anales de Palacio de Justicia, ni en la memoria de los magistrados como un jurisconsulto reputado y con recursos.

Siempre resolvió sus casos borrando huellas en las comisarías, comprando opiniones en la Fiscalía y volteando acusaciones en los juzgados; «arreglando» con los secretarios para qué desaparezcan los expedientes de sus clientes. Esos eran sus argumentos.

Montesinos en Arequipa

Por Lourdes Zanabria

Los excesos de poder que se atribuyó el doctor con la venia incondicional del Presidente, de las Fuerzas Armadas y de la mayoría del Congreso; han sumido al país en una profunda crisis política, social y económica. Nada más que al parecer nadie esperaba que sus turbios procedimientos alcanzaran estos niveles. Este es el pasado de Vladimiro Montesinos, polifacético sujeto, excapitán del Ejército; acusado de traición a la patria, abogado, exasesor presidencial, exjefe del servicio de Inteligencia y vulgar traficante de conciencias.

Vladimiro Lenin procede de una familia que siempre ha estado sumergida en el tráfago de la vida pública y política del país. Su tío Alfonso Montesinos y Montesinos llegó a ser senador y Ministro de Estado en el régimen de Velasco Alvarado; sus primos hermanos también ocuparon cargos públicos altos en entidades del Estado y cargos dirigenciales a nivel del Partido Comunista Peruano; pues la familia Montesinos pertenece a las canteras del comunismo radical. Primo hermano del camarada «Feliciano» Oscar Durand Ramírez, condenado a cadena perpetua por traición a la patria como líder del grupo terrorista más sangriento de nuestra historia, Sendero Luminoso.

Los Montesinos

A decir de algunos compiladores de nuestra historia, Arequipa ya concibió en el poder a un Montesinos y esto fue poco después de la guerra con Chile, en que los arequipeños eligieron a uno por alcalde, si bien su gestión no fue de trascendencia, este Montesinos ya se había ganado el respaldo popular por su participación durante el conflicto bélico. Décadas después Alfonso Montesinos y Montesinos, hermano de su padre, hoy con más de noventa años, fue senador de la República (1956-1962) y ministro de Estado durante la dictadura militar. Abierto colaborador del régimen de Velasco
Alvarado impulsó las carreras de sus tres sobrinos más allegados Guillermo Herrera Montesinos alias «Pompeyo», Gustavo Espinoza Montesinos alias «boca llanta» y Vladimiro Montesinos Alias «doctor» o»Rasputín».

El primero, «Pompeyo», tuvo a su cargo la dirigencia nacional del Partido Comunista Peruano, Gustavo fue dirigente de la CGTP, diputado electo por el Frente de Liberación Nacional en los periodos de Fernando Belaunde
Terry y Alan García Pérez. Aunque Vladimiro fue adoctrinado en el mismo frente desde los 16 años junto con Abimael Guzmán Reynoso, quien se convirtió en su amigo y confidente; jamás ocupó un cargo dirigencial, al parecer porque la vida castrense siempre le atrajo más que cualquier otra cosa.

Vladimiro Montesinos

Infancia en Tingo

En este balneario tradicional de Arequipa, Vladimiro estudió su primaria en la pequeña escuela ubicada frente a la iglesia. Su padre Francisco Montesinos y Montesinos, más conocido como Pancho en el barrio, era un escribano de Estado; lo que ahora se conoce como notario público, un hombre poco comunicativo y alcohólico que lo sometía constantemente a maltratos. Su madre, una joven tambeña de la que pocos se acuerdan pues no tenía mucha vida social, sufría de constantes ataques; causa probable de su muerte cuando Vladimiro era aún niño.

Los primeros años vivieron en una casa alquilada perteneciente a la familia Coles, en el callejón Bolognesi 317, junto con sus cuatro hermanos Cancha, María, Clemencia y Orlando Montesinos; callejón al que Vladimiro volvió
hace dos meses resguardado por más de 50 efectivos y acompañado de sus incondicionales Abraham Cano Angulo y Daniel Postigo.
La vieja casa ha sido demolida y en su lugar se ha levantado una residencia.

A tres cuadras, frente a la alameda, vivía la familia Montesinos en una casa algo rústica, según versiones de vecinos, pues eran de condición humilde. Hasta que su padre se suicidó, tras lo cual nada volvió a ser como antes. Hoy parte del terreno está cercado y abandonado, en el fondo solo se aprecian viejas palmeras, el otro lado fue vendido al colegio particular Prescott. Sus compañeros de juego, algo timoratos, solo recuerdan que era una familia bastante cerrada. El mismo Vladimiro solo salía de su casa para ir a estudiar y muy de vez en cuando para jugar pelota.

Propiedades Montesinos

Mientras la familia de Vladimiro, era una familia de condición económica humilde, los otros Montesinos gozaban de cierta posición. En el centro de Arequipa eran dueños de inmensas propiedades en las que ahora se han levantado prósperos negocios. La tercera cuadra de la calle San Juan de Dios fue la casa principal, allí vivía la abuela del excapitán, María Montesinos Martínez, a quien iba a visitar frecuentemente.
Gran parte de esta propiedad ha sido vendida a la panificadora «Las Américas», pero todavía una cuarta parte se mantiene en pie. Su arquitectura es la misma que tenía hace alguna décadas y el propietario sigue siendo el veterano Alfonso Montesinos, quien actualmente vive en la casa «encantada’ de Yanahuara.

Él es probablemente el único Montesinos que todavía permanece en Arequipa. Otra de las propiedades importantes de los Montesinos estaba ubicada en el Barrio San Lázaro en la esquina de Campo Redondo con Carlos Llosa.

Cadete

Dicen muchas personas que lo conocieron cuando Vladimiro vivía en Tingo, la cercanía del cuartel Salaverry influyó mucho en su personalidad. Por eso exigió estudiar en el colegio militar Francisco Bolognesi al que ingresó
con la ayuda de su tío Alfonso. Sus estudios en esta entidad educativa no fueron resaltantes, era un cadete común y corriente pero muy hábil para hacerse de colaboradores. Junto con él, en su promoción, también se graduó el conocido empresario y perseguido político León Rupp Rodríguez Banda; y su primo Sergio Cardenal a quien después Vladimiro se encargará de sacarlo de su camino.

Siendo estudiante, Vladimiro inició su carrera política. Seguidor de los principios ideológicos de sus tíos, militó en el Frente de Liberación Nacional que dirigía José Villalobos Ampuero, junto con Abimael Guzmán, a quien
algunas versiones también lo emparentan
. Ambos defendieron los mismos principios comunistas, y ambos tenían las mismas oscuras intenciones de alcanzar el poder a cualquier precio. En esa época nadie hubiera vaticinado que la captura de uno significaría el éxito del otro.

No obstante, en recuerdo de aquellos años, algunas fuentes militares aseguran que Abimael Guzmán habría vivido todo esté tiempo en una prisión dorada. Incluso se asegura que ha salido de su férrea prisión en más de una ocasión. La torta de cumpleaños que Fujimori llevó a Elena Iparraguirre a prisión, apoya esa versión.

Hoy solo resta esperar que los dos personajes más siniestros de nuestra historia, quienes tuvieron en sus manos la seguridad de todos los peruanos, sean finalmente neutralizados para siempre.

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