¿Qué hacer con el 2022?

"¿Habremos aprendido algo respecto a que nuestra apuesta debe ser a fortalecer todo tipo de organización que favorezca la solidaridad, bien común y colaboración entre nosotros?"

Columnista invitado

Según nuestra ciencia, actualmente en el año 2022, somos el organismo más avanzado de la evolución. Los herederos de la tierra e imagen de Dios para otros. Con un alma o espíritu que dirige nuestras acciones en algunas creencias.

Sea una u otra la verdad, hemos acumulado enorme experiencia durante estos dieciséis mil años o más que poblamos el planeta. De la que podemos concluir que principalmente somos seres sociales, con necesidades emocionales y afectivas.

A través de las generaciones hemos tratado de encauzar estas actividades agregando responsabilidades con nuestros semejantes y nuestro espacio vital. En algunos casos mejor que en otros como la historia de la civilización nos lo demuestra.

En estos últimos años, hemos tratado de conjugar intereses todos los que sobrevivimos en este planeta. Ha ayudado la revolución de las comunicaciones así como la era del conocimiento. Globalización, le hemos llamado.

Pero en vez de hacerlo con base en la tolerancia, hemos exacerbado diferencias y tratado de imponernos unos a otros. Diferenciándonos, condenándonos, excluyendo. La familia no solo es una célula de la sociedad, la hemos convertido en el motivo único y privado de nuestros esfuerzos. Cerramos la puerta en nuestra casa, y así renunciamos a nuestro compromiso social. Con que los míos estén bien, todo el resto importa poco.

Desafortunadamente para nosotros y nuestra arrogancia humana, la realidad es mucho más fuerte. El daño planetario, la escasez de alimentos, las pandemias mundiales, los desastres naturales, son situaciones con las que más comúnmente de lo que pensamos, tendremos que enfrentar.

Y no podremos hacerlo ni con nuestro economicismo (la economía lo es todo ) ni con nuestro egoísmo. Parece que solo lo lograremos dedicando los esfuerzos individuales para el bienestar de la tribu. Hoy llámese estado, nación, comunidad. Si no volvemos a fortalecer los lazos de humanidad que nos conectan, difícilmente podremos sobrevivir en estas turbulentas realidades.

El discurso lo hemos escuchado tantas veces, en diferentes idiomas y situaciones. Pero suena menos real o urgente que los argumentos que alimentan nuestro egoísmo; que apuesta a que podemos sobrevivir solos.

Dos años con una pandemia mundial donde, si no hubiéramos tenido un estado protector, nuestras posibilidades de estar vivos hubieran sido mínimas. ¿Habremos aprendido algo respecto a que nuestra apuesta debe ser a fortalecer todo tipo de organización que favorezca la solidaridad, bien común y colaboración entre nosotros?

Espero que sí, de otra forma estaremos condenados y desperdiciando un nuevo año. Feliz 2022 con responsabilidades para con nuestros semejantes y nuestro ambiente de vida.

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