La tradicional celebración ritual de fin de año, donde se lucha por el orgullo, en una sabrosa crónica

Takanakuy: cuando las diferencias se equiparan con sangre

Mientras el grueso de la población sigue adobada en la resaca de la Navidad, en Villa Paraíso ocurre una fiesta costumbrista y controversial cuyo polvo levantado no ha dificultado su perenne visión de las diferencias: Los problemas se solucionan con una comunicación de semántica tangible: golpes. Emisor y receptor se fijan como vencedor o vencido y, a pesar de las roturas y las sangres, el contexto siempre viste una camiseta deportiva.

La Revista

La tierra se remeció en Villa Paraíso justo después de que el cielo se cerrara a pesar del estiaje. Una insignificante garúa descendió sobre el público, pero fue desbaratada por las vehementes ondas que salían de los parlantes: La wayliya ya repicaba entre las piedras su invariable tono melancólico y en los bordes masticados y arenosos de la gran fosa que contiene la plaza de toros, cientos de residentes chumbivilcanos esperaban la primera batalla entre sus paisanos más valientes o pelincos.

Los golpes secos eran tales que se superponían al ruido musical. El arrastre de los zapatos levantaba una estela blanquecina y dramática sobre el revoltijo de brazos, cabezas, puños y piernas que se movía irregularmente descerrajando toda su potencia y desacierto. La tierra se remeció en Villa Paraíso, es preciso decirlo, …

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