La fuerza tractor de la geotermia para el desarrollo productivo del sur

El sur tiene debajo un tesoro inmenso que brindará enrome soporte, no sólo a su potencial energético, sino a su desarrollo productivo regional. Una oportunidad que no se debe aplazar más.

Columnista invitado

El mundo se encuentra hoy, más que nunca, en el empeño vital de impulsar el desarrollo de energía limpia. En este contexto, los avances en el Perú han llevado a que las fuentes renovables representen alrededor del 5% del total de la generación eléctrica. Si bien esto es relevante, se necesita continuar avanzando en esta línea, sobre todo si tenemos en cuenta que una de las mejores fuentes de energía limpia la tenemos a disposición.  Parafraseando al naturalista italiano José Antonio Raimondi, el sur del Perú se encuentra sentado en una amplia fuente de energía geotérmica que puede transformar radicalmente su desarrollo.

Pocos países en el mundo pueden decir que en su territorio cuenta con un potencial de 2860 MW de energía geotérmica, donde el llamado Eje Volcánico Sur tiene 1600 MW. La generación de energía a través de la geotermia está presente ampliamente en el mundo, con avances tecnológicos que llevan más de un siglo, y muy desarrollados en países como Japón, Estados, Turquía, Italia, Nueva Zelanda, entre otros. En países como Islandia, Filipinas y El Salvador, Nueva Zelanda y Costa Rica esta representa ya entre el 15 y 30% del total de generación eléctrica.

Latinoamérica avanza con mucha velocidad en esta tecnología. El Salvador, México, Guatemala y Chile ya cuentan con importantes centrales geotérmicas. Chile, país con quien nos solemos comparar, cuenta desde el 2017 con la planta geotérmica de Cerro Pabellón, poseyendo dos unidades de 24 MW. En el Perú, ya hay avances de exploración muy avanzados de varias plantas geotérmicas de entre 100 MW y   300 MW en Arequipa, Moquegua y Tacna.  Estamos hablando de proyectos de una importante magnitud regional, que como mínimo implicarían US$1.500 millones en cada una de estas localidades.

Cada una de estas inversiones tendrán un impacto amplio de desarrollo regional. La inversión en plantas geotérmicas puede integrar una serie de actividades agropecuarias de las comunidades, soporte a la actividad manufacturera, turismo y otros servicios. Igualmente, ayudaría a las comunidades a obtener calefacción de forma factible y, de esta forma, mitigar las heladas comunes en la zona. Por ejemplo, una inversión de aproximadamente US$ 500 millones podría significar que el crecimiento de Arequipa se incrementa en 1,5 puntos porcentuales más cada año, mientras Moquegua y Tacna lo harían en más de 5 puntos porcentuales anuales. El impacto sobre el empleo y la informalidad sería también superlativo.

Más allá de cifras auspiciosas que ilustran cómo la geotermia puede traer prosperidad regional al sur, la inversión ayudaría a enfrentar el actual desbalance regional. Hoy, la forma como esta organizado el portafolio de generación eléctrica es muy preocupante, pues el 80% se deriva de la zona central del país. Esto deja en situación deficitaria al norte y, sobre todo, al sur, describiéndose así una seria desventaja regional, en términos de seguridad eléctrica.

Si esto no fuera ya un problema, hay que subrayar que la matriz energética descansa en fuentes de generación que se enfrentan a serias vulnerabilidades. Entre ellas, cambios en el clima; desastres naturales; problemas en el transporte de gas natural; o, problemas en su suministro.  El Perú cuenta con la posibilidad de darle vuelta a esta situación de forma factible y eficiente; dado que la energía geotérmica es considerada una fuente de base infinita (las plantas operan más de 100 años), que brinda soporte constante e ininterrumpida. Por tanto, puede incorporar seguridad y electricidad todos los días y horas del año.

El Perú se encuentra bendecido de contar con una fuente de energía tan rica en el sur. Y es bueno recalcar que la energía geotermia tiene mayores beneficios costo-eficiente que muchas otras. Claro, al comienzo, como toda nueva tecnología, los primeros MW presentarán mayores costos, dado las inversiones iniciales; pero en el largo plazo- que es lo que cuenta- cuando ésta se encuentre integrado en el mercado, los siguientes mega watts demandados harán que los precios sean muy competitivos.

No olvidar además que, dada la tendencia mundial hacia la energía limpia, este enorme “tesoro” que tenemos bajo tierra, se convertirá en el sucesor de la actual quema de diésel, brindando un flujo constante (sin variabilidad ni intermitencia) y seguro. Sin lugar a dudas el sur del Perú lo tiene todo para dar un salto enorme en su desarrollo productivo en base a la geotermia.

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