Anécdotas históricas: Los periódicos en Arequipa entre 1860 y 1883

Y seis intríngulis que he investigado, de vivos, “muertos y heridos”

Historia
Diario El Deber

A propósito de cumplir 23 años de existencia, La Bolsa hizo un recuento de los periódicos que se fundaron en Arequipa en aquel lapso; resultado: “cuarenta difuntos”, señalaba – con orgullo y con cachita – la edición del diario de don Francisco Ibáñez, correspondiente al 4 de junio de 1883.

Los nombres de los periódicos que nacieron, crecieron y murieron entre 1860 y 1883, fueron: La República, El Farol, La Guillotina, El Juicio, El Ferrocarril, La Prensa, La Voz Pública, El Artesano, El Crisol, El Semanario, Arequipa Católica, El Católico, El Telégrafo (uno semanal y otro diario), El Liberal, El Misti, La Democracia, El Conciliador, La Verdad, El Mosaico, El Popular, La Cartilla Popular, La Linterna, El Sufragio, El Tumbes, La Juventud, El Lusiana, El Orden, El Boletín Municipal, La Revista Católica, La Abeja, Los Niños, La Actualidad, El Chili, El Eco del Misti,  El Eco de Arequipa, Boletín del Ejército, El Diario de Arequipa, El Perú y, La Libertad.

Pero más allá del recuento de “difuntos” que hizo La Bolsa, permítanme precisarles seis intríngulis que yo he investigado de vivos, “muertos y heridos”:

Primera intríngulis: En los tiempos que me voy a referir aparecían numerosos periódicos de efímera vida como parte imprescindible de las campañas electorales de los candidatos presidenciales. Aparecían y desaparecían. Pero el 11 de junio de 1871 se publicó un “Alcance á LA BOLSA N° 631”. Este ALCANCE – el primero que descubro – es una especie de suplemento, encarte o edición extraordinaria, publicado entre dos ediciones ordinarias de La Bolsa. El “Alcance” en mención está dedicado íntegramente a promover y propagar la candidatura de Manuel Pardo a la Presidencia de la República (justamente en el proceso electoral que ganó y lo convirtió en el primer Presidente civil de nuestra historia republicana). El 27 de setiembre del mismo año volvió a publicarse otro “Alcance”, con el mismo fin y mentor.

No está demás señalar que La Bolsa y su director, fundador y propietario, don Francisco Ibáñez, fueron partidarios de Pardo, en esa elección y durante su gobierno que, en el lenguaje de la época eran conocidos como: civilistas, porque apoyaban a un civil, y luchaban porque los militares se retiren a sus cuarteles y se dediquen a sus tareas específicas y no sigan gobernando al Perú, creyendo que el ejército o la marina eran un partido político y la Presidencia de la República era el lógico o natural coronamiento de su carrera militar. La Bolsa y Francisco Ibáñez por defender al civilismo sufrieron diversas represiones de los militares y militaristas de turno, especialmente de Nicolás de Piérola y Lizardo Montero, sufrieron, digo: clausuras y prisiones.

Podría considerarse que el “Alcance” del 11 de junio de 1871, es el primer suplemento, o el primer encarte publicitario de la historia del periodismo arequipeño, y quien sabe del periodismo peruano y hasta mundial (teniendo en cuenta que a los arequipeños siempre nos ha gustado inventarnos el mundo y la vida al pie del Misti, y El Comercio, de Lima, en ese entonces no publicaba suplementos ni encartes, hasta donde me es posible saber). Pero, no fue estrictamente un suplemento, ni un encarte. Me explico, en ese tiempo La Bolsa era un periódico bisemanal (salía los lunes y jueves de cada semana) y el bendito “Alcance” no se publicó, distribuyó ni vendió con una de las ediciones bisemanales o normales del admirable vocero de don Francisco Ibáñez. Se publicó entre dos ediciones, es decir en su día propio (que no fue lunes o jueves).

También es necesario precisar que no fue, simplemente, una de las múltiples publicaciones que sacaba la imprenta de La Bolsa con su correspondiente pie de imprenta (folletos, libros, etc.). Fue un “Alcance” de La Bolsa, es decir con su logo, su patrocinio, parte o qué sé yo del mismo periódico. Entonces en qué quedamos, si no fue un suplemento ni fue un encarte ¿qué fue? Se podría decir que fue una edición extraordinaria, pero no, porque no salió con el título o nombre del periódico La Bolsa en primer y destacado lugar, ni con la indicación que lo señalase. Salió con el título de “Alcance á LA BOLSA N° 631”; es decir, como “Alcance” a la edición anterior que tenía el número señalado.

Y, por fin, ¡carájtimas! ¿Qué fue? Un alcance a la edición Nº 631 o un heraldo de la edición Nº 632 de La Bolsa. Ibáñez creó algo insólito en el periodismo mundial, me lo imagino buscando qué le llamaría a su “invento”. Me lo imagino cavilando por encontrar la denominación adecuada para llamarlo ¿alcance, heraldo, suplemento, encarte, edición extraordinaria, hoja suelta, volante, colofón, etc., etc.? Ese paladín del periodismo nuestro decidió llamarle “Alcance á LA BOLSA N° 631” y, acertó, fue efectivamente un alcance, pero lo que no se dio cuenta es que creó un tipo de publicación adscrita a la edición de un periódico (bisemanal en este caso) que yo no sé si se ha publicado, antes o después, en algún periódico del mundo, dada la particular periodicidad con que se publicaba

La Bolsa en esos años (siete años después, desde el 1 de julio de 1878, pasó a publicarse tres veces por semana: lunes, miércoles y viernes). Lanzo el desafío a los periodistas mistianos y a cualquier otra persona bien informada que resuelvan este pequeño enigma: Lo que Ibáñez llamó “alcance” ¿Qué nombre tiene en el lenguaje periodístico de nuestros días? ¿Algún periódico del mundo saca “alcances” o lo que se llamen?

Segunda intríngulis: Pero no solo eso, años después de los “alcances” de La Bolsa, esta trinchera augusta del periodismo de Arequipa, con el objeto de informar “el verdadero estado de las cosas y los esfuerzos del gobierno para salvar la crisis”, se apiadó de las personas “que por su humilde condición no pueden disponer los recursos necesarios” para adquirir un periódico, y comenzó a distribuir unas “hojas sueltas” gratuitas con el logo e informaciones de La Bolsa. “Hasta la fecha han circulado dos hojas, debiendo publicarse la tercera antes de poco tiempo” (La Bolsa 7 de mayo de 1877. Pág.2.).

Es decir, La Bolsa y Francisco Ibáñez también fueron precursores de los periódicos gratuitos que, un siglo después, se sacan en varias ciudades del mundo. Por ejemplo en Madrid, a la entrada del metro todas las mañanas se reparten hasta tres periódicos gratuitos, que dan informaciones y comentarios breves y, por supuesto, traen mucha publicidad  con la que se financian.

Tercera intríngulis: La “SOCIEDAD ESTUDIOSA” formada por alumnos del Colegio Santo Tomás de Aquino, de don Lorenzo Ballón, está editando un “periodiquillo” semanal con el título de EL ESTUDIANTE, nos cuenta La Bolsa del 9 de julio de 1883. Este podría ser el primer periódico escolar de nuestra historia y, téngase presente, que era d´i´a´verdá, y no como la mayoría de nuestros días que no pasan de ser periódicos murales.

Cuarta intríngulis: “LIJEROS PENSAMIENTOS CONSAGRADOS A LA MUJER” se llama el folleto de 125 páginas que acaba de publicarse en los “talleres de esta imprenta”. Son los 16 artículos que ha publicado en La Bolsa doña Felisa M. de Chávez, referentes a la mujer (La Bolsa 14 de julio 1883). Precursora también esta publicación, por feminista y por la forma de publicar un libro (o folleto); reuniendo los artículos periodísticos previamente publicados en un medio, uno por uno, práctica que es muy común en nuestros días.

En estos tiempos de la guerra con Chile, en Arequipa como en el Perú todo, algunas mujeres irrumpen en la producción literaria. Y lo hacen con éxito: María Nieves y Bustamante, Clorinda Matto de Turner, Felisa M. de Chávez, etc. Clorinda Matto, escritora cuzqueña conocida a nivel nacional, vivió en Arequipa en tiempos de la guerra; fue activa y destacada participante de las tertulias literarias; publicó artículos y hasta trabajó en La Bolsa en responsabilidades equivalentes a lo que hoy se conoce como jefatura de redacción.

Quinta intríngulis: No solo aparecieron y desaparecieron efímeros periódicos de propaganda política a favor de los candidatos presidenciales de entonces. Surgieron también periódicos literarios y, especialmente católicos, para propagar la fe y defender a la iglesia católica. Así tenemos que apareció el primer número de EL RECREO. El redactor de La Bolsa que nos dio la noticia, jugando con la condición de seminaristas de los flamantes periodistas; en doble sentido dijo de El Recreo: “que el pequeñuelo viva muchos años para consuelo de sus padres”. (La Bolsa 28.Jul.1883.P.1).

Sexta intríngulis, en este caso festiva: como usted puede encontrar la noticia respectiva, si la busca con lupa en la sección Cronología de esta obra; un día de estos años, los redactores de La Bolsa se declararon en huelga. Y con ese nombre la anunciaron con bombos y platillos en el periódico ¿saben por qué era la huelga? Porque iban a festejar el cumpleaños de su Director, don Francisco Ibáñez. Me anoto en el comité de huelga con una damajuana de pisco majeño, un cuchicito omateño alimentado solo con frutas; y una troya cuetera que partiendo de San Lázaro llegue hasta el cielo.

(En las citas textuales de esta obra se respeta la ortografía de los originales)

Juan Guillermo Carpio Muñoz

Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre

Tomo II. Págs. 391 – 394

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