La limitada educación del presidente Castillo y de la mayoría de peruanos

"La deficiente educación exhibida por nuestro presidente Pedro Castillo debe servir como una oportunidad para llamar nuestra atención sobre la necesidad de ofrecer una buena educación que esté al alcance de todos"

Columnista invitado

La deficiente educación exhibida por nuestro presidente Pedro Castillo debe servir como una oportunidad para llamar nuestra atención sobre la necesidad de ofrecer una buena educación que esté al alcance de todos. 

Como la  mayoría de peruanos, posiblemente usted envió a sus hijos a un colegio particular, pensando en dar a los suyos una educación de calidad en la medida que sus posibilidades económicas lo permitan, pero sin siquiera detenerse a pensar en la pobre calidad educativa que reciben la mayoría de niños en el Perú. Y sucede que, como no se nos ha formado el sentido del bien común, esa  manera individualista de pensar es lo “normal” entre nosotros: cada quien se ocupa solamente por la educación de sus propios hijos, y no es asunto nuestro la educación de los hijos de los demás.

En cambio, en EEUU y países nórdicos lo normal es preocuparse por la educación de toda la comunidad, no solo de los hijos propios. La absoluta mayoría asiste a escuelas públicas, de buena calidad, obedeciendo al convencimiento de que toda la comunidad se beneficia cuando se tiene una población que está bien educada.

¿Usted preferiría vivir en un país donde casi todos están bien educados o en uno donde la mayoría no lo está (como Pedro Castillo)? ¿Qué país es más competitivo, elige mejor a sus gobernantes, y se gobierna mejor a sí mismo, uno donde la mayoría recibe buena educación o uno donde los bien educados son pocos? ¿Y habría algún efecto acumulativo en un periodo de, digamos, unos doscientos años? 

El primer país del mundo que se propuso dar educación a toda su población fue EEUU, desde su fundación. Benjamin Franklin, científico, diplomático, inventor, editor y filósofo político, fue fuertemente influenciado por las nuevas ideas de la Ilustración Europea (“todos nacemos con los mismos derechos”). Y era un convencido de que una sociedad con una forma de gobierno en que el poder emana del pueblo (democracia), solo podría ser buena en la medida que lo fuesen sus habitantes; inmortalizando sus pensamientos así: “Nada es más importante para el bien público que formar y educar a la juventud en la sabiduría y la virtud. Los hombres sabios y honestos son, en mi opinión, la fortaleza de una nación” (1750).  Franklin utilizó sus influencias trabajando  incesantemente por la creación de bibliotecas, escuelas y universidades que fuesen de acceso público.

Como uno de los fundadores más influyentes de la nueva nación, Franklin pudo convencer a los demás fundadores de EEUU sobre los beneficios de tener un buen sistema de educación al que tuviesen acceso todos los habitantes, decidiendo que tendría que ser pagado por todos; y dando lugar a lo que se conoció como “escuelas públicas” que luego fueron emuladas en muchas partes del mundo. También decidieron que era necesario acercar físicamente la educación a la población, con ubicaciones asequibles, para lo que había que construir una escuela a menos de una milla de distancia de cada poblado. Las bibliotecas públicas de fácil acceso también formaron y aún forman parte de ese esfuerzo por masificar la educación. 

En contraste, ¿saben de algún prócer de la independencia en Sudamérica que proclamara “es necesario dar igualdad de derechos y oportunidades a todas las personas”? O, ¿Acaso alguien dijo “tendremos un mejor país si todos los pobladores reciben educación”?

Nuestros próceres, como en las otras excolonias de España, nos ofrecieron la idea que para alcanzar la libertad era suficiente acabar con la colonia. Casi todos los himnos y declaraciones de independencia proclaman básicamente lo mismo: “para ser siempre libres solo debemos expulsar al colonizador”, y les compramos; y libramos una guerra que apenas consiguió un cambio de amos, con nuevos gobernantes que buscaron, y buscan, el beneficio personal como principal objetivo; permitiendo la continuidad de un sistema social plagado de individualismo, injusticia, desigualdad y corrupción en el que, a la larga, todos pierden.

“Las personas nacen con apetito por la libertad personal, pero no nacen con conocimiento de los acuerdos sociales y políticos que hacen posible la libertad (…) Estas cosas deben formarse. Deben educarse”. “La educación desempeña un papel primordial en las sociedades libres (…) En una democracia el gobierno está al servicio de su pueblo; y la capacidad del pueblo para crear, mantener y mejorar su propio gobierno depende de la calidad de los procesos educativos de sus pobladores” (ChesterFinn). Un ejemplo de estos acuerdos sociales y políticos es la formación del sentido del bien común; aplicado a la educación, podría resumirse: educa a tu prójimo como si estuvieses educando a tu propio hijo, futuro vecino, congresista, alcalde, gobernador o presidente. 

Ojalá alcancemos la capacidad de entender que no tenemos que esperar ser un país de primer mundo para dar igualdad de acceso a la educación; más bien, seremos un país de primer mundo cuando todos los peruanos tengamos igualdad de oportunidades. Lo que incluye la igualdad de acceso a una educación de calidad “en la sabiduría y la virtud”.

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