Cocinar y conversar: un aprendizaje pandémico

Durante varios meses, cualquier tipo de actividad que se relaciona con otras personas, las hicimos con la pantalla del celular encendida, con el fin de dialogar con alguien a quien no veíamos hacía un largo tiempo por las propias medidas sanitarias

Tecnología
Cocinar y conversar: un aprendizaje pandémico

Durante los meses pandémicos y el aislamiento social y preventivo, pese a todas las restricciones que vivimos y cómo se trastocaron nuestras vidas, hubo buenas prácticas que comenzaron a suceder.

Desde aquel marzo de 2020 hubo un ambiente que se transformó en nuestros hogares y fue la cocina. Panes de masa madre, pizzas de todos los tipos, café, tés. De todo eso aprendimos gracias a ese tiempo en que nos hubiéramos dedicado a salir pero no podíamos hacerlo.

Durante varios meses, cualquier tipo de actividad que se relaciona con otras personas, las hicimos con la pantalla del celular encendida, con el fin de dialogar con alguien a quien no veíamos hacía un largo tiempo por las propias medidas sanitarias.

Cansados de las pantallas, y después de dos años de pandemia, volvió a la popularidad un objeto que habíamos creído en desuso: el teléfono inalámbrico. Su novedosa tecnología permite hablar con manos libres, para poder cocinar tranquilos, comunicarnos y no tener que difundir nuestras recetas ni nuestra vestimenta casera en las redes.

En esta nota proponemos pensar en la diversidad de los objetos y a la vez en su vínculo, que se encuentra tanto en teléfonos como en una olla arrocera para cocinar sano, pero ya no con las presiones de estar siempre atentos a la receta sino a la conversación y a la actividad que realicemos en el preciso momento.

Teléfonos inalámbricos

A diferencia del teléfono con cable, en este caso no hay polémica sobre su inventor. No fueron ni los italianos con Meucci ni los estadounidenses con Graham Bell. El teléfono inalámbrico se creó por primera vez en 1900 por un brasilero, el sacerdote Roberto Landell de Moura.

Su objetivo era dar mayor movilidad a la hora de comunicarse con alguien que estuviera lejos. Quien hablaba podía alejarse de la base del teléfono más de lo que permitía el cable. Fue Ericsson la empresa que los llevó a los hogares. Este paso se dio una vez que terminó la Segunda Guerra Mundial.

El alcance del teléfono fijo inalámbrico, a diferencia del teléfono móvil, no es ilimitada. La cobertura está dada por la base. Si fueron furor durante los años 90, hoy se destacan por su gran variedad en estilos, modelos y tamaños.

El teléfono inalámbrico en la actualidad

En muchas oficinas se utilizan, todavía en la tercera década de este milenio, para tener una línea a través de la que cualquier persona pueda comunicarse. Desde ese número de teléfono puede transferirse una llamada a otros internos.

En una casa, un teléfono fijo inalámbrico es muy útil para alejarse aunque sea un poco del teléfono móvil y de todo lo que este contiene: trabajo, notificaciones, distracciones de redes sociales, videojuegos. En la medida en que conozcamos una receta o la tengamos por escrito en un papel, ir a la cocina y conversar con un familiar o un amigo es posible aún sin el teléfono móvil. El teléfono inalámbrico es un gran aliado culinario.

Los teléfonos móviles no han logrado satisfacer al 100 por ciento de los adultos mayores, que ven en ese avance tecnológico algo ajeno a sus posibilidades y tal vez ya no cuenten con ganas de seguir aprendiendo. El teléfono fijo inalámbrico es para ellos todavía su gran aliado, que llama su atención solamente para cosas importantes o para tener una charla distendida. Un teléfono de plástico duro que está conectado a su pared y que puede llevarse a la habitación, al living o a la cocina puede ser todo lo que ellos necesiten.

Ollas arroceras

Hacer el mise en place es lo primero que debemos hacer si tenemos una olla arrocera oster. Sí. Cortar, organizar y ordenar los alimentos y echarlos en una olla. Eso es todo lo que hay que hacer si contamos con esta herramienta.

La olla arrocera, precio barato, existe en el mercado. Desde los 109 soles en pueden encontrarse en tiendas virtuales. Por 589 soles, se puede obtener la mejor olla arrocera oster. Esta marca ha dado grandes avances y en electrodomésticos de cocina es de lo mejor que puede encontrarse. En dos años, la compañía cumplirá 100 años y llegará orgullosa de su labor.

En cada uno de estos recipientes pueden cocinarse pastas, cereales como avena, postres, pastelería, verduras hervidas.

En países como Perú es fundamental por nuestro tipo de alimentación. Nos hace la vida más fácil, deja que el arroz esté siempre preparado para mezclar con hortalizas, con yuca, con papa, con pimientos, con cebolla o con carne de res, de pollo o de pescado.

Si aún no la tienes, ya es hora. Si conoces a alguien a quien se le haya descompuesto, puedes preguntarle cuánto la ha extrañado. Después de leer esta nota, ya no te sorprenderá su respuesta.

Cómo funciona una olla arrocera

La gran virtud de la olla arrocera mantiene la temperatura constante a lo largo de toda la preparación. Además, después es muy simple lavarla y dejarla limpia para la próxima ocasión. Mientras hablamos por teléfono podemos hacer la preparación de los ingredientes. Después, toda nuestra responsabilidad como cocineros se reducirá a controlar el nivel de agua.

Otra de sus grandes ventajas es que puede conservar el calor de una preparación hasta un día completo. Así, se previene la proliferación de la bacteria Bacillus cereus, que puede generar intoxicaciones en los humanos.

Variantes

Pueden encontrarse también variantes para horno microondas, ollas arroceras a gas o incluso versiones eléctricas autónomas.

Aprender de la pandemia y controlar la ansiedad

La reducción de las alternativas de actividades que tuvimos durante casi dos años tiene que habernos dejado algo. Un gran aprendizaje de la pandemia fue el control de la ansiedad. Otro puede ser el hacernos amigos de la cocina, buscar nuevas recetas, pretender cocinar algo novedoso todos los días y disfrutar de ese tiempo como si no tuviéramos nada mejor que hacer.

La tecnología avanza y, así como muchas veces nos subimos a su tren, otras veces podemos disfrutar de esta en cada espacio, incluso en la cocina. Las funciones de los objetos culinarios se amoldaron a las demandas sociales y muchos de los que aún conservaban viejos moldes se vieron obligados a renovarse.

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