Estereosexual, finalista de Poesía en el IX Concurso Literario “El Búho”

Poesía El Búho

Esta obra es una de las cinco finalistas de la categoría Poesía, del IX Concurso Literario El Búho. «ESTEREOSEXUAL» fue premiada con un diploma en diciembre de 2020. El autor, Reginaldo Ephraím Andía Navarro, escribió este poema bajo el Seudónimo: VOCES DEL SUBSUELO.

finalista de poesía

Reginaldo Ephraím Andía Navarro (Arequipa 1991) es abogado por la UCSM, estudió literatura en la UNSA, egresado del conservatorio de artes escénicas. Ha realizado estudios de historia del arte en el Museo del Prado y en el Museo Pedro de Osma. Ganador del concurso “Slam de poesía” organizado por la Alianza Francesa (2018), del tercer puesto del concurso “Piedra blanca sobre piedra blanca 2019”. Sus poemas aparecen en antologías de España, Perú y México. Participó del congreso de poesía organizado por la Universidad de Piura, del XXIII Festival “Enero en la palabra” y como ponente del congreso internacional en homenaje a Julio Ramón Ribeyro organizado por la Academia Peruana de la Lengua. Publicó “Palabras a granel” en el 2016.

Poesía: «ESTEREOSEXUAL»

Tan frágil el reflejo
De la luna sobre el agua
La sola caída de una hoja
Puede interrumpirlo.

Solitario

Así inicia la vida
Pagar recibos, cocinar, lavar …
Quise celebrar el día de mi independencia
Sin banderas, sin himnos
Sin guerras cruentas
Y llegaron sugerencias:
Unos propusieron una fiesta con alcoholes
Porque eso es lo que ellos hacen
Otros me aconsejaron una orgía
…Porque eso es lo que se supone
Los homosexuales hacen…
Y mis tíos aconsejaron
Una modesta cena.
Entre tantas voces resuena el eco del amor
Donde un cuerpo se paga con otro cuerpo
Un estereotipo responde a otro estereotipo
Y un poema no se paga,
Va por cortesía de la casa.
Solo me quedan las palabras
Que se escapan en los momentos
Menos indicados
Como un grosero sonido de panza.
Mi tío alguna vez escribió:
“Para el amor hay edad”
Y ese verso se colgó en mi memoria
Como péndulo de reloj.
Miro la calle: Autos estacionados
Única luz prendida: La mía
Un perro aúlla, la tetera suena
…Sirvo té…
Me voy a la cama cargando
A los poetas chinos
Un irlandés ex presidiario
Y una chica que gusta de meter la cabeza en el horno
Así que después de todo
Orgía sí hubo
Fiesta también pero nadie tuvo ganas
De hacer la cena.
Al despertar pensé: Quizá deberías
Ir a terapia.
Pero ahora ahorro en exceso
Salvo en el amor: En el amor me derrocho
Solo gasto en aquello que amo
Y sabiendo que todas las terapias son caras
Preferí sentarme y escribir este poema.

Tú existes

Tú existes entre dos líneas de mi cuadernillo de apuntes,
En las planillas de una empresa,
En una casa habitada por gente que no te habla sobre mí,
En el vaivén místico de las olas del océano,
Dentro del eco inteligible de las caracolas sobre la arena,
En algún rincón de la guía telefónica,
Ante los ojos de una estatua, animal o persona extraña,
Tras la cascada de palabras de los otros,
Detrás de la máscara de un personaje de escenario,
En el inminente silencio que imanta mi lengua hacia palabras abisales.

Venganza particular

“Mi venganza será el amor “
pensé aquella noche
cruzando la calle de embajadores
para hacer una llamada
a larga distancia
y descubrir que el destierro autoimpuesto
es esto: El teléfono se come la moneda.

Que el destierro autoimpuesto es esto:
Ni llamada ni moneda.
Me temblaban las manos:
El frío, el amor.
A pesar de no poder asegurar
el día, ni el dónde,
ni el cuándo, ni cómo;
mi venganza será el amor:
Marcharán, gritarán,
ladrarán los perros de Oscar Wilde.
Se opondrán mil veces
y mil veces los desafiaré.
“Mi venganza será el amor”
No a la patria
sino a una criatura mortal.

Me hubiera gustado

Me hubiera gustado cerrar mi puerta
Con la certeza de que volverías a llamar a ella.
¿Cómo pudimos ignorar nuestra finitud?
¿Cómo pudiste? ¿Cómo pude?
Creer que los días eran infinitos
Y que el amor podía ser un recibo pendiente.
*
Para que yo pueda amarte
Platón tuvo que narrar el mito de los andróginos
Safo saltar desde la roca de Laucada
Hacia el infinito
Y Aquiles llorar la muerte de Patroclo
Para que yo pueda amarte
Los soldados romanos dispararon flechas
Contra el torso desnudo de San Sebastián
Vasco Núñez de Balboa ordenar a sus canes
Devorar a los sodomitas que encontró en Panamá
Y el Dr. Barros ser llevado ante la inquisición.
Para que yo pueda amarte
Reinaldo Arenas cruzó a nado la Florida
Escapando de la Cuba castrista
Federico García Lorca desapareció
Bajo el cri cri de las margaritas
Y César Moro sucumbió en el hospital de neoplásicas
Mientras observaba a una mujer comprar unas cuantas naranjas
Para que yo pueda amarte
Un viejito de los nacientes estados
Tuvo que inventar el verso libre
Irse contra la madre Inglaterra
Y contra sus compañeros poetas que no lo trataban como tal
Para que yo pueda amarte
Mishima se incrustó una espada samurái
Maurice y Aleph aceptaron su exilio
En los bosques imaginario de EM Forster
Y Wilde escribir “ De profundis ”
Para que yo pueda amarte
André Gide se ocultó tras el personaje
De Corydon y defendió
Lo para entonces inimaginable
Eielson abandonó la patria
Por las calles frías de Roma
Y Manuel Puig contentarse
Con el beso de la mujer de araña
Para que yo pueda amarte
Tuvieron lugar los disturbios de Stone Well
Henry Milk recibió un disparo
Y Alemania incluyó recién el 2001
A los hombres con un triángulo tatuado
En la lista de víctima del holocausto.
Para que yo pueda amarte
Asesinaron a Coco
Un pariente mío, lejano
En las calles de Madrid
Un día del 2008
Sergio Urrego quiso ser
Ícaro besando el sol
Desde lo alto de una torre en Bogotá
Y Lamebel escribió sus memorias
Para que yo pueda amarte, ya ves
Nada ha sido sencillo
Se ha derramado sangre en cantidades
Tenemos víctimas pero no reliquias
Y ellos donde quiera que estén
Donde quiera que estén ellos
Se pregunta:
¿Cuándo podremos amar
Sin ser odiados?

Más sobre poesía, cuento y crónica en nuestra sección: Concurso Literario

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