Por las calles del recuerdo: Arequipa y los antiguos nombres de sus calles 

Las ciudades crecen, las calles cambian de nombre y nos olvidan, o somos nosotros quienes olvidamos. Así ha sido siempre, y eso lo saben las personas que tal vez extraviaron el alma buscando la dirección donde nacieron o dejaron sus huellas en calles que nadie volvió a nombrar hasta hoy que las recordamos.

Hasta hace aproximadamente 25 años, la calle aún conservaba el nombre que había obtenido de la gimnasia espiritual que los padres Jesuitas realizaban diariamente fuera de su inmueble. Por eso la llamaban «Ejercicios» y ahora todos la conocen como Álvarez Thomas. Fue la última en cambiar de nombre en Arequipa

No hay que ser demasiado observador para fijarse que la antigua nomenclatura de algunas calles y parajes de Arequipa figuran en la parte inferior de los letreros de cada esquina, sin embargo, estos nombres, en otro tiempo, fueron pronunciados de otra manera. 

El trazo original de la fundación de Arequipa consideraba 49 manzanas. Según Julio Aspilcueta Barbachán, arquitecto del Área de Proyectos de la Oficina Técnica del Centro Histórico, fueron distribuidas de acuerdo con el movimiento renacentista y la tradicional urbanística grecorromana, que consistía en fundar la ciudad sobre la base de dos ejes: «cardus y decumenus». En el caso arequipeño fueron las calles que van desde San Agustín hasta Mercaderes y las calles de Jerusalén y San Juan de Dios que la cortaban y la dividían en cuatro cuarteles. 

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El plano más antiguo de Arequipa que posee el Municipio Provincial data de 1797. En él ya se apreciaba la tendencia actual de nombrar a varias cuadras con un solo nombre. Así, las calles de Palacio Viejo hasta Deán Valdivia se crearon con el nombre de la calle de la Botica, y Bolívar – Sucre en ese entonces era la calle de la Aduana

Sin embargo, esta nomenclatura no se respetó plenamente, ya que algunas calles de Arequipa, como en la antigua estructura del burgo medieval, tomaron sus nombres de los oficios artesanales y de productos diferenciados que permanecían en la memoria urbana.. Así lo menciona Ramón Gutiérrez en su libro «Evolución histórica urbana de Arequipa». 

En el caso concreto de Arequipa, las calles se nombraban por cuadras en función a hechos de la vida cotidiana y particularidades de sus pobladores. O de circunstancias de cada cuadra. Al menos así lo evidencia un mapa de a mediados del siglo XIX en el que constan estos cambios. 

Las calles eran nombradas por cuadras en función a hechos de la vida cotidiana y a particularidades de sus pobladores o de circunstancias de cada cuadra.

Lo que ahora es Santo Domingo, alguna vez se conoció como la calle de Las Recogidas. Esto, debido a la labor de caridad y auspicio que brindaba esta orden para con las mujeres desamparadas. Así por el estilo las callejuelas coloniales recibían nombres cuya procedencia se ha perdido en el tiempo. Solo deja lugar a la imaginación como el callejón de los Huesecitos, el callejón de Cantarrana, la cuadra de Cruz Verde, del Olivo, del Azabache. Y la del Golpe de Agua, y que posteriormente tomaron solo el nombre de Cruz Verde y Villalba. San Juan de Dios y Jerusalén a lo largo del trayecto se llamaron Callejón de Ilo, calle del Coliseo de Gallos, del Asesor, del Pelícano.

Otro ejemplo es Mercaderes, que, si bien en su primera cuadra la llamaron del mismo modo, se transformaba en la calle De Begonia, De Bellota, De Moquegua y De Ranchería, conforme iba avanzando cuadra a cuadra.

Nombres que se quedaron 

El historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán manifiesta que no es posible determinar cuáles fueron los nombres primigenios de las calles de Arequipa. Pues éstas han cambiado muchas veces y no se registraron los cambios ni el tiempo en que obtuvieron determinado nombre. 

No obstante, se puede asumir que los nombres de las calles que devienen de monasterios y órdenes religiosas han sufrido menos cambios. Son nombres más antiguos y duraderos. Pero también hay casos como las calles de Cruz Verde, de Peral y del Moral. De dar nombre a una cuadra pasaron a identificar a toda una calle. Peral era la calle del peral y obviamente se refería a la presencia de un árbol de pera. Lo mismo sucedió con Moral que primero se conocía como la Casa del Moral. En caso de Cruz Verde se presume que era una alusión al tribunal de la santa inquisición. 

Mientras que los pasajes Violín, Cristales y Bayoneta de la actual calle San Lázaro, también de mediados del siglo XIX, permanecen hasta ahora envejecidas y desgastadas por los pasos pero con el mismo nombre.

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